Resumen Ejecutivo
- El punto de partida: por qué El Teniente primero
- Codelco: producción bajo presión, seguridad como variable dependiente
- La gira como herramienta de liderazgo visible en ESG
- Sernageomin como árbitro regulatorio: lo que viene
- El modelo que Codelco necesita demostrar
- Disciplina operacional: la variable que no se delega
- Acción inmediata: Jorge Gómez, nuevo presidente ejecutivo de Codelco, inicia recorrido por El Teniente como primer destino operacional, no administrativo
- Contexto crítico: Accidente en 2025 en El Teniente expuso incumplimiento de protocolos bajo presión de producción; investigaciones de Sernageomin aún activas
- Producción en riesgo: División El Teniente genera 460,000 toneladas de cobre fino anuales; es la mina subterránea más grande del mundo por reservas
- Mensaje estratégico: Liderazgo declara que disciplina operacional y seguridad no son negociables; tono establece respuesta organizacional para años venideros
La primera parada de Jorge Gómez como presidente ejecutivo de Codelco no fue una reunión en Santiago ni una presentación ante inversionistas. Fue El Teniente, la mina subterránea más grande del mundo por reservas, donde un accidente en 2025 dejó expuesto el costo real de operar bajo presión de producción sin respetar los protocolos de seguridad. Ese arranque no es simbólico — es un mensaje operacional con implicaciones que van mucho más allá del discurso corporativo.
El punto de partida: por qué El Teniente primero
División El Teniente, ubicada en la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins, produce alrededor de 460,000 toneladas de cobre fino al año. Es la joya de la corona de Codelco — y también el escenario del accidente que empujó a la nueva administración a convertir la seguridad operacional en prioridad declarada desde el día uno.
Elegir ese lugar como primera visita de la gira es un movimiento calculado. Gómez no llegó a cortar cintas ni a anunciar inversiones. Llegó a revisar lo que se implementó después del incidente, a escuchar a los trabajadores en terreno y a dejar en claro que la disciplina operacional no es negociable. Esa distinción importa: en la cultura minera, el tono que establece un líder en los primeros meses define la respuesta organizacional durante años.
El accidente de 2025 en El Teniente todavía tiene consecuencias activas. Las investigaciones de Sernageomin no cierran de la noche a la mañana, los protocolos revisados necesitan tiempo para internalizarse y la desconfianza de los trabajadores en los sistemas de reporte — cuando existen — tarda meses en recuperarse. Gómez lo sabe, y la gira responde a esa urgencia real.
Codelco: producción bajo presión, seguridad como variable dependiente
El contexto en que se inserta esta gira no es menor. Codelco lleva varios años en una trayectoria de caída productiva que la propia empresa ha reconocido. De producir más de 1.7 millones de toneladas de cobre fino anuales hace una década, la estatal bajó a niveles cercanos a 1.3-1.4 millones en años recientes — una contracción que ha generado presión financiera, cuestionamientos sobre su gestión y una urgencia de resultados que puede, si no se maneja bien, comprometer los estándares de seguridad.
Esa es precisamente la trampa que históricamente ha generado los accidentes más graves en la minería global: cuando la presión por cumplir metas de producción compite con los tiempos que requiere la seguridad, la seguridad pierde. No por mala fe — muchas veces por incentivos sistémicos que premian el tonelaje y no los comportamientos seguros. Gómez parece entender esa dinámica, y la gira a las divisiones apunta a interrumpirla desde arriba de la jerarquía.
El llamado a “fortalecer la disciplina operacional” que realizó en El Teniente tiene una lectura técnica precisa: no se trata de trabajar más duro, sino de ejecutar los procedimientos establecidos sin atajos, de reportar las condiciones inseguras sin temor a represalias y de que la cadena de mando responda a esos reportes con acciones concretas. Ese ciclo — identificar, reportar, corregir — es el corazón de cualquier sistema de gestión de seguridad funcional.
La gira como herramienta de liderazgo visible en ESG
Desde la perspectiva ESG, lo que hace Gómez tiene un nombre específico: liderazgo visible en seguridad. Es uno de los indicadores que los sistemas de gestión como ISO 45001 y los marcos del ICMM consideran fundamentales para demostrar compromiso real — no solo declarado — con la seguridad de los trabajadores.
