Puntos clave
- Inversión combinada: US$1.400 millones en dos operaciones de litio en Catamarca
- Proyectos: Fénix 1B (expansión) y Sal de Vida (greenfield) inaugurados simultáneamente
- Mensaje político: Rio Tinto valida estabilidad regulatoria argentina con presencia de Milei y gobernador provincial
- Alcance LATAM: Posiciona Argentina como uno de mayores despliegues de capital extranjero en minería regional
| Mineral | litio |
| Inversión | US$1.400 millones |
| Región | Catamarca, Argentina |
Javier Milei y Raúl Jalil viajaron a Catamarca para pararse junto a Simon Trott, CEO de Rio Tinto, frente a dos operaciones que no existían hace cinco años. La inauguración oficial de la expansión Fénix 1B y de Sal de Vida, con una inversión combinada de aproximadamente US$1,400 millones, no es un acto protocolario: es la señal más clara que ha enviado el sector privado global sobre lo que piensa del nuevo ciclo minero argentino.
- Dos proyectos, una sola apuesta sobre Argentina
- Sal de Vida: el largo camino de un depósito de clase mundial
- El RIGI como contexto, no como muleta
- Catamarca y el peso político de la minería
- ¿Qué produce, exactamente, este complejo de US$1,400 millones?
- El pipeline que sigue: Los Azules y la siguiente ola
Dos proyectos, una sola apuesta sobre Argentina
Fénix 1B y Sal de Vida comparten provincia, mineral y propietario, pero son animales distintos. Fénix 1B es la expansión del salar histórico de Rio Tinto en Catamarca, la operación que la empresa heredó con la compra de Rinker Materials y que ha ido escalando en capacidad de forma sostenida. Sal de Vida es el proyecto nuevo, el greenfield que tardó más de una década en pasar de recurso a producción, enfrentando en el camino cambios regulatorios, restricciones cambiarias y la volatilidad propia del ciclo del litio.
Que ambos alcancen su inauguración formal en el mismo acto no es casualidad editorial. Rio Tinto decidió capitalizar el momento político: Milei en el escenario, gobernador en primera fila, CEO global con el mensaje de que Argentina funcionó. La foto vale más que cualquier roadshow en Toronto o Londres.
La inversión combinada de US$1,400 millones posiciona a esta dupla como uno de los despliegues de capital extranjero más grandes en la historia reciente de la minería argentina, superado en el sector del litio solo por los compromisos acumulados de Livent y Allkem —ahora fusionados bajo Arcadium Lithium— en Salta y Jujuy. Catamarca consolida así su lugar en el triángulo del litio con algo que ni Bolivia ni muchas zonas de Chile pueden ofrecer hoy: proyectos operando, no prometidos.
Sal de Vida: el largo camino de un depósito de clase mundial
Sal de Vida no llegó fácil. El depósito en el Salar del Hombre Muerto, a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar en el noroeste de Catamarca, fue adquirido por Rio Tinto cuando la empresa compró a Galaxy Resources en 2021 por US$4,100 millones. En ese momento, el litio cotizaba cerca de sus máximos históricos y la lógica de la compra era impecable.
Lo que vino después fue menos lineal. El precio del carbonato de litio colapsó desde los US$80,000 por tonelada en 2022 hasta niveles por debajo de los US$10,000 en algunos momentos de 2024 y 2025, presionado por el exceso de oferta chino y la desaceleración de la demanda de vehículos eléctricos en mercados clave. Muchos proyectos en el triángulo del litio pausaron o ralentizaron su desarrollo. Rio Tinto no lo hizo.
Esa decisión de mantener el capex en Sal de Vida cuando el mercado enviaba señales negativas revela la tesis de largo plazo de la empresa: los grandes productores globales no construyen para el ciclo de tres años, construyen para el ciclo de treinta. Simon Trott lo ha dicho de forma explícita en presentaciones a inversionistas: el litio necesario para la transición energética hacia 2040 requiere que las minas que operarán en esa década empiecen a construirse ahora.
El RIGI como contexto, no como muleta
Parte de la narrativa oficial alrededor de esta inauguración inevitablemente señalará al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones — el RIGI — como factor detonante. La realidad es más matizada. Sal de Vida y Fénix 1B estaban en ejecución antes de que el RIGI existiera. La decisión de inversión se tomó bajo el gobierno de Alberto Fernández, con cepo cambiario activo y ninguna certeza sobre el rumbo macroeconómico.
