El precio de la plata continúa su tendencia alcista. El miércoles 21 de mayo de 2025, el metal precioso alcanzó los $33.28 por onza en el mercado spot, su nivel más alto en dos semanas. Al mismo tiempo, los futuros de plata más negociados en Nueva York escalaron a $33.36 por onza. Este avance consolida su posición como uno de los commodities con mejor rendimiento en lo que va del año.
Con un incremento de más del 14% en 2025, la plata ha captado la atención de los inversionistas. Esto se debe a dos factores: su valor como refugio seguro frente a la incertidumbre macroeconómica global, y su creciente protagonismo en sectores industriales estratégicos.
Refugio seguro: la plata se fortalece con el oro
El oro, tradicional activo de resguardo, también subió este miércoles. En el mercado spot, cotizó a $3,303.17 por onza, mientras que los futuros a tres meses alcanzaron $3,307.70. Con un aumento del 26% en el año, el oro ha roto varios récords, arrastrando consigo a la plata.
Aunque la plata suele seguir el comportamiento del oro, su mercado más reducido y su mayor volatilidad pueden limitar las subidas. Sin embargo, en contextos de tensión económica, los inversionistas diversifican sus portafolios incluyendo ambos metales.
Industria y sostenibilidad: el motor oculto del precio
Más allá del interés financiero, la demanda industrial por plata está en niveles récord. Según datos del Silver Institute, en 2024 el consumo industrial subió un 4%, alcanzando las 680.5 millones de onzas. Esta es una cifra sin precedentes, impulsada por sectores clave de la transición energética y la tecnología.
La plata es esencial en múltiples aplicaciones industriales, desde paneles solares hasta vehículos eléctricos y electrónica avanzada. Estos usos consolidan su papel como un recurso estratégico en la economía verde, generando una demanda estructural más allá de la especulación financiera.
Déficit estructural: cinco años de escasez
El mercado global de plata ha enfrentado un déficit sostenido durante los últimos cinco años. Esto significa que la producción minera y el reciclaje no han logrado cubrir la demanda total. En un contexto donde se intensifican las inversiones en energías limpias y tecnología, este desbalance podría prolongarse.
Este déficit sostiene los precios altos y, al mismo tiempo, representa una oportunidad para las economías mineras. Países como México, uno de los mayores productores mundiales de plata, podrían capitalizar este momento para fortalecer su sector minero.
Perspectivas para 2025: ¿continuará la racha?
Todo indica que la tendencia positiva para la plata podría mantenerse en el corto y mediano plazo. La combinación de incertidumbre económica global, presión inflacionaria, y transición energética ofrece un terreno fértil para la valorización del metal.
La inversión en minería de plata, bien regulada y sustentable, puede ser una herramienta clave para el desarrollo económico y ambiental. Incentivar su producción responsable no sólo genera empleos y crecimiento, sino que también contribuye a las metas climáticas globales.

