Zacatecas Silver Corp. firmó un acuerdo vinculante con Heliostar Metals Ltd. para adquirir el 100% de un portafolio de exploración con activos en Sonora y Oaxaca. La empresa busca ampliar su base de proyectos en México y sumar oportunidades de descubrimiento de oro y plata.
El anuncio llega mientras varias emisoras junior ajustan su estrategia hacia distritos con infraestructura, vecinos activos y geología probada. En México, ese enfoque gana relevancia porque el marco regulatorio reciente empuja a priorizar proyectos con mayor certidumbre operativa.
Zacatecas Silver estructuró la transacción como una opción para tomar control total de las propiedades. Si ejerce la opción, pagará 450,000 dólares en efectivo y entregará 750,000 dólares en acciones, en pagos escalonados hasta el tercer aniversario.
El acuerdo también contempla una regalía NSR de 2% al momento de ejercer la opción. Zacatecas Silver podrá recomprar la mitad de esa regalía con un pago único de 2 millones de dólares antes de producción comercial.
La compañía explicó que el portafolio le abre una plataforma de exploración “de escala distrital”. También subrayó que la relación con Heliostar se mantiene, ahora con Heliostar como socio accionista.
El paquete incluye Oso Negro, Cumaro y La Lola en Sonora, además de Ejutla en Oaxaca. En conjunto, Zacatecas Silver lo presenta como una vía para generar catalizadores de corto plazo con muestreo, cartografía y, en algunos casos, objetivos de perforación.
Oso Negro se perfila como el activo de mayor “impacto” por su carácter no perforado y por sus leyes reportadas en muestreos previos. Heliostar informó resultados de canal con 5.15 g/t de oro y 953 g/t de plata en 1.2 metros, entre otros intervalos destacados.
La descripción técnica ubica la mineralización en un estilo epitermal de sulfuración intermedia, con oxidación superficial y presencia de esfalerita y galena. Ese rasgo sugiere potencial polimetálico, además del binomio oro-plata.
Zacatecas Silver planea iniciar muestreo y mapeo en marzo de 2026, y destacó que la propiedad pertenece a dueños privados. Ese dato suele acelerar acuerdos de acceso, aunque no elimina requisitos ambientales posteriores.
Cumaro, también en Sonora, combina geología epitermal de baja sulfuración con una ubicación que la empresa considera estratégica. El reclamo se ubica en tendencia con El Picacho, donde Coeur Mining mantiene actividades de desarrollo satélite y perforación.
En muestreos de canal históricos, Cumaro reportó leyes de dos dígitos en oro con plata acompañante, como 11.9 g/t de oro y 130 g/t de plata en 1.65 metros. Heliostar ejecutó un programa somero de 11 barrenos, enfocado en la veta Verde.
La propia observación de sitio que menciona el comunicado apunta a zonas con alteración y vetilleo que aún no reciben pruebas de perforación. Ese tipo de “espacios en blanco” suele atraer a juniors, porque permite generar objetivos con costo contenido.
La Lola aporta superficie y continuidad estructural. El comunicado habla de nueve concesiones por alrededor de 1,183 hectáreas y de un sistema epitermal amplio, con vetas históricas, tiros y zonas de alteración.
La compañía resaltó la cercanía regional con operaciones y proyectos conocidos del norte de Sonora, aunque aclaró que esos depósitos no prueban mineralización equivalente en La Lola. El rasgo central lo marca la veta La Barra, con cinco kilómetros y hasta 40 metros de ancho en afloramiento.
En La Barra, la empresa describe una veta de cuarzo-carbonato-fluorita con texturas compatibles con niveles altos de un sistema epitermal de baja sulfuración. Ese argumento apunta a un sistema preservado a profundidad, donde suelen ubicarse zonas de ebullición y mejores leyes.
Ejutla cambia de latitud y de escala territorial. La propiedad suma 10,603 hectáreas en Oaxaca y se localiza cerca de la mina San José–Trinidad, así como del proyecto El Águila, según el propio comunicado.
El texto sostiene que exploración limitada ya identificó vetas controladas por estructuras, con anomalías en oro y plata. También menciona indicios que abren la puerta a mineralización epitermal y a un componente tipo Carlin, apoyado en geoquímica de elementos guía.
Desde la óptica corporativa, el movimiento busca complementar el plan inmediato de la empresa en Zacatecas. Zacatecas Silver dice que tiene perforación “inminente” en su proyecto insignia y que el acuerdo la convierte en una exploradora multiactivo en México.
Su activo principal, el Zacatecas Silver Project, se ubica en el cinturón de plata de Fresnillo. La empresa atribuye a esa faja una producción histórica superior a 6.2 mil millones de onzas de plata, y reporta 7,826 hectáreas bajo control.
En Pánuco, dentro del mismo proyecto, la compañía publica un recurso inferido de 3.41 millones de toneladas a 187 g/t AgEq, para 20.5 millones de onzas AgEq. Ese inventario todavía requiere más perforación para crecer y mejorar certidumbre geológica.
México ofrece un contexto geológico que explica por qué estas juniors siguen apostando por el país. El USGS colocó a México como el mayor productor minero de plata en 2024, con 6,300 toneladas, y estimó reservas de 37,000 toneladas.
Esa fortaleza convive con un ciclo regulatorio más exigente. La reforma minera de 2023 redujo plazos y cambió condiciones de concesiones, y el debate público mantiene presión sobre el sector en temas de agua y uso de suelo.
El propio mercado ya absorbió señales de riesgo político, como la discusión legislativa de 2024 sobre prohibir minería a cielo abierto. Aunque el resultado final depende de mayorías y congresos estatales, el episodio elevó la cautela en nuevas apuestas greenfield.
En ese entorno, Zacatecas Silver parece priorizar un portafolio que mezcla oportunidad y vecindad minera. Cumaro se apalanca en un distrito con actividad de Coeur, La Lola se ubica en un vecindario con operaciones y proyectos avanzados, y Ejutla ofrece escala en una región metalogénica diversa.
También ayuda el tamaño financiero del acuerdo. Un desembolso total de 1.2 millones de dólares, repartido en tres años, limita presión de caja y deja margen para sostener perforación en Zacatecas y Morelos. La cláusula de regalía, por su parte, conserva interés económico para Heliostar.
Para México, estos movimientos importan aunque no impliquen construcción inmediata. La exploración formal contrata personal técnico, servicios de perforación, transporte, laboratorio y proveeduría local, y suele activar cadenas de valor en comunidades cercanas. El beneficio real depende de ejecución y de acuerdos sociales bien llevados.
El comunicado marca marzo de 2026 como punto de partida para trabajo de campo en Oso Negro. Si Zacatecas Silver conecta esos programas con su calendario de perforación en Zacatecas, la empresa buscará sostener flujo de noticias durante el año. El mercado suele premiar consistencia, pero también castiga promesas sin resultados.
En el corto plazo, el reto será técnico y social. La empresa tendrá que convertir muestreos y cartografía en blancos de perforación, y luego traducir metros perforados en continuidad y volumen. En paralelo, deberá mantener una relación sólida con propietarios y comunidades, porque el acceso manda en México.

