Recuperar el 81% del oro y el 60% de la plata mediante lixiviación en montón con cianuro no es un resultado menor. Es, en términos prácticos, la diferencia entre un proyecto que puede financiarse y uno que se queda en los archivos. Eso es lo que Lahontan Gold acaba de confirmar en West Santa Fe, Nevada — y el dato que más importa no es el porcentaje en sí, sino lo que resuelve: la viabilidad metalúrgica de un proceso que lleva décadas siendo la columna vertebral económica de los yacimientos de baja ley en América del Norte.
Lo que confirman 158 muestras de perforación RC
Lahontan sometió 158 muestras de pulpa de su programa de perforación por circulación reversa 2025 a análisis de extracción con cianuro (CN-extractable), una metodología que simula directamente las recuperaciones esperadas en un proceso de heap leach industrial. Los resultados: 81% promedio de recuperación de oro y 60% de plata. Ambas cifras superan las proyecciones del estudio histórico de Kappes Cassiday and Associates de 1982, que estimaba 70% para oro y 50% para plata.
La variación en los rangos es parte normal del proceso analítico. El oro osciló entre 41% y más de 100% — los valores superiores al 100% reflejan la incertidumbre combinada de dos procedimientos analíticos, no una anomalía real. La plata mostró un rango de 19% a 91%, con la mayoría de las muestras agrupadas alrededor del promedio de 60%. Lo relevante estadísticamente es esa concentración alrededor del promedio: no hay distribución dispersa que sugiera inconsistencia mineralógica.
La presidenta ejecutiva y fundadora de Lahontan, Kimberly Ann, fue directa en su lectura: el proyecto “está marcando todas las casillas”. Exploración continúa ahora con miras a expandir la huella del sistema mineralizado y preparar un Estimado de Recursos Minerales (MRE) durante 2025. Eso convierte a West Santa Fe en un proyecto con momentum real, no en una promesa de laboratorio.
Por qué el método importa tanto como el resultado
El análisis CN-extractable es, antes que nada, una herramienta de ingeniería disfrazada de ensayo geoquímico. A diferencia del fuego de asayo convencional — que mide el oro total en la muestra, sea o no recuperable — el CN-extractable simula la lixiviación que ocurriría en una pila industrial. La muestra se somite a una solución de cianuro bajo condiciones controladas y se mide cuánto metal se disuelve. El ratio entre ese valor y el total medido por fire assay da la recuperación metalúrgica esperada.
La correlación que reporta Lahontan entre sus resultados de 2025 y los datos históricos de Kappes Cassiday no es un formalismo. Significa que la mineralogía del yacimiento es consistente a través del tiempo y del espacio — que la forma en que el oro está atrapado en la roca no cambió entre el trabajo de los años ochenta y la perforación moderna. Para un inversionista técnico, eso elimina uno de los riesgos metalúrgicos más comunes: que el material de extensión del yacimiento sea refractario o que tenga porcentajes diferentes de sulfuros que bloqueen la recuperación.
El heap leach con cianuro tiene, además, una ventaja económica que define la viabilidad de proyectos con leyes bajas: costo de capital significativamente menor que los circuitos de molienda y flotación. No requiere molinos SAG, ni circuitos de flotación, ni plantas de fundición. La infraestructura básica — pila impermeable, sistema de riego, planta de recuperación Merrill-Crowe o Adsorción-Desorción-Recuperación (ADR) — puede construirse por una fracción del costo de un circuito convencional. En Nevada, donde los costos de construcción son elevados pero la experiencia operativa con heap leach es profunda, eso es una ventaja competitiva real.
El contexto Nevada: territorio conocido para heap leach
West Santa Fe opera en el corazón geológico y operativo del heap leach moderno. Nevada alberga más experiencia acumulada con este proceso que cualquier otra jurisdicción del mundo. Barrick en Carlin, Newmont en Nevada Gold Mines, Kinross en Round Mountain — todos operan o han operado pilas de lixiviación a escala masiva. Esa densidad operativa tiene consecuencias prácticas: contratistas especializados, reguladores familiarizados con el proceso, redes de suministro establecidas y estudios hidrológicos que facilitan los permisos.
