LA ONZA DE ORO SE ESTABILIZA EN 1.200 DÓLARES EN UN ENTORNO DE INESTABILIDAD FINANCIERA. ANALIZAMOS CUÁL HA SIDO SU EVOLUCIÓN EN LOS ÚLTIMOS MESES.

Cinco años han bastado para que el valor refugio por excelencia, la onza de oro, toque suelo y empiece a estabilizarse. Después de un rápido crecimiento en los años anteriores a la crisis financiera de 2007 y hasta mediados de 2011, el oro ha sufrido una corrección extraordinaria para ajustarse a sus fundamentales y purgar excesos de la época de la innovación financiera de mediados de los 2000.

Ciertamente, la onza de oro -al igual que la plata- ha sufrido durante años una profunda crisis de confianza. Los inversores no estaban seguros de si lo que compraban en el mercado era oro de verdad o tan sólo una ‘promesa’ con un grave riesgo de inconvertibilidad en el momento en que se quisiera cambiar por dinero. En este sentido, llegó un momento en el que por cada onza de oro físico circulaban en el mercado 99 onzas de oro ‘papel’, que decían representar cada una a una onza de oro físico, aunque realmente no era así.

Por ello, el exceso de papel sin respaldo ha sido una de las causas fundamentales de la caída extraordinaria de los precios en los últimos años. El desarrollo de un potente mercado de futuros, opciones y fondos cotizados -lo que llamamos ETF’s- trajo más liquidez y profundidad de mercado, pero a la vez abrió la puerta a una sobreemisión de papel sobre las reservas disponibles.

Dada esta situación, el proceso de ajuste ha sido, sin duda, largo y costoso hasta finales del año pasado 2015, momento en que en la industria de los ETFs empezaron a producirse entradas netas de metal físico.

El ajuste de la oferta de los productos derivados de oro, junto a la inestabilidad de los mercados financieros, ha provocado una vuelta de los inversores hacia el dorado metal precioso en busca de refugio. Así lo entienden desde los operadores de mercado más experimentados hasta los pequeños y medianos ahorradores que abren sus cuentas en oro físico en lugares como Suiza, pasando por los propios Bancos Centrales.

Al mismo tiempo que activan la máquina de hacer dinero, los Bancos Centrales continúan comprando reservas oficiales de oro para diversificar sus balances y, de paso, asegurar su situación financiera ante probables problemas de solvencia. Sólo en el último trimestre del año 2015, el conjunto de los Bancos Centrales han comprado 33 toneladas de oro, siendo los Bancos Centrales de China y Rusia los más activos.

En suma, el oro está recuperando posiciones perdidas en los últimos años en un entorno de recuperación aún timorata del resto de las materias primas, especialmente del petróleo. En esta nueva etapa, los vehículos de inversión se han sofisticado conforme la demanda de oro físico continúa creciendo (+4% interanual en el último trimestre de 2015 superando las 1.000 toneladas). Es el caso de vehículos como ETFS Physical Swiss Gold, cuyas características emulan la de una cuenta en Suiza, pero además con una rentabilidad que puede exceder el coste de la custodia.

Angecias

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