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Coahuila, mayor veta de carbón en México

El norteño estado mexicano de Coahuila es una región carbonífera por excelencia, pero su extracción está empañada por la ocurrencia de casos de explotación laboral, destrucción de entornos y peligros, aseguran investigaciones periodísticas.

La mayor veta de carbón de México se ubica en ese estado, integrado por varios municipios, pero los principales son Múzquiz, Sabinas, Juárez y San Juan de Sabinas.

En este último sitio se halla la mina de Pasta de Conchos donde en febrero de 2006 una explosión terminó con la vida de 65 mineros, cuyos cadáveres nunca fueron rescatados.

Durante la última década, más de tres mil mineros carboníferos murieron en la región intentando extraer el preciado mineral, en accidentes ocurridos tanto en grandes empresas como en tajos y pozos de pequeña minería, según un reportaje de Publimetro en su edición impresa.

No obstante, fuentes oficiales indican que en la región de Coahuila en ese periodo murieron más de 130 mineros, algunos menores de edad, por explosiones, derrumbes o inundaciones en los pocitos.

Cristina Auerbach Barragán, activista y defensora de los derechos de estos mineros, dijo al citado medio de comunicación que “el carbón es el único mineral que reniega para salir: se enfurece, tiene gases explosivos y siempre hay agua”.

“Los mineros arriesgan su vida todos los días para llevar la comida a sus casas”, agregó.

Este tipo de trabajo es difícil, laboran en condiciones de 60 grados centígrados, con humedad e incluso en puntos donde hay altas concentraciones de gas metano, eso fue lo que provocó la tragedia de la mina de Pasta de Conchos, destacó la activista.

Agrega el texto que el 60 por ciento de los empleados carece de prestaciones laborales básicas como seguridad social, las enfermedades respiratorias son las más frecuentes, pero las empresas no cuentan con programas para darles atención.

El negocio es desigual, porque los mineros arriesgan su vida todos los días pero cobran un ínfimo precio por cada tonelada de carbón (100 pesos, equivalentes a un poco más de seis dólares), mientras que las empresas revenden la tonelada en dos mil pesos (unos 137 dólares).

Por la altura de las minas, cuevas y pozos los equipos de seguridad les roban espacio y por tanto no los usan en el caso de la pequeña minería: los pantalones especiales porque son un estorbo y las camisolas porque laboran a elevadas temperaturas.

Tampoco son útiles los lentes y auditivos protectores.

En la pequeña minería es aún más grave el panorama, ya que los obreros trabajan en vetas a cielo abierto donde los riesgos de deslave son comunes, cuevas adonde entran por ranuras de unos 70 centímetros de diámetro o pozos de 80 metros de profundidad.

De acuerdo con los datos consultados, a fines de la década pasada muchos de los extractores de carbón, tanto empresas como pequeños mineros, eran víctimas de extorsiones por parte del grupo criminal o cartel Los Zetas, quienes exigían cuotas y comisiones de los cargamentos sustraídos.

ALTO RIESGO EN POCITOS DE CARBÓN

Como contrapartida, recientemente el secretario de Trabajo, Alfonso Navarrete, afirmó que no habrá más minas verticales o pocitos de carbón en Coahuila, con vistas a evitar accidentes fatales.

Reveló que el número de estas tragedias en los llamados pozos ha disminuido, pero el problema no está resuelto y precisó que la solución definitiva es que por ley, que ese trabajo no se pueda realizar.

En esta zona se extraen más de cuatro millones de toneladas de carbón al año; 3,3 millones de toneladas las adquiere la Comisión Federal de Electricidad para la generación de energía, el resto la utiliza la industria del acero.

La mayoría de quienes trabajan en los pocitos acepta que es peligroso, pero pese a los riesgos señala que estos son su fuente de trabajo.

En la región carbonífera hay más de 100 de ellos que dan empleo a más de cinco mil mineros, aportan otros datos, aunque se afirma que es mayor el número porque muchos operan sin autorización.

Junio de 2015 trajo consigo el cierre de 20 pocitos por carecer de medidas de seguridad; la Delegación Federal de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social fue la entidad que clausuró esa veintena.

Estos denominados pocitos son muy artesanales y representa un riesgo laborar en ellos.

Algunas opiniones indican que estos pocitos, una forma de extracción de carbón mineral de manera vertical, no aportan mucho a la economía y dañan a las familias.

Según trascendió aquí, hay un proceso legislativo por parte de la Cámara de Diputados donde se analiza que la explotación de carbón en México sea con mayor seguridad para los trabajadores.

En tanto Rubén Moreira, gobernador de Coahuila, indicó recientemente que la propuesta para prohibir la extracción en ellos está en proceso legislativo.

Significó que de las tres formas para obtener el carbón: grandes minas de arrastre, minas a tajo abierto y en las que se hace un pozo en la tierra y el minero entra allí, esta última es la más peligrosa.

Resaltó que “se trata de prohibir un tipo de minería que es inhumano” y expresó que cuando ocurren accidentes en estos lugares le preguntan el porqué se permite esta actividad, y su respuesta es que es legal.

Habría entonces que ver cuál sería el futuro de esas familias, en qué podrían emplearse si habitan en una región donde el carbón es el principal renglón, aunque lo cierto es que lo primordial en este caso sería preservar sus vidas y tomar conciencia de ello cuanto antes todos los involucrados.

Prensa Latina

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