México. Para hacer frente “rápidamente” a la que ya es considera como “crisis mundial del acero”, el gobierno de México se comprometió con los de Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea, Suiza y Turquía, así como con la Unión Europea a trabajar en conjunto para llevar a cabo una “reestructura industrial del sector” que, entre otras medidas, incluya monitorear su producción “con el objetivo de reducir el exceso de capacidad”, así como no proporcionar subsidios ni sostener plantas ineficientes o inviables económicamente para no distorsionar la competencia.

Así lo indica la declaración conjunta emitida por las naciones mencionadas, luego de participar en la reunión de alto nivel sobre el acero que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) realizó en Bruselas, Bélgica, el pasado 18 de abril, y a la que por primera vez acudió China, a la que se ha señalado en diversas ocasiones como responsable del exceso de oferta.

La declaración, difundida por la Secretaría de Economía (SE), indica que los gobiernos involucrados acordaron “consultarse mutuamente” y considerar otras acciones futuras si es necesario. Tal decisión se suma a otro acuerdo similar alcanzado hace una semana entre los gobiernos e industrias acereras de México, Estados Unidos y Canadá, toda vez la región de América del Norte registró una caída de 19 por ciento en sus exportaciones de acero durante 2015, en tanto que las importaciones se dispararon 40 por ciento en el último bienio.

Todos promotores del libre mercado, los países que se sumaron a la declaratoria de Bruselas puntualizaron que la reestructuración del sector “debe ser impulsada por las fuerzas del mercado”, donde la producción y los flujos de comercio reflejen posiciones competitivas de cada producto y sea por efecto de medidas gubernamentales que han contribuido al comercio desleal y distorsiones comerciales.

No obstante, señalaron que “los gobiernos pueden desempeñar un papel positivo en el proceso de reestructuración”, en particular apoyando trabajadores y comunidades afectadas por el cierre de empresas ineficientes. También acordaron que las políticas y planes de gobierno de cada país involucrado “no fomenten la expansión neta de capacidad de producción de acero”, según la declaratoria a la que se sumó Ildefonso Guajardo, secretario mexicano de Economía.

Indicaron que la sobrecapacidad y los retos de ajuste que enfrenta la industria requiere ser atendida a través del diálogo internacional mediante la identificación de “políticas efectivas para atender el exceso de capacidad existente, desalentando al mismo tiempo su reaparición en el futuro, mediante la eliminación de las políticas que distorsionan el mercado”.

Se pronunciaron por promover una mayor transparencia en las políticas y desarrollos sus respectivas industrias, mejorar el intercambio de información sobre el desarrollo de capacidad y no dar beneficios especiales a empresas gubernamentales del sector.

A la OCDE le pidieron realizar un foro global para que todos los países que producen acero participen en igualdad de condiciones para dirigir la reestructura de la industria, que incluya un monitoreo sobre su desarrollo para implementar medidas por parte de los gobiernos para reducir el exceso de capacidad y reestructurar la industria, desarrollar pronósticos a largo plazo de oferta y demanda tomando en cuenta las tenencias demográficas y la innovación, y proporcionar asistencia técnicas para la reestructuración.

NTX

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