Codelco proyecta un periodo prolongado de menor producción en El Teniente, su operación más simbólica y una pieza clave del cobre chileno. El gerente de la mina, Claudio Sougarret, afirmó que la compañía espera producir 301 mil toneladas métricas de cobre fino en 2026. También advirtió que el nivel se mantendrá “alrededor de ahí” por los próximos cinco años.
El ajuste amplía el horizonte que la propia empresa comunicó antes, cuando hablaba de un impacto por tres años. La diferencia no se explica solo con un número. Refleja un giro operacional y regulatorio, donde la seguridad y la estabilidad geomecánica pesan tanto como el tonelaje.
El Teniente opera en un entorno de alta complejidad geológica, con miles de kilómetros de labores subterráneas en la cordillera. Ese contexto volvió a primer plano tras el colapso de julio de 2025, que cobró seis vidas y obligó a suspender sectores completos.
Producción acotada por cinco años
La meta de 301 mil toneladas para 2026 coloca a la mina por debajo de su desempeño reciente. En 2024, El Teniente produjo 356.4 mil toneladas, según el reporte operacional y financiero anual de Codelco.
La distancia entre ambos registros ilustra el tamaño del reto. No se trata de “apretar” un poco más la planta. La limitante se relaciona con áreas disponibles de explotación, condiciones sísmicas y autorizaciones para recuperar zonas.
Sougarret señaló que la compañía busca recuperar mineral del lado norte del yacimiento, con base en estudios internos. Ese tipo de afirmación suele traducirse en campañas de evaluación geotécnica, rediseño de secuencias y refuerzos de soporte. En minería subterránea masiva, esos pasos toman tiempo y presupuesto.
Seguridad y reapertura con mayor exigencia
Tras el accidente, el regulador chileno Sernageomin elevó requisitos para reabrir áreas cerradas. Reuters reportó que la autoridad pidió un plan de seguimiento y monitoreo de estabilidad y seguridad en los sectores subterráneos pendientes de reapertura.
En ese mismo periodo, Codelco informó que avanzaba en reaperturas graduales de Andes Norte y Diamante, mientras Recursos Norte y Andesita seguían cerrados. Esa segmentación muestra un enfoque por riesgo, no por urgencia productiva.
El componente humano también quedó expuesto en indicadores. En su informe a septiembre de 2025, Codelco reportó un salto en la tasa de severidad de accidentes, asociado al evento fatal en El Teniente, y un alza en la tasa de frecuencia.
Aquí conviene decirlo con claridad: la minería moderna no puede negociar con la seguridad. Aun así, sí puede aprender rápido y convertir una crisis en una mejora estructural. En mi opinión, ese será el termómetro real de la recuperación, incluso más que el número anual de toneladas.
Monitoreo sísmico y costos operativos
Reuters indicó que, para reiniciar plenamente, Codelco debe renovar el monitoreo sísmico en el sitio, entre otras medidas. También señaló que la empresa no detalló el costo de las renovaciones al hablar con periodistas.
Ese tipo de inversión suele incluir redes de sensores, análisis en tiempo real y protocolos de evacuación y reentrada. En minas profundas, además, la instrumentación convive con esfuerzos altos y condiciones cambiantes. Por eso, cada decisión técnica termina influyendo en la continuidad operacional.
La propia empresa ya hablaba de un “plan seguro y gradual” de reinicio hacia fines de 2025. En un comunicado de diciembre, Codelco informó que la división superó 100 mil toneladas diarias de tratamiento por dos semanas consecutivas. También reportó que el comité investigador interno emitió su informe final acordado con Sernageomin, tras un reporte preliminar previo.
Ese punto ayuda a conciliar mensajes. Codelco pudo cerrar una fase interna con el regulador, pero la discusión pública sobre causas y aprendizajes aún pesa en la agenda. Reuters reportó, en febrero de 2026, que la compañía aún no publicaba el reporte final del incidente.
Nuevo Nivel Mina y continuidad del yacimiento
El debate de corto plazo convive con una apuesta de largo plazo. El “Nuevo Nivel Mina” de El Teniente busca extender la vida útil del yacimiento por 50 años y habilitar operaciones a mayor profundidad. En su informe a septiembre de 2025, Codelco detalló avances en Andes Norte y Diamante, y dejó Andesita bajo revisión tras el incidente.
La empresa también describe la cartera de proyectos como una estrategia para profundizar la explotación, incorporar alrededor de 2,000 millones de toneladas de reservas y sostener un tratamiento de 137 mil toneladas diarias por más de 50 años. Reporta una ley media de cobre de 0.86% y 220 ppm de molibdeno.
Estos números importan por dos razones. Primero, muestran que El Teniente no enfrenta un “fin geológico” inmediato. Segundo, confirman que la continuidad depende de ejecutar obras en zonas de altos esfuerzos, donde la disciplina operacional define el éxito.
Efecto en el mercado del cobre y en Chile
El Teniente suele figurar como la mayor mina subterránea de cobre del mundo y opera como un activo estratégico para Chile. En 2025, Reuters lo describió como la mayor mina subterránea de cobre, además de una unidad históricamente muy rentable para Codelco.
Un periodo de cinco años con producción contenida no derrumba el mercado por sí solo, pero sí aporta presión en un contexto de electrificación y expansión de redes. El cobre alimenta vehículos eléctricos, transmisión, renovables y data centers. Cuando una mina ancla reduce ritmo, los compradores ajustan inventarios y primas, aunque el precio se mueva por muchas variables.
Para Chile, el golpe no se mide solo en exportaciones. Se mide en empleo regional, contratistas, inversión y recaudación vinculada a una industria que muchos todavía llaman “el sueldo de Chile”. La discusión pública se vuelve más intensa porque El Teniente no es una mina cualquiera. También es identidad productiva, desde Rancagua y la Región de O’Higgins hasta Santiago.
La parte positiva, si cabe, aparece en la reacción institucional. Regulación más exigente, más monitoreo y más transparencia pueden elevar el estándar para otras operaciones profundas en América Latina. En minería, los aprendizajes más valiosos casi siempre llegan cuando nadie los quiere.