Para Codelco, que como empresa estatal no cotiza en bolsa pero sí accede a mercados de deuda internacional y opera bajo escrutinio permanente de la OCDE, el Congreso chileno y los sindicatos más organizados del país, el desempeño en seguridad es un factor de gobernanza de primer orden. Un accidente grave en El Teniente no solo genera consecuencias humanas — genera paralizaciones, investigaciones regulatorias, presión sindical y cobertura internacional que afecta la percepción de riesgo de la empresa.
La estatal chilena tiene una historia sindical compleja. Los trabajadores de Codelco han protagonizado algunas de las huelgas más largas y costosas de la minería latinoamericana, y la relación entre la gerencia y los sindicatos se construye — o se destruye — en episodios exactamente como este: un accidente, la respuesta institucional, el trato a los afectados y la credibilidad de los compromisos adquiridos después. Gómez hace bien en estar presente en persona.
Sernageomin como árbitro regulatorio: lo que viene
El Servicio Nacional de Geología y Minería es el regulador técnico que investiga los accidentes en la minería chilena y tiene la autoridad para imponer paralizaciones, multas y exigencias de remediación. Después de un accidente como el ocurrido en El Teniente en 2025, Sernageomin tiene un papel activo que no termina con la conclusión de la investigación inicial.
Las empresas que operan bajo investigación de Sernageomin deben demostrar — con evidencia, no con promesas — que las condiciones que generaron el accidente fueron corregidas. Eso incluye cambios de procedimiento, capacitación documentada, modificaciones físicas si aplica y auditorías internas que soporten la afirmación de que el riesgo fue controlado. La gira de Gómez forma parte de ese proceso: la alta dirección recorriendo las instalaciones y verificando las medidas implementadas es, también, un insumo para la respuesta regulatoria.
Lo que Sernageomin evalúe en los próximos meses determinará si El Teniente puede mantener su ritmo operativo o si enfrenta restricciones adicionales. Para una empresa que ya está lidiando con presión productiva, una restricción regulatoria en su división más importante sería un golpe de proporciones significativas.
El modelo que Codelco necesita demostrar
Chile tiene una particularidad en el mapa minero latinoamericano: es el país donde el estándar de seguridad y el estándar ambiental se han desarrollado con mayor consistencia institucional. Perú enfrenta conflictos comunitarios que paralizan proyectos durante años; Argentina está construyendo sus marcos regulatorios sobre la marcha; Brasil todavía procesa las lecciones de Mariana y Brumadinho. Chile, en cambio, tiene una institucionalidad minera madura — y Codelco, como empresa estatal, tiene la obligación implícita de liderar ese estándar, no de seguirlo.
Eso hace que la respuesta al accidente de El Teniente sea observada con atención por el resto del sector. Si Codelco demuestra que puede investigar con transparencia, implementar correcciones reales y mantener la producción dentro de parámetros seguros, el caso se convierte en referencia positiva. Si el accidente queda en un comunicado y los indicadores de seguridad no mejoran, el daño reputacional tiene efectos que se extienden mucho más allá de la estatal.
Las empresas privadas que operan en Chile — BHP en Escondida, Antofagasta Minerals en Los Pelambres, Anglo American en Los Bronces — observan la respuesta de Codelco porque define el piso de expectativas que el gobierno, los sindicatos y la sociedad civil aplicarán al sector completo.
Disciplina operacional: la variable que no se delega
El concepto que Gómez usó en El Teniente — disciplina operacional — no es retórica. Es el conjunto de comportamientos y sistemas que garantizan que los procedimientos se ejecuten como fueron diseñados, que las desviaciones se detecten y corrijan antes de convertirse en accidentes y que la jerarquía organizacional refuerce, no socave, esos comportamientos.
En operaciones subterráneas de la complejidad de El Teniente, la disciplina operacional es especialmente crítica. Las condiciones cambian con rapidez, la comunicación entre niveles es más difícil y los riesgos geotécnicos, de gases y de equipo se superponen de maneras que requieren protocolos muy específicos. Una cultura donde los trabajadores reportan condiciones inseguras sin temor, donde los supervisores responden con acción y no con presión para continuar, y donde la alta gerencia valida ese ciclo con presencia real — eso es lo que Gómez dice querer construir.
La gira por las divisiones es el primer paso visible. Lo que determine si ese compromiso es real no será el recorrido de Gómez por El Teniente — será la tasa de accidentes y los indicadores de reporte proactivo de Codelco en los próximos 24 meses. Esos números no mienten.

