El respaldo del Banco Asiático de Desarrollo (ADB, por sus siglas en inglés) llega en un momento clave para el ambicioso proyecto Reko Diq, destinado a extraer cobre y oro en la provincia de Balochistán, Pakistán. Se tratará de un empujón significativo: la entidad multilateral comprometió una financiación de 410 millones de dólares, compuesta por préstamos por un valor de 300 millones dirigidos a Barrick y una garantía crediticia de 110 millones para el gobierno paquistaní. Este aporte se conecta con un plan general de inversión de aproximadamente 6 600 millones de dólares para poner en operación una de las reservas más amplias aún no desarrolladas en el mundo.
El proyecto, compartido en partes iguales entre Barrick Gold y los gobiernos federal y provincial de Pakistán, ha retomado ritmo tras años de bloqueo jurídico, ahora avanzando hacia una producción esperada para 2028. La primera fase está orientada a presentar una extracción anual de 200 000 toneladas de cobre, con miras a duplicar esta cifra en una segunda etapa. Las proyecciones apuntan a un flujo libre de efectivo cercano a los 70 000 millones de dólares durante la vida útil estimada del yacimiento, aunque esa vida podría extenderse más allá de los 37 años previstos inicialmente.
Este respaldo del ADB se suma a la cartera de financiamiento ya movilizada: el brazo privado del Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional (IFC), aportó previamente 700 millones de dólares en dos tramos —300 en abril y 400 en junio— para incentivar la dinámica del proyecto.
El contexto global se torna favorable: los metales estratégicos como cobre y oro cobran protagonismo en medio de la transición energética y la necesidad de diversificar cadenas de suministro, actualmente muy dependientes de China. El financiamiento desde distintas fuentes refleja esa lógica, incluidas entidades como el Banco de Exportación e Importación de EE. UU., Export Development Canada o la agencia JBIC de Japón, con conversaciones en curso sobre garantías y líneas de crédito.

