En un movimiento que reconfigura su presencia en América Latina, la británica Hochschild Mining anunció este miércoles la firma de una carta de intención para vender Tiernan Gold Corp, operadora del proyecto aurífero Volcan en Chile, a la canadiense Railtown Capital, mediante una operación de adquisición inversa. A pesar de desprenderse formalmente del control directo del activo, Hochschild retendrá aproximadamente el 87% de la compañía fusionada, la cual cotizará en la Bolsa de Valores de Toronto (TSX Venture Exchange).
La noticia, que fue bien recibida por los mercados, provocó un alza del 9.3% en las acciones de Hochschild, que cerraron en 335.8 peniques, su nivel más alto desde febrero de 2013. Este repunte se da en un contexto complejo para la empresa, marcada por problemas operativos recientes en Brasil.
La operación con Railtown Capital representa una jugada estratégica tras meses de evaluación, luego de que en agosto de 2023 la compañía confirmara que analizaba diversas opciones para el futuro del proyecto Volcan. Se trata de un depósito de oro ubicado en el norte de Chile, un país clave en el mapa minero latinoamericano, aunque altamente competitivo y exigente en términos regulatorios y ambientales.
El enfoque adoptado —una adquisición inversa— no es nuevo, pero sí revela el tipo de maniobras corporativas que mineras medianas y grandes están dispuestas a ejecutar para proteger su posición en el mercado. Railtown Capital, aunque de menor tamaño, busca con esta transacción fortalecerse en el sector aurífero, al tiempo que proporciona a Hochschild una vía para mantener exposición al potencial del yacimiento chileno sin la carga directa de su desarrollo operativo.
La situación actual de Hochschild se encuentra fuertemente influida por los obstáculos enfrentados en Mara Rosa, su mina en Brasil. Inaugurada con grandes expectativas, esta operación ha tenido dificultades técnicas y retrasos que afectaron su rendimiento productivo, obligando a la minera a recortar sus metas anuales. La venta parcial de activos no esenciales permite a la empresa redirigir recursos hacia sus proyectos prioritarios, sin perder del todo los beneficios futuros que podrían generar los activos ahora en manos de socios estratégicos.
Más allá del aspecto financiero, este tipo de acuerdos evidencian la creciente sofisticación de las estrategias corporativas en la minería aurífera, donde el capital, la experiencia operativa y la gestión del riesgo se combinan para generar valor, incluso en escenarios adversos.
Chile, por su parte, continúa siendo un terreno fértil para la inversión minera, a pesar de las tensiones sociales y los desafíos que impone su normativa ambiental. El país andino ha demostrado que es posible mantener un marco institucional sólido, lo que explica que compañías como Hochschild prefieran mantener participación accionaria en proyectos locales, incluso si ya no están al frente de su gestión diaria.
Desde la perspectiva del mercado canadiense, la operación también se alinea con una tendencia creciente: el protagonismo de empresas junior o de capital de riesgo que, mediante fusiones y adquisiciones, acceden a portafolios más robustos, atrayendo así inversión institucional. La inclusión del nuevo ente combinado en la TSX Venture Exchange asegura visibilidad y liquidez, dos aspectos clave para el financiamiento de exploración y desarrollo minero.
Aunque por ahora la carta de intención es un primer paso, se espera que en los próximos meses se formalicen los términos definitivos del acuerdo. Esto incluirá, seguramente, detalles sobre el financiamiento, los planes de desarrollo del proyecto Volcan y la integración operativa entre Railtown y los equipos técnicos de Hochschild.
Para los observadores del sector, el caso ofrece una muestra clara del tipo de alianzas que se están gestando en la minería de metales preciosos, especialmente en momentos donde la presión por generar resultados y asegurar retornos sostenibles obliga a las compañías a moverse con rapidez, flexibilidad y visión de largo plazo.

