En octubre de 2025, Antofagasta dio el primer paso físico visible en la expansión de su complejo minero Centinela al detonar el tajo Encuentro Sulphides. Esa explosión inicial marca el inicio de las labores de desmonte necesarias para que el proyecto —clave dentro de su estrategia de crecimiento en cobre— provea mineral de calidad para una nueva planta concentradora.
Este movimiento busca mejorar el perfil de producción de Centinela, sumando mineral de mayor ley que complementará el aporte actual del tajo Esperanza Sur. El objetivo de la compañía es aumentar su producción de cobre en un 30 % en el mediano plazo, aprovechando reservas estimadas en 2,6 mil millones de toneladas.
El proyecto Encuentro fue aprobado formalmente en julio de 2025 con una inversión adicional estimada en mil millones de dólares. Se espera cerrar la fase de desmonte (pre‑stripping) hacia 2028, moviendo alrededor de 186 millones de toneladas de material en un par de años.
Ubicada en la región de Antofagasta, en el norte de Chile, la operación Centinela nació en 2014 tras fusionar los yacimientos Esperanza y El Tesoro. El complejo produce concentrados de cobre que también contienen oro y plata mediante procesos de molienda, flotación y otras etapas metalúrgicas.
La nueva planta (la segunda concentradora) agregará capacidad para procesar 95 000 toneladas diarias. Para lograrlo incorporará tecnologías modernas como molinos de alta presión, con el fin de elevar la eficiencia y las tasas de recuperación. Se proyecta que empiece a operar en 2027.
Durante los años pico de construcción, la obra podría generar más de 13 000 empleos, lo que representará un impulso económico local y regional. Además, la vida útil de Centinela se extendería unos 30 años gracias a esta expansión.
El promedio estimado de producción durante la primera década de operación de la expansión será de 170 000 toneladas equivalentes de cobre al año, de las cuales aproximadamente 144 000 toneladas corresponderán a cobre metálico, junto con unas 130 000 onzas de oro y 3 500 toneladas de molibdeno.
El proyecto incluye una mejora en infraestructuras críticas: reforzar el sistema de bombeo de agua de mar, crear nuevas instalaciones de almacenamiento de relaves, optimizar energía y logística, y fortalecer sistemas operativos para mantener confiabilidad.
En el camino, Antofagasta planea introducir equipos mineros autónomos de forma progresiva, basándose en la experiencia previa que ya opera en Esperanza Sur. Apunta a alcanzar plena autonomía en sus operaciones a partir de enero de 2026.
Centinela ya es reconocida como referente tecnológico en minería. Fue pionera en Chile en utilizar tecnologías como relaves espesados y obtuvo permisos para depositar relaves en tajos inactivos. Su operación consume agua de mar, avanza con autonomía y funciona con electricidad renovable al ciento por ciento.
El lanzamiento del tajo Encuentro coincide con un momento favorable para el cobre. En la Bolsa de Londres los precios alcanzaron picos de 16 meses, extendiendo avances del 23 % durante el año. La presión en el suministro global alimenta la relevancia de nuevas expansiones como ésta.
Varios analistas han ajustado a la baja sus pronósticos de producción en Chile, la República Democrática del Congo e Indonesia, en parte por interrupciones, accidentes y revisiones operativas, lo que refuerza la oportunidad estratégica del proyecto Centinela.

