Alpek volvió a colocarse en el radar del mercado mexicano. Sus acciones avanzaron 3.46% en la sesión del 12 de marzo y se negociaron en 9.86 pesos. Con ese movimiento, la emisora acumuló un alza de 16.68% en marzo. Desde el arranque del conflicto en Medio Oriente, el 27 de febrero, el repunte llegó a 19.95%. En lo que va de 2026, el avance bursátil sumó 6.47%.
El detonante inmediato está fuera de la compañía. El mercado petrolero reaccionó con fuerza al deterioro del entorno geopolítico en Medio Oriente y a las disrupciones en el Estrecho de Ormuz. Reuters reportó que el Brent volvió a ubicarse arriba de 100 dólares por barril y que varias proyecciones se revisaron al alza por la volatilidad del suministro. Ese movimiento alteró de forma casi automática la lectura sobre empresas intensivas en petroquímicos, como Alpek.
La explicación del mercado tiene lógica operativa. Alpek participa en cadenas donde el petróleo y sus derivados marcan costos, referencias de precios y márgenes. El Economista citó a analistas de GBM Research, quienes señalaron que el repunte del crudo y del gas encareció fletes y costos logísticos desde Asia. Ese ajuste resta competitividad a importaciones y mejora la posición de productores regionales en Norteamérica. Ahí aparece uno de los puntos que el mercado está premiando.
Hay un segundo factor que pesa igual o más en el corto plazo. La empresa mantiene inventarios relevantes de materias primas, como paraxileno y propileno, además de productos terminados. Cuando el crudo sube con rapidez, esos inventarios ganan valor de mercado frente a niveles de compra anteriores. El propio reporte periodístico explica que ese efecto puede elevar la utilidad contable y el EBITDA reportado. En otras palabras, el rally de la acción no solo responde a expectativas. También responde a una mejora financiera que el mercado considera plausible.
Ese punto importa porque Alpek llega a 2026 desde una base exigente. La compañía opera en poliéster, plásticos y químicos. Reuters la describe como un productor enfocado en PTA, PET, fibra de poliéster y otros negocios petroquímicos. En su centro de inversionistas, la empresa mantiene esa misma estructura y subraya que su estrategia combina fortalecimiento del negocio base, captura de oportunidades ESG y crecimiento selectivo. No se trata, por tanto, de una emisora que dependa de un solo producto. Pero sí se trata de una empresa muy expuesta al ciclo petroquímico global.
Esa exposición explica por qué la administración ha mantenido un discurso prudente. En la conferencia de resultados del cuarto trimestre de 2025, Alpek reconoció que el exceso global de oferta siguió presionando a la industria química. También admitió que la demanda se mantuvo débil y que los fletes marítimos cayeron con fuerza hacia el cierre del año pasado. El resultado fue un EBITDA comparable anual de 489 millones de dólares, 30% menor al de 2024. Aun así, la compañía elevó su flujo libre operativo anual a 163 millones de dólares y redujo su deuda neta en 44 millones frente al año previo.
El balance, sin embargo, sigue apretado. Al cierre de 2025, la deuda neta se ubicó en 1,840 millones de dólares y la razón de apalancamiento terminó en 4.4 veces deuda neta a EBITDA. La empresa sostiene que conserva flexibilidad financiera por la refinanciación de su deuda, su generación de caja y líneas comprometidas disponibles. Aun así, ese nivel de apalancamiento obliga a leer cualquier rally bursátil con disciplina. El rebote de la acción mejora el ánimo. No corrige por sí mismo la estructura del ciclo.
Por eso conviene mirar la guía de 2026 con más atención que la euforia del mercado. Alpek proyectó un EBITDA comparable de entre 450 y 500 millones de dólares. Estimó además un CAPEX de 130 millones, flujo libre operativo de entre 100 y 150 millones y volumen cercano a 4.5 millones de toneladas. La administración dejó claro que parte de una visión cautelosa. Espera estabilidad y una mejora modesta en poliéster, pero anticipa presión en plásticos y químicos por nuevas capacidades en Norteamérica, sobre todo en polipropileno, y por la debilidad de la demanda de EPS.
Ese contraste entre el entusiasmo bursátil y la guía corporativa deja la discusión en un punto más fino. El mercado está premiando un choque alcista en petróleo que puede elevar inventarios, fletes de importación y referencias de precios. La administración, en cambio, sigue describiendo un entorno de sobreoferta, competencia dura y demanda frágil. Ambas cosas pueden coexistir. De hecho, hoy conviven. La acción puede subir con fuerza en el corto plazo y, al mismo tiempo, la recuperación operativa tardar más en consolidarse.
Hay además una diferencia contable que el mercado no debería perder de vista. En sus resultados de 4T25, Alpek reportó que una baja secuencial de 7% en paraxileno contribuyó a un ajuste de inventarios de 29 millones de dólares dentro del EBITDA reportado. Ese antecedente sugiere una lectura directa. Si la caída de materias primas resta, un aumento acelerado puede sumar. Pero ese impulso favorece el EBITDA reportado, no necesariamente el comparable. Por eso la sostenibilidad del rally dependerá menos del efecto inventario y más de márgenes, demanda y ejecución.
La propia guía confirma esa idea. Alpek construyó su escenario base con márgenes de referencia de PET de 145 dólares por tonelada, un tipo de cambio de 18 pesos por dólar y beneficios mínimos de los aranceles recíprocos de PET en Estados Unidos. También señaló posibles factores de mejora, como márgenes de PET de 155 dólares por tonelada, un tipo de cambio más cercano a 19 pesos y monetización de activos no estratégicos. Es decir, la empresa no descansa solo en el petróleo. Su hoja de ruta sigue apoyándose en márgenes de especialidad, disciplina de capital y desinversión selectiva.
Ese matiz resulta relevante para México. Cuando el petróleo encarece importaciones asiáticas y mejora la competitividad regional, firmas con huella industrial en Norteamérica pueden capturar parte del ajuste. Ese beneficio no equivale a una bonanza permanente, pero sí puede abrir una ventana para fortalecer producción regional, defender participación de mercado y mejorar caja. En un sector castigado por sobrecapacidad global, esa ventana vale mucho. También explica por qué el mercado reaccionó rápido.
Alpek también busca construir una defensa estructural, no solo táctica. La empresa afirmó que seguirá optimizando su huella productiva, impulsando soluciones de mayor valor agregado y expandiendo negocios emergentes, incluida la comercialización de energía. Además, espera concretar la primera fase de venta de activos no estratégicos durante la primera mitad de 2026. Todo eso ocurre después de completar su fusión con Controladora Alpek en diciembre de 2025, un paso que la compañía presentó como un hito para simplificar su estructura y mejorar su relevancia en el mercado.
El repunte de la acción, entonces, sí tiene fundamentos visibles. El petróleo caro mejora la valoración de inventarios, eleva barreras para importaciones y favorece a productores regionales. Pero el mercado todavía necesita pruebas trimestrales de que ese viento de cola se traducirá en más caja, menor deuda y márgenes más firmes. Mientras eso llega, la señal más relevante no es solo que Alpek suba. La señal de fondo es que la petroquímica regional volvió a ganar atractivo cuando la energía global se tensiona. Para una empresa mexicana que venía de un año complejo, ese cambio de percepción ya representa un avance importante.

