Con unos 100 metros de ancho y otros 15 de profundidad debido a la lluvia que cae en esta época del año en la región, el río Malinowski se ha convertido en la barrera solitaria –y totalmente vulnerable– que separa a un centenar de mineros informales de la Reserva Nacional Tambopata.

De acuerdo con Vladimir Ramírez, jefe de la zona para el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), quienes irrumpen en este refugio de vida proceden de La Pampa, ese devastado páramo de arena y mercurio a la altura del km 98 de la carretera Interoceánica y que se resiste a desaparecer desde la década de los 60.

“Hemos pedido la intervención del Ministerio Público, de la policía, la Marina. Ya no sabemos qué hacer. Nosotros no podemos intervenir sin asistencia del Estado”, clama Ramírez, amenazado de muerte como 15 de sus guardaparques tras un enfrentamiento ocurrido el 7 de octubre pasado en los puestos de control Azul y Otorongo [ver infografía]. La disputa dejó a un guardaparques herido, así como la pérdida de la primera de las instalaciones.

El Comercio recorrió parte del terreno en conflicto, entre el puesto de control Malinowski y el denominado punto A6, a seis horas por vía fluvial de Azul, donde opera el campamento de la Asociación de Productores Agrarios y Lavadores del Oro del Malinowski (Apaylom). Solo en dicha franja se hallaron siete dragas clandestinas, con maquinarias que denotaban haber sido quemadas en interdicciones previas, pero rearmadas sin empacho para seguir trabajando.

Al tanto de la situación, y del terrible precedente que sentaría la intromisión en Tambopata, Antonio Fernández Jerí, alto comisionado en asuntos de interdicción de la minería ilegal de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), aseveró a este Diario que recién podrían intentar un rescate a fines de este mes.

El Comercio

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