En un nuevo episodio que refleja el delicado equilibrio entre expansión corporativa y soberanía industrial, Larvotto Resources, firma minera con sede en Australia, rechazó oficialmente una oferta de adquisición por parte de la estadounidense United States Antimony Corporation (USAC). El anuncio, realizado este lunes, confirma que el consejo de administración de Larvotto ha decidido de forma unánime no continuar con el proceso, al considerar que la propuesta no representa adecuadamente el valor estratégico y financiero de la compañía.
La oferta, de carácter no vinculante e indicativa, se había presentado la semana pasada. Según Larvotto, USAC propuso una transacción basada en acciones que inicialmente valuaba a la minera australiana en 722.9 millones de dólares australianos, equivalentes a aproximadamente 469.7 millones de dólares estadounidenses. Esta estimación se basaba en el precio promedio ponderado por volumen de las acciones de USAC durante cinco días consecutivos, con un valor por acción de A$1.40.
Sin embargo, al cierre bursátil del viernes, el valor implícito de la oferta había descendido hasta A$1.11 por acción, lo que redujo la valoración total de Larvotto a 573.3 millones de dólares australianos. Este ajuste reflejó una caída en el precio de las acciones de USAC, debilitando aún más una propuesta ya considerada poco atractiva por parte de la australiana.
A través de un comunicado enviado a medios y accionistas, Larvotto explicó que, tras un análisis exhaustivo y con base en la asesoría de consultores financieros independientes, el directorio concluyó que la oferta no solo infravalora la empresa, sino que no se alinea con los intereses a largo plazo de sus accionistas ni con su estrategia de crecimiento sostenible.
USAC, por su parte, no respondió a las solicitudes de comentarios de medios internacionales al cierre de esta edición. Actualmente mantiene una participación del 10% en Larvotto, lo que demuestra que su interés en controlar la compañía no es nuevo. Sin embargo, la negativa del consejo de administración de Larvotto pone un alto claro a cualquier intención de adquisición unilateral.
Larvotto Resources cuenta con una cartera de proyectos estratégicos en Australia y Nueva Zelanda. Su presencia incluye exploraciones de cobre, cobalto y oro en regiones clave como Mt Isa, así como desarrollos de potencial aurífero en Ohakuri, Nueva Zelanda. En un contexto global marcado por la creciente demanda de minerales críticos, estas reservas representan un activo altamente codiciado por inversionistas y operadores del sector energético e industrial.
Más allá del rechazo puntual, la decisión de Larvotto tiene implicaciones más amplias. En primer lugar, refuerza una narrativa cada vez más común en países productores: el control de los recursos naturales no se negocia sin una valoración justa. La posición de la australiana coincide con la postura de otras compañías mineras en la región, que han elevado sus exigencias ante ofertas de adquisición provenientes del extranjero, especialmente aquellas sustentadas en acciones sujetas a alta volatilidad.
El episodio también vuelve a poner bajo la lupa a USAC, empresa estadounidense con operaciones centradas en la producción de antimonio, zeolita y metales preciosos. Aunque su portafolio tiene presencia en América del Norte, su capitalización bursátil y capacidad de inversión han sido cuestionadas en ocasiones anteriores. El hecho de que su oferta a Larvotto se viera devaluada en cuestión de días debido a caídas en el precio de sus propias acciones genera dudas sobre su solidez financiera para llevar a cabo una operación de esta magnitud.
El sector minero global atraviesa una etapa de redefinición estratégica. La transición energética, el desarrollo de tecnologías limpias y la electrificación de la industria requieren volúmenes crecientes de minerales como el cobre, el cobalto y el litio. Ante esta presión, compañías como Larvotto adquieren relevancia geopolítica, ya que poseen yacimientos ubicados en jurisdicciones estables, con marcos regulatorios sólidos y alta trazabilidad ambiental.
Frente a este panorama, las operaciones corporativas en la industria minera están siendo observadas con mayor escrutinio por gobiernos, inversionistas y comunidades locales. Las decisiones sobre fusiones y adquisiciones no solo se juzgan por su rentabilidad inmediata, sino también por su impacto a largo plazo sobre el control de recursos clave para la seguridad energética global.
En Australia, la negativa de Larvotto ha sido interpretada como una señal de fortaleza institucional. La decisión muestra que el sector privado está dispuesto a defender sus intereses frente a propuestas que no se alinean con su visión de desarrollo. El respaldo unánime del directorio también da estabilidad a sus accionistas y confirma que la empresa está enfocada en su estrategia independiente.
En este tipo de operaciones, la diferencia entre una oportunidad y un riesgo suele residir en los detalles financieros y en la alineación de valores entre las partes. Para Larvotto, aceptar una oferta basada en una estructura volátil, sin garantías de valorización ni control operativo, habría significado poner en juego el futuro de proyectos críticos en el corazón del continente australiano.
Hasta ahora, USAC no ha hecho pública ninguna intención de mejorar su propuesta ni de replantear su acercamiento a la minera australiana. No se descarta que, en las próximas semanas, se retomen conversaciones bajo nuevas condiciones. Sin embargo, el mensaje emitido por Larvotto deja poco margen para interpretaciones: cualquier oferta futura deberá reconocer plenamente el valor tangible e intangible que representa la empresa.

