La producción de cobre en Perú registró un crecimiento interanual de 7,1% en junio, alcanzando 228.932 toneladas métricas, informó el Ministerio de Energía y Minas (Minem). El resultado responde principalmente al repunte en las operaciones de las empresas chinas Las Bambas y Chinalco, que en ese mes lograron incrementos de producción considerados excepcionales.
De acuerdo con el comunicado oficial, la mina Las Bambas, operada por la filial de la compañía MMG Ltd, reportó un alza de 63,5% en su extracción de cobre respecto a junio del año pasado. En paralelo, la minera Chinalco, controlada por Aluminum Corporation of China, duplicó su volumen y sumó un 127% de crecimiento en el mismo periodo.
El Minem atribuyó estos resultados a la obtención de mejores leyes de cobre en las concesiones de ambas compañías, lo que permitió optimizar el rendimiento en la producción. Estos hallazgos, que implican una mayor concentración del mineral en el material extraído, fortalecen la capacidad competitiva del país en el mercado internacional.
Perú ocupa actualmente el tercer lugar mundial en producción de cobre, detrás de Chile y la República Democrática del Congo. El metal rojo constituye uno de los principales motores de la economía peruana, ya que representa alrededor del 30% del total de exportaciones. Por ello, cada repunte en la producción tiene un impacto directo en la balanza comercial y en la recaudación fiscal.
El reporte del Minem también detalló que en el acumulado entre enero y junio, la producción nacional de cobre creció 3,5% frente al mismo periodo de 2024, con un total de 1.336.659 toneladas métricas. El desempeño se sostuvo, en gran medida, en las operaciones de las cuatro principales productoras: Las Bambas, Southern Copper, Cerro Verde y Antamina, que concentran cerca del 60% de la producción nacional.
Sin embargo, el panorama no estuvo exento de complicaciones. La propia Las Bambas afrontó en julio un nuevo bloqueo de la carretera utilizada para transportar el mineral hacia la costa, en medio de protestas de mineros informales en la región andina. La paralización se extendió por dos semanas y generó preocupación sobre posibles afectaciones en los resultados del mes siguiente.
Pese a estos episodios de conflictividad social, el Gobierno mantiene una proyección de crecimiento para la producción anual de cobre. Según estimaciones oficiales, este año se alcanzarían 2,8 millones de toneladas métricas, cifra que superaría ligeramente las 2.736.150 toneladas de 2024. La variación, aunque moderada, representaría un avance respecto a la contracción de 0,7% registrada en el año anterior.
La importancia de estas cifras trasciende las estadísticas. El desempeño del sector cuprífero constituye un indicador clave de estabilidad económica en Perú, sobre todo en un contexto global donde la demanda de cobre se mantiene firme, impulsada por la transición energética y el desarrollo de tecnologías verdes.
El reto para el país no radica únicamente en sostener o aumentar sus niveles de producción, sino también en garantizar que la actividad minera se desarrolle en un entorno de mayor diálogo con las comunidades, cumplimiento de estándares ambientales y una distribución más equitativa de los beneficios.

