En 2024, Mali sorprendió a la comunidad internacional minera al reportar un incremento del 52.5% en los ingresos estatales procedentes de las empresas de minería de oro. Esta alza se logró pese a una disminución del 23% en la producción industrial del mineral. El catalizador fue la implementación de un nuevo código minero que modificó de raíz el esquema fiscal y contractual de la industria extractiva en el país africano.
Según datos oficiales del Ministerio de Minas, los ingresos pagados por las compañías mineras al Tesoro de Mali alcanzaron los 835.1 mil millones de francos CFA (unos 1,400 millones de dólares) en 2024, frente a los 547.6 mil millones de 2023.
Claves del nuevo código minero
El nuevo marco legal, adoptado en 2023, aumentó la participación estatal en las concesiones mineras y eliminó las exenciones fiscales durante la fase de explotación. Esto fortaleció la posición del gobierno como socio activo en los proyectos extractivos.
La norma también establece que el Estado puede tener hasta un 35% de participación en nuevos proyectos mineros, de los cuales 20% son automáticos y 15% pueden ser adquiridos posteriormente. Además, obliga a que empresas locales participen en al menos un tercio de nuevos proyectos, lo que busca fomentar el desarrollo económico nacional.
Este cambio drástico se alinea con una tendencia creciente en África occidental: los gobiernos desean maximizar los beneficios de sus recursos naturales, particularmente en contextos de alta volatilidad política y económica.
Contrastes en producción y recaudación
Paradójicamente, mientras los ingresos públicos aumentaron, la producción industrial de oro cayó un 23% durante el mismo periodo. Esto se debió, en gran parte, a tensiones entre el gobierno y empresas mineras como Barrick Gold, Resolute Mining, Endeavour Mining y Hummingbird Resources.
Barrick Gold suspendió operaciones en su complejo Loulo-Gounkoto en enero de 2025, luego de que el gobierno militar incautara tres toneladas métricas de oro y bloqueara sus exportaciones desde noviembre de 2024. Este conflicto impactó fuertemente la producción nacional, dado que Barrick es el mayor productor de oro del país.
Aunque el gobierno preveía una recuperación en la producción en marzo de 2025, dicha previsión no se ha cumplido, ya que las operaciones siguen suspendidas.
Desafíos para la inversión extranjera
El nuevo código ha generado incertidumbre entre inversionistas internacionales. Ejecutivos de Barrick y Resolute han manifestado que los nuevos términos hacen inviables algunas inversiones o adquisiciones. La imposición de mayores cargas fiscales y la obligación de ceder participación a actores locales son vistos por algunos como obstáculos para nuevos capitales.
Sin embargo, esta estrategia no es aislada. Mali busca fortalecer su soberanía sobre los recursos naturales y replicar acuerdos exitosos como el que firmó con la empresa china Ganfeng Lithium, que eleva la participación estatal al 35% en la mina de litio Goulamina.
Minería: pilar de la economía de Mali
La minería representa aproximadamente el 9% del PIB de Mali y más del 50% de sus ingresos fiscales. En 2022, por ejemplo, generó 800 mil millones de francos CFA para el erario. El país es uno de los principales productores de oro en África, con una importante cartera de proyectos en operación y exploración.
A pesar del entorno político complejo y los desafíos regulatorios, el sector minero continúa siendo un motor clave de desarrollo para Mali. La implementación del nuevo código demuestra que, con una política fiscal adecuada, la minería puede generar beneficios tangibles para los estados, incluso en contextos adversos.
Mali ofrece un caso emblemático sobre cómo una reforma bien orientada puede transformar el panorama de ingresos públicos. El reto ahora será mantener la inversión, garantizar estabilidad jurídica y resolver los conflictos actuales con actores clave como Barrick Gold.

