Nunca en la historia moderna de los precios internacionales de los minerales y metales, ha habido un proceso tan favorable como el que recientemente se ha manifestado. Ahora, toda la evidencia apunta a que esta tendencia ha terminado para dar paso a un nuevo ciclo minero.

El comportamiento del mercado de minerales y metales y los nuevos precios han sobrepasado cualquier cálculo de proyección: el oro llegó a $us 1.980 la onza troy, la plata $us 49 la onza troy, el estaño $us 15.20 la libra fina, lo que nos dio la extraordinaria oportunidad y nos colocó en una situación de expectativa ante la nueva ley minera que se proyectaba con la esperanza de contar con una política económica minera clara, transparente, referida especialmente a las garantías de inversiones.

Durante los 20 años que demoró la crisis de los precios de minerales y metales, a partir del “crash” del estaño, desde 1985 hasta el 2005 donde se generó una total incertidumbre especialmente en el occidente del país, los últimos años el sector minero metalúrgico ha registrado un crecimiento sin precedentes. Un ejemplo de este tema actualmente es el proyecto San Cristóbal, en Lípez, Potosí. Si se contara con una política de Estado que garantice estabilidad impositiva, una política minera moderna y coherente de acuerdo con la realidad global, con inversiones sustanciales, transferencia tecnológica, etc. que se traduzca en considerable incremento en la producción con proyectos y programas de exploración, prospección e investigación, explotación y beneficio, fundición y fundamentalmente minimizar al máximo el impacto ambiental, se considera que tendríamos un futuro mejor.

El problema de la minería nos incumbe a todos los que pertenecemos a este país. Sin ánimo de denostar a nadie, sino más bien, dentro de un espíritu constructivo, se reconoce que por encima de los desajustes administrativos y debilidades gerenciales, la Comibol constituye el núcleo económico minero más importante. Esta empresa tiene una estructura empresarial destinada a administrar una cartera de contratos de riesgo compartido, arrendamientos u otros. De lo que se trata básicamente no es de que esta administración sea del Estado o sea privada, sino fundamentalmente que sea eficiente.

El aumento de la demanda internacional de materias primas, generado por el irresistible ascenso de China modificó evidentemente los términos de intercambio y benefició a América Latina. Sin embargo, lejos de constituir un ejemplo de cooperación, reproduce el típico esquema desarrollado por Gran Bretaña durante el siglo XIX y, consolida la dependencia y la primarización de las economías de América Latina a pesar del mayor costo del transporte que debe afrontar.

Con un modelo de desarrollo económico minero que defina una política operativa de descentralización, las empresas de la Comibol deben estar necesariamente concebidas como unidades productivas altamente dinámicas en el área y circunscripción territorial que puedan desconcentrarse en función del desarrollo rural regional.

En un clima autoritario como el que ha prevalecido en estos 10 años, es posible que se hayan obturado todos los canales de actitud crítica y que se hubieren vulnerado los principios más elementales y normativos para celebrar contratos, ante los avasallamientos y toma de empresas mineras, con caprichos y exacerbaciones sindicales y regionales, que no están encuadrados en planes técnicamente elaborados y de beneficio tangible para los departamentos productores de minerales; esto nos muestra un futuro de incertidumbre.

El autor es ingeniero geólogo y administrador de empresas.

Los Tiempos

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