El 5 de junio de 2025, el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el líder chino, Xi Jinping, sostuvieron una llamada telefónica de 90 minutos para abordar las crecientes tensiones comerciales, especialmente en torno a las tierras raras. Ambos líderes calificaron la conversación como positiva y acordaron reanudar las negociaciones comerciales en un futuro cercano.
Disputa por las tierras raras
Las tierras raras son esenciales para la fabricación de tecnologías avanzadas, desde vehículos eléctricos hasta sistemas de defensa. China domina la producción y procesamiento de estos minerales, lo que le otorga una ventaja estratégica en las negociaciones comerciales. En abril de 2025, Beijing impuso restricciones a la exportación de siete tierras raras, afectando a industrias clave en EE. UU.
Impacto en la industria global
Las restricciones chinas han provocado interrupciones en las cadenas de suministro globales. Por ejemplo, Ford tuvo que detener temporalmente la producción de su SUV Explorer debido a la escasez de tierras raras.
Perspectivas futuras
Aunque la llamada entre Trump y Xi representa un paso hacia la distensión, las diferencias estructurales entre ambas naciones persisten. La dependencia de EE. UU. de las tierras raras chinas subraya la necesidad de diversificar las fuentes de estos minerales críticos.

