La minera United States Antimony Corporation (USAC) acaba de dar un paso decisivo al iniciar operaciones mineras en Stibnite Hill, Montana, bajo aprobación de la normativa ambiental del estado. Esta acción convierte a Montana en el epicentro de la primera operación completamente integrada de antimonio de la empresa, pues permitirá explotar mineral, procesarlo y refinarlo dentro del país.
Según la compañía, tras recibir permisos del Departamento de Calidad Ambiental (DEQ) este mes, comenzaron sus labores de exploración y de muestreo a gran escala. Cuatro cargas de mineral bruto ya fueron transportadas a una planta de flotación en Montana, donde se someterán a trituración, muestreo y análisis por un químico metalúrgico. La dirección de USAC reporta optimismo ante la calidad del material recibido.
Este arranque contrasta con los planes iniciales de la empresa, que contemplaban que su primer producto proviniera de operaciones en Alaska. Una demora de aproximadamente cinco meses en la aprobación de permisos allá cambió el rumbo: Montana quedó al frente del proyecto.
Para el gobernador de Montana, Greg Gianforte, este hito va más allá de la minería: representa “fabricar minerales críticos en casa”, generar empleos bien remunerados y fortalecer las cadenas de suministro de defensa nacional. El proyecto de expansión de la planta metalúrgica en Thompson Falls podría elevar su producción hasta en cinco veces, con una inversión cercana a 15 millones de dólares y la creación estimada de 25 nuevos puestos de trabajo locales.
El evento oficial del arranque fue acompañado por un acto simbólico de inicio de obras (groundbreaking) para ampliar las instalaciones de procesamiento. Esta expansión incluye capacidad para producir óxido de antimonio, metal, e incluso trióxido bajo normas militares (MIL‑SPEC).
A nivel estratégico, la empresa ya firmó un contrato por 245 millones de dólares con la Defense Logistics Agency (DLA) de EE. UU. para suministrar lingotes de antimonio destinados al inventario nacional de defensa. La integración total —del mineral al producto final— le permitiría a USAC posicionarse como la primera compañía del mundo en operar así para el antimonio.
No obstante, el mercado ya reaccionó: las acciones de USAC cayeron más de 10 % en medio de una caída general del mercado, situando su valor por acción en 10.95 dólares.
Desde el punto de vista técnico y operativo, aún quedan desafíos por superar. Las muestras deben pasar por estudios metalúrgicos para determinar tasas de recuperación viables y estabilidad operativa. También será clave el cumplimiento de las condiciones impuestas por los permisos ambientales. Las inversiones en infraestructura, mejoras en transporte y equipos locales serán factores decisivos para alcanzar producción comercial rentable.
Para México y América Latina, este tipo de proyectos representan tanto competencia como oportunidad. Por un lado, impulsan la ambición estadounidense de reducir su dependencia de antimonio proveniente de China u otras fuentes externas, especialmente ante restricciones y tensiones comerciales recientes sobre minerales críticos. Por otro lado, obligan a los países mineros de la región a innovar en regulación, tecnología e incentivos para atraer inversión extranjera de mayor valor agregado.

