- Inversión estratégica: US$4.2 millones por planta trituradora usada vs. US$15+ millones por construcción nueva
- Timeline acelerado: Producción esperada Q1 2027, apenas 18 meses desde el anuncio
- Eficiencia capex: Diferencia financiera de US$11 millones financia parte significativa del resto del proyecto
- Reactivación de distrito: Andacollo retorna con infraestructura previa, geología conocida y marco regulatorio navegado
US$4.2 millones por una planta trituradora usada puede sonar a medida de austeridad. En el contexto de Andacollo Gold, es la decisión que acaba de mover el proyecto de la pizarra a la excavadora.
Galantas Gold Corporation (TSX-V: GAL / AIM: GAL) anunció este 13 de julio la firma de un acuerdo vinculante para adquirir una planta de trituración de tres etapas —con capacidad nominal de 20,000 toneladas por día— actualmente ubicada en México, con destino a su proyecto Andacollo Gold en Chile. La compañía, que cotiza simultáneamente en Toronto y Londres, espera iniciar producción de oro en el primer trimestre de 2027. No es una proyección de largo plazo: son 18 meses.
El movimiento es técnicamente eficiente y estratégicamente inteligente. Construir una planta de trituración nueva para esa capacidad fácilmente supera los US$15 millones en el norte de Chile, considerando tiempos de fabricación, transporte especializado y comisionado. Galantas la compra lista, probada y en condición operativa por una fracción de ese costo. La diferencia no es marginal — financia buena parte del resto del capex de reinicio.
Andacollo Gold: el proyecto que vuelve del pasado con otra lógica
Andacollo no es un depósito virgen. La zona tiene historia minera documentada, lo que implica ventajas reales: geología conocida, infraestructura de acceso parcialmente existente y un marco regulatorio que los operadores anteriores ya navegaron. Para una junior canadiense con capital limitado, reiniciar un proyecto con historial es una apuesta distinta —y más manejable— que arrancar desde cero en terreno inexplorado.
El proyecto es 100% propiedad de Galantas, sin socios ni royalties que diluyan el retorno sobre producción. Esa estructura de tenencia importa: en un escenario de oro cotizando por encima de los US$3,000 por onza, cada punto porcentual de participación en la producción tiene un valor que el mercado premia. La compañía también avanza en paralelo el proyecto Indiana, también en Chile, lo que sugiere una estrategia de construcción de portafolio chileno en lugar de apostar todo a un solo activo.
La firma designó a M3 Engineering & Technology Corporation para ejecutar la reubicación. M3 tiene experiencia comprobada en proyectos de gran escala en toda América —incluyendo operaciones en Sonora, Arizona y Perú— y ya inició las actividades de ingeniería de detalle, que incluyen documentación técnica de la planta, planeación de desmontaje, ingeniería de transporte y preparación para reensamblado en Chile. No es un ejercicio conceptual: es ejecución en curso.
Lo que 20,000 TPD implica en términos reales
Una planta de trituración con capacidad nominal de 20,000 toneladas por día no es un equipo pequeño. Para dimensionarlo: Las Chispas de Coeur Mining en Sonora opera con un throughput de aproximadamente 1,200 toneladas por día y se considera una mina de alta ley en plena madurez productiva. Los proyectos de lixiviación en montón de oro —que es el esquema más probable para Andacollo dado el tamaño de la planta adquirida— requieren alta capacidad de movimiento de material precisamente porque trabajan con leyes más bajas que la minería subterránea de alta ley.
Eso da una pista sobre el modelo de negocio. Andacollo Gold parece apuntar a un esquema de operación a cielo abierto con heap leach —minería de volumen, no de joyería. A los precios actuales del oro, ese modelo funciona bien. A US$3,100 por onza, incluso depósitos con leyes de 0.4 a 0.7 g/t Au generan márgenes positivos con AISC controlado. El riesgo real no está en el precio: está en la ejecución.
Y ahí es donde la decisión de comprar la planta usada gana otra dimensión. La principal vulnerabilidad de cualquier proyecto junior en etapa de reinicio es el tiempo entre la decisión de desarrollo y el primer gramo producido. Cada mes de retraso quema capital sin generar ingresos. Galantas acaba de eliminar entre 12 y 18 meses del proceso de fabricación y adquisición de equipo crítico. En el lenguaje de los modelos de valuación, eso mueve la curva de flujo de caja descontado hacia la izquierda — y eso vale más que el ahorro nominal en el precio de compra.
