El precio del cobre podría alcanzar los niveles más altos de su historia antes de que concluya el año, según Kenny Ives, uno de los actores más influyentes del sector minero global y actual director comercial del grupo chino CMOC, además de director ejecutivo de su brazo comercial, IXM. Durante su intervención en la Cumbre de la Semana de la Bolsa de Metales de Londres (LME Week), el ejecutivo sostuvo que el mercado se encamina hacia una cotización cercana a los 12 mil dólares por tonelada, una predicción que ha generado eco en toda la industria.
Ives, quien en su trayectoria previa fue una figura clave en Glencore y llegó a ser considerado para liderar la multinacional suiza, se caracteriza por mantener un perfil reservado frente al mercado. Por eso, su posicionamiento “francamente optimista” sobre el futuro inmediato del cobre ha sido interpretado por analistas como una señal clara de confianza desde el lado de la oferta.
El precio del cobre en la Bolsa de Metales de Londres ha experimentado una recuperación significativa en las últimas semanas, aproximándose peligrosamente a los 11,100 dólares por tonelada, cifra que representa su récord histórico. Aunque el avance se moderó tras recientes declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien propuso nuevos aranceles del 100% sobre productos chinos, el entusiasmo no se ha disipado entre los grandes operadores del mercado. Según Ives, la tendencia alcista responde a fundamentos sólidos que trascienden cualquier evento coyuntural.
Uno de los factores determinantes detrás de esta proyección es el estado actual de la oferta. A lo largo del año, diversas interrupciones operativas y accidentes han afectado de forma crítica la producción en minas ubicadas en regiones estratégicas como la República Democrática del Congo, Indonesia y Chile. En particular, las operaciones mineras en Congo —donde CMOC controla importantes yacimientos de cobre y cobalto— han sido blanco de fallas logísticas, retrasos regulatorios y otros desafíos que han limitado el flujo constante de concentrados al mercado internacional.
Estas disrupciones coinciden con un momento de expansión de la demanda que no da tregua. La electrificación del transporte, el crecimiento acelerado de la infraestructura de energías renovables y la modernización de redes eléctricas a nivel global han transformado al cobre en un insumo crítico, indispensable y cada vez más escaso. Este nuevo escenario, más estructural que coyuntural, ha hecho que la industria revise sus proyecciones a mediano y largo plazo con un nuevo lente.
Durante la misma cumbre, Nick Snowdon, jefe de investigación de metales en Mercuria Energy Group, respaldó la visión de Ives al afirmar que la barrera de los 12 mil dólares podría superarse con facilidad. La coincidencia entre ambos expertos ha reavivado las expectativas en torno al cobre, no solo como un activo financiero, sino como un indicador clave de la salud industrial global en tiempos de transición energética.
En el ámbito geopolítico, el mercado de los metales atraviesa una etapa de incertidumbre marcada por tensiones comerciales y cambios en las cadenas de suministro. Aunque las políticas proteccionistas impulsadas desde Washington generan ruido en los mercados, la resiliencia del consumo en Asia —particularmente en China— continúa actuando como un motor fundamental para el cobre. La demanda interna china, impulsada por su política de autosuficiencia tecnológica y crecimiento en electromovilidad, mantiene un ritmo que absorbe una parte significativa de la producción mundial, lo cual sostiene el impulso alcista del metal.
CMOC se posiciona como uno de los jugadores mejor ubicados para capitalizar este entorno. Con activos en África y una red de comercialización global a través de IXM, la firma no solo participa activamente en la extracción del cobre, sino que también tiene influencia directa sobre su flujo comercial. Este doble papel permite una lectura más completa del mercado, lo cual otorga un peso adicional a las predicciones de sus altos ejecutivos.
Los efectos de una subida sostenida del precio del cobre no se limitan a las operaciones de las grandes multinacionales. Para América Latina, y especialmente para países como México, Chile y Perú, esta tendencia podría traducirse en mayores ingresos por exportación, incremento en la recaudación fiscal y una oportunidad para atraer inversión en nuevos proyectos de exploración y desarrollo. Sin embargo, este potencial solo podrá materializarse si se garantizan condiciones políticas y regulatorias que den certidumbre al sector minero.
En el caso de México, el impacto de un repunte en el precio internacional del cobre podría ser decisivo para proyectos estancados o en etapa de evaluación. Regiones como Sonora, con yacimientos relevantes operados por empresas como Grupo México, podrían reactivarse ante la perspectiva de mayores márgenes. No obstante, para concretar estos beneficios se requiere una política minera clara, ágil y orientada a la atracción de capital, especialmente en un contexto donde la competencia por recursos escasos será cada vez más intensa.
El discurso de Kenny Ives representa más que una simple predicción de mercado. Marca una señal desde el núcleo de la industria sobre el papel estratégico que el cobre jugará en los próximos años. Frente a una transición energética global que avanza sin marcha atrás, y una oferta que enfrenta crecientes obstáculos técnicos, financieros y ambientales, el metal rojo se consolida como uno de los pilares del nuevo orden industrial.
Lejos de ser una apuesta especulativa, la visión de Ives refleja la convergencia de factores estructurales que han convertido al cobre en un termómetro de las transformaciones económicas contemporáneas. Y si el mercado sigue respondiendo como hasta ahora, no sería sorpresa ver una cotización de cinco cifras consolidarse antes del cierre de 2025.