Para Lahontan, que capitalizó alrededor de US$15 millones al momento del anuncio, esa infraestructura regional es un activo intangible de primera importancia. No necesita inventar el modelo operativo; necesita demostrar que su yacimiento encaja en él. Los resultados CN-extractable son precisamente esa demostración.
El Gold Standard del regulador de minas en Nevada — la Nevada Division of Minerals — tiene procedimientos establecidos para pilas de lixiviación que, si bien rigurosos, son predecibles. La predictibilidad regulatoria tiene un valor enorme para las juniors: reduce el riesgo de permisología que ha bloqueado proyectos igualmente prometedores en otras jurisdicciones de América del Norte.
La pregunta que los inversionistas técnicos ya están haciendo
Los resultados metalúrgicos son necesarios pero no suficientes. El siguiente paso crítico es el MRE — Estimado de Recursos Minerales bajo NI 43-101 — que Lahontan proyecta publicar antes de que termine 2025. Sin ese documento, los resultados de recuperación son contexto sin denominador: se sabe que el 81% del oro es recuperable, pero no cuánto oro hay en total.
El programa de perforación RC 2025 sentó las bases al replicar resultados históricos de manera consistente. Los comunicados de febrero 2026 — fechados los días 5, 10, 18 y 24 — reportaron los interceptos de oro y plata que después se convirtieron en las 158 muestras de este programa CN-extractable. La cadena metodológica es sólida: perforación, ensayo de fuego, extracción CN, QA/QC con materiales de referencia certificados de MEG LLC. No hay atajos visibles en el proceso.
El QA/QC merece atención. Lahontan insertó blancos gruesos a una tasa de 1.5% y materiales de referencia certificados (CRM) al 5%, con valores esperados que cubren el rango de leyes del proyecto: desde 0.188 g/t hasta 10.188 g/t de oro. Duplicados de campo en cada vigésima muestra completan el protocolo. Para una junior explorando en etapa pre-recurso, ese nivel de control analítico es señal de que el equipo técnico entiende las exigencias del mercado institucional canadiense.
Implicaciones para la región y para el mercado junior
Lahontan Gold no opera en México. Sin embargo, el tipo de validación metalúrgica que reporta West Santa Fe tiene relevancia directa para el universo de proyectos de heap leach que sí están en territorio mexicano, muchos de ellos listados en TSX Venture y en etapas similares de desarrollo. Proyectos en Sonora, Sinaloa y Durango que están en fases de exploración avanzada enfrentan exactamente la misma pregunta que Lahontan acaba de responder: ¿el material es amenable a lixiviación en montón?
La metodología CN-extractable sobre pulpas de perforación RC — en lugar de hacer pruebas de columna independientes que consumen tiempo y capital — representa un camino más ágil hacia la confirmación metalúrgica preliminar. No reemplaza las pruebas de columna, como el propio comunicado de Lahontan reconoce al anunciar trabajo metalúrgico adicional, pero establece un umbral de viabilidad con costo menor. Para juniors con presupuestos ajustados en México, eso es una herramienta relevante.
El precio del oro por encima de los 3,100 dólares por onza hace que proyectos con recuperaciones del 81% sean económicamente más robustos que en ciclos anteriores. Cada punto porcentual de recuperación tiene un valor monetario que se multiplica directamente con el precio del metal. A 3,100 dólares, la diferencia entre 70% y 81% de recuperación — once puntos — representa ingresos adicionales significativos por cada onza equivalente en el estimado de recursos. Lahontan publicó este resultado en el momento correcto del ciclo.
West Santa Fe todavía no tiene MRE. Todavía no tiene estudio de factibilidad. Todavía no tiene permiso de construcción. Pero hoy tiene algo que muchos proyectos junior en el continente no pueden demostrar: que el oro en su roca sale con el proceso más económico disponible, y lo hace a una tasa que los modelos financieros pueden sostener. El resto del camino es largo. El primer obstáculo técnico está superado.