Chile como destino: el contexto regulatorio que cambió
El timing de esta decisión no es casualidad. Con el giro pro-mercado del gobierno de Kast desde 2025, el ambiente regulatorio para nuevos proyectos mineros en Chile experimentó una mejora tangible. La estabilidad en reglas de juego —incluyendo claridad sobre el royalty minero progresivo aprobado en 2024— permite a las compañías modelar sus proyectos con supuestos fiscales más firmes. Eso reduce el riesgo de ejecución regulatoria, que históricamente ha sido uno de los elementos que más inflaba el costo de capital para las juniors en Latinoamérica.
Para proyectos de la escala de Andacollo Gold, el Sernageomin es el regulador técnico relevante. La empresa ya indica que avanza en actividades de permisología, ambientales y de preparación operacional. Que esas actividades estén en curso en paralelo con la ingeniería de la planta —y no después— es señal de una ejecución coordinada, no secuencial. La diferencia en tiempo puede ser de meses.
El norte de Chile impone además el desafío hídrico que hoy define el viability assessment de cualquier proyecto en la región. Más del 70% de los nuevos proyectos mineros en el norte chileno incorporan desalinización o recirculación extrema como componente no negociable. Galantas no ha publicado aún su estrategia hídrica para Andacollo Gold en detalle, pero ese componente será determinante para la aprobación ambiental y para el costo operativo real del proyecto.
La jugada de capital: lo que US$4.2 millones compran y lo que no compran
La adquisición está sujeta a firma de un contrato definitivo de compraventa y a la satisfacción de condiciones habituales: aprobaciones regulatorias, corporativas, y permisos de exportación desde México e importación a Chile. No es un cierre sellado aún. El proceso de due diligence técnico, legal y de titularidad del equipo sigue en curso.
Ese detalle importa para los analistas de riesgo. Una planta usada tiene historial de operación que puede revelar desgaste no evidente en inspección visual. M3 llevará a cabo la verificación técnica, pero la condición real del equipo —y el costo de cualquier reparación o reemplazo de componentes previo a la puesta en marcha— podría ajustar hacia arriba el capex efectivo. El CEO Mario Stifano describió la planta como “probada y de alta calidad”, y el vendedor la reporta en buenas condiciones operativas. La due diligence dirá si esa descripción sobrevive el escrutinio de ingeniería.
Lo que US$4.2 millones definitivamente no compran es el resto del proyecto. Andacollo Gold necesitará capital adicional para infraestructura de sitio, construcción del pad de lixiviación, planta de adsorción-desorción-refinación, caminos de acceso, sistemas de gestión hídrica y los costos operativos previos al primer flujo de caja positivo. Para una compañía listada en el TSXV con capitalización junior, la pregunta del financiamiento de etapas subsecuentes es la que el mercado pondrá sobre la mesa antes de que la planta llegue a Antofagasta.
El pipeline chileno y dónde entra Andacollo
Chile tiene en este momento varios proyectos de cobre en distintas etapas de expansión o reinicio —desde la presión de producción de Codelco hasta el ramp-up de Quebrada Blanca Phase 2 de Teck— pero el pipeline de proyectos de oro es más delgado. Andacollo Gold entraría en un segmento donde la competencia por capital es menor y donde el diferencial de precio del metal genera interés genuino de los mercados de capitales canadienses y londinenses.
Si Galantas cumple su cronograma y logra primera producción en el primer trimestre de 2027, Andacollo Gold se convertiría en uno de los pocos proyectos de oro nuevos en entrar en producción en Chile en ese período. Esa singularidad tiene valor de posicionamiento, no solo operativo. En un país donde la conversación minera gira casi exclusivamente en torno al cobre y el litio, un productor de oro funcional y rentable llama la atención de un tipo diferente de inversionista.
La planta trituradora ya tiene destino. Lo que resta por definir es si el capital, los permisos y la logística de un traslado internacional de equipo pesado se alinean en el tiempo que Galantas prometió.

