Puntos clave
- Inversión estratégica: Zijin Mining destinará US$ 55 millones en planta solar de 45 MWp con almacenamiento de 100 MWh en mina Aurora
- Motivación económica: Eliminar dependencia de diésel cuyo costo es impredecible por volatilidad de crudo, tipo de cambio y logística en país sin infraestructura eléctrica interconectada
- Contexto regional: A diferencia de Atacama (Chile) o Ontario (Canadá), Guyana carece de red eléctrica integrada pero posee radiación solar aprovechable en interior del país
- Implicación operacional: Transformación radical del balance energético para operaciones subterráneas que requieren ventilación, bombeo y iluminación continua
| Tipo de energía | energía solar |
| Impacto en costo | Reducción de costos operativos al eliminar dependencia de d… |
| Región | Guyana, interior del país |
| Empresa | Zijin Mining |
Cincuenta y cinco millones de dólares para dejar de quemar diésel en la selva guyanesa. La decisión de Zijin Mining de construir una planta solar de 45 MWp con almacenamiento de 50 MW/100 MWh en la mina de oro Aurora no es un gesto ambiental — es una cirugía sobre la estructura de costos de una operación subterránea que ha dependido durante años de generación térmica en un país con infraestructura eléctrica limitada y logística de combustible que encarece cada kilowatt hora producido.
- El problema energético que nadie resuelve gratis en Guyana
- 45 MWp de generación y 100 MWh de almacenamiento: la lógica detrás del diseño
- La aritmética del ahorro: por qué US$55 millones tiene sentido
- Zijin Longking: la pieza del modelo que muchos ignoran
- Guyana como laboratorio: lo que este proyecto dice sobre el futuro energético minero en la región
- El riesgo que no está en la ingeniería
El problema energético que nadie resuelve gratis en Guyana
Guyana no es Chile. No tiene la red eléctrica interconectada que permite a la gran minería del Atacama acceder a licitaciones de energía renovable con precios competitivos. Tampoco tiene la infraestructura gasera de Perú ni la capacidad hidroeléctrica que da ventaja a operaciones canadienses en Ontario. Lo que tiene Aurora — y tiene mucho — es sol: ubicada en el interior del país, la operación recibe radiación solar que, bien aprovechada, puede transformar radicalmente el balance energético de una mina que hasta ahora ha funcionado con generadores diésel como columna vertebral de su suministro.
El diésel en operaciones remotas no es simplemente caro. Es impredecible. El precio por litro varía según el precio internacional del crudo, el tipo de cambio, los costos de flete terrestre o fluvial hasta el sitio y la disponibilidad de transporte. En minas subterráneas, donde la ventilación, el bombeo de agua, la iluminación y los equipos de perforación funcionan las 24 horas, una interrupción en el suministro de combustible no es un inconveniente — es una parada de producción. Para una operación aurífera que vende a más de 3,000 dólares la onza, cada hora detenida tiene un costo real que se mide en decenas de miles de dólares.
Esa es la ecuación que Zijin Longking, la filial especializada en energía de Zijin Mining, viene a resolver con este proyecto. Y lo hace con una arquitectura técnica que vale la pena leer con detenimiento.
45 MWp de generación y 100 MWh de almacenamiento: la lógica detrás del diseño
La combinación de 45 megavatios pico de capacidad fotovoltaica con un sistema de almacenamiento de 50 MW de potencia y 100 megavatios hora de capacidad es una decisión técnica que refleja la realidad operativa de una mina subterránea. La generación solar es intermitente por naturaleza. Una mina, en cambio, consume energía de manera continua y relativamente estable: ventiladores de minería, bombas de drenaje, compresores, cargadores de equipos eléctricos subterráneos. Ninguno de esos sistemas puede apagarse cuando las nubes cubren el cielo guyanés.
El sistema de almacenamiento de 100 MWh resuelve ese problema. Permite capturar el excedente solar durante las horas de máxima generación — típicamente entre las 10:00 y las 15:00 horas — y descargarlo durante la noche o en periodos nublados, manteniendo el suministro sin recurrir a los generadores térmicos. El resultado: los diésel dejan de ser la fuente principal y se convierten en respaldo de emergencia. Ese cambio de rol modifica radicalmente el consumo de combustible.
En términos de magnitud, 45 MWp es una instalación solar de escala industrial. Para contextualizar: una mina subterránea de tamaño mediano puede consumir entre 10 y 25 MW en operación continua. Si Aurora está en ese rango, el proyecto solar no solo cubre la operación — potencialmente la supera en las horas de máxima radiación, permitiendo un sistema híbrido donde la batería actúa como regulador de frecuencia y el excedente puede eventualmente alimentar campamentos o instalaciones auxiliares.