Dicho eso, el RIGI importa para lo que viene después. El régimen, vigente hasta 2027, ofrece estabilidad fiscal a treinta años, libre disponibilidad de divisas y protección contra cambios regulatorios retroactivos. Para un proyecto como Sal de Vida, que produce en un mercado global donde la competencia china es estructural, la capacidad de exportar dólares sin pasar por el tipo de cambio oficial es la diferencia entre un AISC competitivo y uno que destruye márgenes.
Los proyectos de litio en construcción que aún no han cerrado financiamiento —y hay más de una docena en ese limbo en Argentina— leerán esta inauguración en clave de señal. Si Rio Tinto cruzó la línea de producción con sus US$1,400 millones, el RIGI tiene algo que ofrecer. Eso mueve el dial para los siguientes en la fila.
Catamarca y el peso político de la minería
La presencia del presidente Milei en Catamarca para un acto minero no es trivial. Milei ha convertido la apertura a la inversión extranjera en uno de los pilares de su narrativa de gestión, y la minería le ofrece los números más concretos para sostener ese argumento. No hay otro sector que pueda mostrar US$1,400 millones de inversión extranjera directa materializada en infraestructura física, empleo y exportaciones.
Para el gobernador Jalil, el cálculo es diferente pero igualmente directo. Catamarca no tiene la diversificación económica de Buenos Aires ni la base industrial de Córdoba. La minería genera el 40% de las exportaciones provinciales y una fracción desproporcionada del empleo formal en la región. Cada tonelada de carbonato de litio que sale del Salar del Hombre Muerto es regalía, es empleo, es argumento político en la próxima elección.
La tensión real no está entre Milei y los gobernadores mineros — están alineados. Está entre este modelo de apertura acelerada y las comunidades locales que aún no ven en los números globales de inversión un reflejo de su propia calidad de vida. Esa brecha no la resuelve ninguna inauguración, por grande que sea.
¿Qué produce, exactamente, este complejo de US$1,400 millones?
El detalle técnico de capacidad de producción combinada de Fénix 1B y Sal de Vida no surgió de forma explícita en la ceremonia inaugural, lo que es en sí mismo una señal: Rio Tinto está siendo deliberadamente cuidadoso sobre las expectativas de rampa. Sal de Vida fue diseñado para producir hasta 45,000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente en su capacidad plena, aunque la producción inicial es considerablemente menor mientras el proceso de evaporación en las piletas —que toma meses— alcanza su estado estacionario.
Fénix 1B, por su parte, expande la operación existente del Salar del Hombre Muerto en capacidad de extracción y procesamiento. La sinergia entre ambos proyectos en el mismo salar no es solo geográfica: comparten infraestructura logística, acceso vial y parte del equipo técnico, lo que reduce el AISC marginal del complejo frente a operar cada uno de forma independiente.
Para Rio Tinto, cuyas ganancias récord del primer semestre de 2026 vinieron del cobre y el aluminio desplazando al hierro como motores de rentabilidad, Catamarca representa la apuesta de que el litio complete esa transición hacia minerals críticos como eje de negocio. Como documentó Minería en Línea, la empresa está reorientando su mix de ingresos con decisiones de largo plazo que incluyen precisamente este tipo de activos.
El pipeline que sigue: Los Azules y la siguiente ola
La inauguración de Rio Tinto en Catamarca llega semanas después de que McEwen Copper cerrara su préstamo de US$240 millones para iniciar construcción de Los Azules, el depósito de cobre de clase mundial en San Juan. No es coincidencia que dos de los proyectos mineros más grandes de Argentina avancen al mismo tiempo: el entorno regulatorio y macroeconómico actual es el más favorable que ha tenido el país en dos décadas.
La pregunta que los analistas en Toronto y los ejecutivos en Buenos Aires se hacen es si esa ventana es suficientemente estable para que el siguiente ciclo de decisiones de inversión — los proyectos que hoy están en prefactibilidad — alcance la etapa de construcción antes de que el ciclo político argentino vuelva a complicar el tablero.
Rio Tinto acaba de demostrar que se puede llegar al corte de cinta. Ese es el argumento más poderoso que existe.

