El plan del gobierno para transformar a la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) en un actor más en el mercado eléctrico sigue su curso, y la estatal ya habría entrado en definiciones más finas sobre la dirección de este plan.

Fuentes de la petrolera comentaron que una serie de complejidades, ambientales y comunitarias, la llevaron a descartar la idea de concretar la ampliación de su giro a través del proyecto termoeléctrico “Energía Minera”, que Codelco desarrolló para instalar en la zona de Quintero.

Si bien la idea en un principio fue transformar la central carbonera en una que utilizara gas natural como combustible, ENAP quiere evitar nuevos conflictos con la comunidad.

Al interior de la estatal dijeron que el portafolio con el que trabajan considera unos 1.700 MW en desarrollos, donde ahora el foco principal está en “Luz Minera”, iniciativa de ciclo combinado a gas natural (760 MW) que también es de la minera pública, cuenta con permiso ambiental y está proyectada para la zona de Mejillones, considerando una inversión de US$ 758 millones.

La petrolera también considera impulsar una unidad en base a gas de 500 MW en Concón a lo que se suma el proyecto de una cogeneradora (energía y vapor) de 77 MW, ubicada al interior de la refinería.
Las negociaciones con Codelco estarían en fase avanzada y los directorios de ambas firmas están al tanto de ellas.

Hoy la discusión estaría enfocada en cómo traspasar el proyecto de la minera a la petrolera. Una de las opciones es que ENAP compre los estudios, aunque la cuprera también podría seguir como titular de la unidad y que un tercero la desarrolle.

“Luz Minera” ayudaría a viabilizar la expansión del terminal de GNL de Quintero a su máxima capacidad, porque pese a que el complejo está en la Región de Antofagasta, un mayor requerimiento de este combustible serviría de sustento para la ampliación de esta planta.

Búsqueda de socio
La búsqueda de socios para el negocio eléctrico sigue y en septiembre se anunciaría una decisión. Unas treinta empresas han consultado, pero un grupo más reducido estaría más activo en el proceso. Entre ellos estarían Gas Natural Fenosa (GNF), la colombiana EPM (Empresa Pública de Medellín) y la alemana E.ON.

La incursión en generación por parte de ENAP respondería a un tema coyuntural, dicen las fuentes, ya que el gobierno está interesado en el éxito de la próxima licitación de suministro que se adjudicará en marzo de 2016, y cuyas bases se conocerían esta semana.

La autoridad busca acercarse a la meta propuesta en la Agenda de Energía, dada a conocer en mayo de 2014, de bajar en 25% los precios de los contratos eléctricos de clientes regulados al final del actual periodo.

La expectativa es que sea un nuevo actor, no presente en el mercado, el que se sume a la petrolera.
Las generadoras locales han hecho ver su preocupación por el tema, y consideran que no es necesario que una firma estatal ingrese a un negocio donde señalan que ya existe competencia.

Proyecto de ley
Claro que todas estas intenciones y planes podrían verse frustrados por la evolución mostrada en el Congreso del proyecto de ley que amplía el giro de la estatal.

La iniciativa salió desde la Comisión de Energía y Minería de la Cámara con una indicación para obligar a que ENAP participe como socio mayoritario en proyectos de generación (con al menos 51% de la propiedad), y no con hasta el 49% como estaba planteado inicialmente.

Esto desincentivaría la posible llegada de un socio que aporte capital, desarrolle y opere proyectos de generación de gran envergadura, pues no tendría el control.

Ante este escenario, se estarían estudiando alternativas. Una de ellas sería no fijar en el texto legal un límite al porcentaje de propiedad que ENAP puede tener, sino que dejar esa definición en manos del Ministerio de Hacienda, que analizaría el tema caso a caso.

La accidentada historia de la termoeléctrica energía minera

Un accidentado desarrollo ha tenido el proyecto termoeléctrico Energía Minera, que el mes pasado cumplió ya tres años completamente paralizado.

La iniciativa, que era una de las más grandes que se construiría en el SIC, en términos de capacidad instalada, con 1.050 MW en dos unidades originalmente contempladas en base a carbón, y una inversión estimada en US$ 1.700 millones.

Propiedad de Codelco, el complejo ingresó a trámite ambiental ante el Servicio de Evaluación Ambiental en junio de 2008, obteniendo su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) en marzo de 2009.

Pensada como una alternativa para que Colbún suministrara la energía requerida por el contrato a 30 años que adjudicó en una licitación impulsada por la estatal, la eléctrica de los Matte nunca ejerció su opción para llevar adelante su construcción, la cual finalmente venció en 2012, volviendo los activos, entre ellos los estudios y permisos ambientales, a manos de la minera.

Para suministrar este contrato y otros, la compañía generadora se decidió por las centrales hidroeléctricas San Pedro y Angostura y la carbonera Santa María de Coronel.

La ubicación del proyecto también es motivo de conflicto, pues la zona de Ventanas-Puchuncaví, en la Región de Valparaíso, tiene problemas de contaminación.

La opción para traspasar el proyecto a la estatal ENAP se hizo pública el año pasado, pero en esa oportunidad la estrategia fue transformarlo en una central de ciclo combinado, que usa gas natural como combustible principal, y reducir su capacidad instalada hasta los 760 MW.

Esto requería presentar un nuevo Estudio de Impacto Ambiental.

El proyecto también permitiría ampliar el peso de este hidrocarburo importado en la matriz, uno de los objetivos planteados en la Agenda de Energía del gobierno, al viabilizar la expansión de terminal de GNL de Quintero hasta su máxima capacidad de diseño.

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