La aritmética del ahorro: por qué US$55 millones tiene sentido
La inversión parece alta. No lo es cuando se cruza con los costos reales de generación a diésel en una locación remota. Una operación que quema diésel para generar electricidad en Guyana puede pagar entre 0.25 y 0.40 dólares por kilowatt hora dependiendo del precio del combustible y los costos logísticos. Una planta solar con almacenamiento, una vez amortizada la inversión inicial, produce energía a un costo que puede estar entre 0.08 y 0.14 dólares por kilowatt hora en un horizonte de 20-25 años.
Con un consumo hipotético de 20 MW continuos, Aurora consume aproximadamente 175,200 MWh al año. A una diferencia conservadora de 0.15 dólares por kilowatt hora entre costo diésel y costo solar, el ahorro anual supera los 26 millones de dólares. La inversión de 55 millones se recupera en menos de dos años de operación plena del sistema solar. Todo lo que venga después es rentabilidad directa, traducida en menores costos operativos y mayor margen por onza producida.
Pero el cálculo no termina ahí. El oro cotiza en niveles históricamente elevados — por encima de los 3,000 dólares la onza — y cada reducción de costo operativo en una mina que produce metal precioso a ese precio amplifica el retorno sobre activos. Zijin no está apostando por la energía solar en Guyana porque es la moda del sector. Lo hace porque con el precio del oro donde está, optimizar costos energéticos es la palanca de rentabilidad más directa disponible.
Zijin Longking: la pieza del modelo que muchos ignoran
El proyecto no lo ejecuta Zijin Mining directamente, sino Zijin Longking, su subsidiaria especializada en infraestructura energética. Esa distinción importa. Significa que Zijin ha desarrollado internamente la capacidad técnica para diseñar, construir y operar sistemas de energía renovable integrados a sus operaciones mineras. No depende de un EPC externo para conceptualizar el proyecto — lo que implica menor riesgo de ejecución, mayor control sobre los tiempos de construcción y la posibilidad de replicar el modelo en otras operaciones del grupo.
Zijin Mining opera en más de 20 países. Tiene activos en Serbia, Kosovo, República Democrática del Congo, Papua Nueva Guinea, Ecuador y China, entre otros. Muchos de esos activos enfrentan el mismo problema energético que Aurora: ubicaciones remotas, redes eléctricas débiles o inexistentes, dependencia del diésel y costos operativos que presionan los márgenes. Si el proyecto de Guyana funciona según los parámetros técnicos esperados, Zijin Longking tiene un modelo replicable con retorno probado. La inversión en Aurora es también una inversión en know-how exportable.
Guyana como laboratorio: lo que este proyecto dice sobre el futuro energético minero en la región
Guyana es hoy uno de los países con mayor crecimiento económico del mundo, impulsado por el petróleo offshore que ExxonMobil y sus socios comenzaron a extraer del Bloque Stabroek. Esa riqueza petrolera no ha resuelto el déficit de infraestructura eléctrica del interior del país, donde las operaciones mineras como Aurora siguen funcionando de manera aislada de la red nacional. El proyecto solar de Zijin no espera a que el Estado resuelva ese déficit — lo sortea con generación propia.
Esa lógica de autosuficiencia energética está ganando terreno en toda América Latina y el Caribe. En Chile, las grandes mineras del norte ya generan porcentajes significativos de su energía con solar y eólica bajo contratos de largo plazo. En Perú, Southern Copper avanza en proyectos de autoabastecimiento. En México, CAMIMEX tiene como meta llevar el 44% del consumo eléctrico del sector a fuentes renovables para 2030 — y al menos 41 unidades mineras ya operan con energía limpia. La dirección regional es clara. Lo que varía es la velocidad de adopción y el modelo de ejecución.
Guyana, con Aurora como caso de referencia, puede convertirse en el modelo para operaciones mineras aisladas en territorios de baja densidad energética: sistemas híbridos solar-almacenamiento que reemplazan la generación diésel y ofrecen un retorno de inversión medible en meses, no en décadas.
El riesgo que no está en la ingeniería
Los 55 millones de dólares son una apuesta técnicamente sólida. El riesgo real para este proyecto no está en los paneles solares ni en las baterías — está en la continuidad operativa de Aurora como mina. Zijin adquirió el activo guyanés y ha invertido en su desarrollo subterráneo, pero cualquier proyecto de infraestructura energética de esta escala necesita un horizonte de producción suficientemente largo para recuperar la inversión y generar retorno. Si la vida útil proyectada de la mina es inferior a los cinco años, la matemática empieza a complicarse, independientemente del ahorro por kilowatt hora.
Las reservas auríferas de Aurora y la profundidad de su desarrollo subterráneo determinarán si este proyecto energético es una decisión brillante o una optimización de costos en un activo con horizonte limitado. Zijin conoce sus números. La decisión de comprometer 55 millones sugiere que el grupo confía en la longevidad del yacimiento.
Una mina que genera su propia energía solar, con baterías que la mantienen operando de noche, mientras reduce su huella de carbono y recorta costos operativos en más de 25 millones de dólares anuales: eso no es minería del futuro. Es minería que ya tomó una decisión que sus competidores en operaciones remotas todavía están evaluando.

