La Unión Europea (UE) presentó el pasado 16 de marzo un paquete de medidas dirigido a proteger el sector siderúrgico del viejo continente del ‘dumping’ de países como China y Rusia y ayer dio un paso más. Dentro de esa serie de mecanismos, la Comisión adoptó un Reglamento que implica la exigencia de una licencia de importación para el acero. Para permitir lo que califica como «una transición armoniosa», se concede un plazo suplementario de 21 días laborables hasta la puesta en marcha de la nueva normativa, durante el que el acero extracomunitario puede aún acceder al mercado único sin licencia, después será necesario ese requerimiento. Además, la UE establece un sistema de vigilancia previa de las importaciones de estos productos, que servirá para anticipar la evolución del mercado a corto plazo y adoptar las medidas oportunas en cada caso.

Según la Comisión Europea, esta decisión ofrece también una clara señal a las empresas, especialmente en los países exportadores, de que este órgano de la UE «supervisa activamente la evolución del mercado y está dispuesta a adoptar las medidas necesarias, si ello estuviera justificado». El instrumento de la UE prevé poner en marcha los mecanismos que tiene disponibles cuando las tendencias de importación amenacen con causar un perjuicio a los productores de los estados miembros.

La Comisión también anuncia que este paquete de medidas estará en vigor durante cuatro años, lo que viene a tranquilizar al sector, que teme que China sea declarada economía de mercado en diciembre. Este nuevo estatus dificultaría ponerle nuevos aranceles. Un estudio encargado por la alianza del acero Aegis Europe cifró en 3,5 millones los puestos de trabajo que se perderían si el gigante asiático logra esa declaración, aunque la Comisión Europea rebaja esa cifra hasta los 400.000.

Desde el año pasado, la industria del acero de todo el mundo sufre una importante crisis debido a la sobrecapacidad mundial, que ronda los 800 millones de toneladas, de los que la mitad corresponden a China. La desaceleración de su economía ha llevado a este país a exportar en 2015 alrededor de 100 millones de toneladas a precios que incluso se encuentran por debajo del coste de producción y que la propia UE reconoce que constituyen «una ola sin precedentes de prácticas comerciales desleales». Esta sobrecapacidad y la invasión del mercado de acero barato ha generado el colapso del mercado y amenaza con suponer la desaparición del sector.

El Comercio

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