Los precios del cobre registraron una nueva caída este miércoles, arrastrados por la preocupación sobre una demanda más débil en China y la falta de avances sólidos en las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos. La cotización en la Bolsa de Metales de Londres (LME) alcanzó su nivel más bajo en seis días.
A las 10:36 GMT, el cobre a tres meses perdió un 1,2 %, cotizando a 9.639 dólares por tonelada. Esto se da en un contexto donde el principal consumidor mundial de metales muestra señales de enfriamiento económico.
China: motor económico en ralentí
La demanda china de cobre continúa debilitándose. Las importaciones de cobre refinado retrocedieron 2,5 % en mayo respecto al mes anterior, sumando 427.000 toneladas. Además, la prima Yangshan, un indicador clave del apetito de importación, cayó drásticamente de 103 a menos de 45 USD/t, evidenciando un menor interés de compra.
Estas cifras reflejan que la economía china, aunque aún activa, no logra impulsar una demanda robusta de metales. El descenso en los estímulos económicos internos, sumado a las incertidumbres globales, frena el consumo industrial y afecta las perspectivas del cobre.
Aranceles y tensiones: EE. UU. añade presión
Mientras tanto, las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China siguen sin ofrecer garantías sólidas. Aunque ambos países anunciaron un “marco de diálogo”, el mercado no percibió señales reales de una solución duradera al conflicto arancelario.
La administración estadounidense ya incrementó los aranceles al aluminio del 25 % al 50 % la semana pasada. Esto ha generado especulación sobre una medida similar para el cobre. De confirmarse, podría afectar los flujos globales del metal y presionar más los precios internacionales.
Los operadores de metales han comenzado a movilizar inventarios desde la LME hacia Estados Unidos, donde los precios en la COMEX son más altos. En solo tres meses, las salidas del sistema LME superan las 119.000 toneladas, y otras 70.000 están programadas para ser despachadas, lo que refleja un diferencial atractivo de precios entre ambas plazas.
Volatilidad e incertidumbre en el mercado
Según la analista Ewa Manthey, de ING, los riesgos a la baja para el cobre incluyen la prolongación de la guerra comercial y una reducción del estímulo económico por parte de China. “Con la incertidumbre todavía alta, es probable que la volatilidad se mantenga elevada en todos los mercados de metales”, apuntó.
La volatilidad también se refleja en otros metales. El aluminio subió 0,7 %, el zinc 0,2 %, el plomo también 0,2 %. En contraste, el níquel bajó 0,4 % y el estaño 0,2 %.
¿Qué esperar en el corto plazo?
Los inversionistas siguen atentos a cualquier anuncio que implique recortes arancelarios, nuevos estímulos en China o un acuerdo comercial tangible. De lo contrario, la presión a la baja sobre los precios del cobre podría continuar.
A pesar de este escenario de incertidumbre, la minería de cobre sigue siendo esencial para la transición energética global. Su papel en tecnologías limpias y electrificación lo convierte en un insumo estratégico a largo plazo, independientemente de las coyunturas comerciales.

