México.- La Unidad Minera Velardeña, propiedad de Industrias Peñoles ubicada en esa comunidad duranguense, no sólo sobresale por la producción de materia prima como zinc, plomo o cobre. Estar bajo tierra a más de 400 metros remite al encuentro literal con el seno terrenal en una de las operaciones mineras más meticulosas del país, donde la convivencia operativa entre mujeres y hombres no es cuestión de regla de género, sino de reconocimiento a su capacidad laboral.

Pero la experiencia de estar en el interior de la tierra trasciende al encontrar en su interior un pequeño jardín zen y en su exterior, una reserva ecológica en donde conviven libremente y de forma controlada, bisontes americanos, llamas, avestruces, caballos, entre otras especies, que lleva de lo predecible a lo sorprendente, redimensionando el trabajo que la industria minera realiza en la actualidad.

Peñoles opera y controla de manera directa siete minas subterráneas en México y es el principal productor de contenidos metálicos de zinc y plomo del país. Asimismo, produce concentrados y cátodos de cobre.

Esta planta procesa productos como concentrados de zinc, concentrados de plomo y concentrados de cobre. Tiene una capacidad instalada de 1.9 millones toneladas por año de mineral molido y trabaja con una capacidad utilizada al cien por ciento.

Según describe la firma en su portal en línea, el valor de los activos fijos netos al 31 de diciembre de 2014 fue de 3 mil 599.7 millones de pesos.

Esta unidad inició operación comercial el primero de mayo de 2013, contó con una inversión realizada en su construcción y equipamiento del orden de 206 millones de dólares.

Cuenta con instalaciones de vanguardia en materia de tecnología y sustentabilidad, ya que utiliza celdas solares, iluminación LED, además de plantas tratadoras de agua.

Consta de una mina subterránea y planta de beneficio tal y como se pudo comprobar en un recorrido para medios de comunicación que realizó la empresa este miércoles y en donde se tuvo acceso a 450 metros de profundidad a la mina.

Hombres y mujeres conviven para que técnicas avanzadas y de alta tecnología y medidas de seguridad, pueden realizar la extracción del material minero con sistemas de barrenación en sus distintos subniveles.

Se puede encontrar desde una estación de combustible de Pemex hasta un jardín zen con plantas naturales, pasto artificial y fuentes, en el área de mantenimiento.

“Esto da una idea de la convivencia amigable con el medio ambiente y un clima de relajación”, comentó Salvador Mastache Martínez, del área de Mantenimiento, quien señaló que gracias a los resultados, se proyecta implementar casos similares en otras unidades mineras de Peñoles.

La producción en el 2014 de la Unidad Velardeña fue de 2 millones 002 mil 864 toneladas de mineral molido. 83 mil 968 toneladas correspondieron a zinc contenido, 4 mil 144 toneladas de plomo contenido, 25 mil 855 kilogramos de plata contenida, así como mil 573 toneladas de cobre contenido.

Según explicó Érik Gallas Méndez supervisor y facilitador de la planta de beneficio de esta unidad minera, describió el proceso de obtención de estos metales.

“El proceso en general es físico químico, se fragmenta la piedra y se libera la partícula. Desde la trituración donde se fragmenta el mineral en cierto tamaño para luego molerlo a uno muy pequeño de 40 micras, (un milímetro son mil micras)”.

Todo se envía al proceso de lotación en donde se separa los concentrados del mineral. El mayor contenido del material obtenido es zinc, pero además se obtiene plomo y cobre. Se utilizan reactivos químicos para poderlos colectar estos concentrados.

A la pulpa se le mete aire para generar burbujas, se le adiciona un reactivo químico para asegurar su tensión, luego se le mete otro reactivo que atrae el mineral hacia la burbuja y de esta forma lo separa, lotando hacia otra área.

Este proceso es continuo, se está moliendo, triturando por hora, moliéndose entre 270 a 290 toneladas por hora de manera continua.

Al día de zinc se obtiene dijo de 700 toneladas hasta mil, dependiendo del proceso, el material que no se utiliza se envía a una “presa de jales”, en donde se colecta todo el mineral que ya no sirve para la producción.

Se confina a un área específica para no contaminar el ambiente, se va colectando, hasta que el tiempo de vida de esa presa se acaba, se reforesta y queda como un área verde, como una forma de cuidar el medio ambiente, sin afectar el entorno.

El producto obtenido se filtra mediante la separación en agua de la pulpa que al inal obtendrá una forma sólida. Luego se embarca a Torreón o a Manzanillo, de donde es exportado embarcado en camiones de 32 toneladas aproximadamente.

Dentro del recorrido por las distintas áreas de la mina se comprobó que para el descenso los trabajadores deben contar con el equipamiento necesario en materia de seguridad, desde la vestimenta, cascos, autorescatadores, entre otros.

Milenio

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