La Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA, por sus siglas en inglés) ha sido, desde 1977, una herramienta clave para combatir la corrupción empresarial a nivel mundial. Su aplicación va mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos: empresas con una simple cuenta bancaria en ese país han sido sancionadas por sobornar a funcionarios en otras regiones.
En la industria minera, donde se entrelazan relaciones con gobiernos, comunidades y medio ambiente, esta ley actúa como un escudo ético. Gracias a ella, muchas compañías pueden rechazar demandas de sobornos sin poner en riesgo sus negocios.
El impacto de suspender la FCPA
La reciente decisión de la Casa Blanca de suspender su aplicación con el objetivo de “ganar ventaja estratégica en minerales críticos” podría tener el efecto contrario. En lugar de facilitar negocios, abriría la puerta a prácticas corruptas con altos costos operativos, reputacionales y sociales.
Estos son algunos de los riesgos clave:
1. Aumento en demandas de sobornos
Sin la protección legal que brinda la FCPA, empresas mineras estadounidenses (y extranjeras sujetas a la ley) podrían volverse objetivos más vulnerables para funcionarios corruptos. Este escenario ya es visible en países con bajos estándares de gobernanza.
2. Pérdidas económicas y legales
Casos emblemáticos como el de Petrobras, que pagó más de $850 millones por violaciones a la FCPA, muestran el enorme impacto financiero de caer en corrupción. Además, litigios, arbitrajes y multas ralentizan o paralizan proyectos.
3. Interrupciones operativas
Según el Natural Resource Governance Institute, la corrupción en minería suele derivar en protestas comunitarias, huelgas laborales y enfrentamientos políticos que dejan minas cerradas por años.
4. Deterioro de relaciones comunitarias
Cuando las comunidades perciben prácticas corruptas, la confianza se erosiona. Esto pone en peligro la licencia social para operar y puede escalar a conflictos violentos o boicots.
Corrupción: ¿atajo o freno?
Contrario a la creencia de que “la corrupción acelera los negocios”, estudios demuestran que retrasa los proyectos, encarece las operaciones y crea inestabilidad a largo plazo. Un ejemplo reciente en África Occidental muestra cómo una empresa perdió derechos mineros tras revelarse sobornos bajo un nuevo gobierno.
El costo real de la corrupción se mide en daños a personas y al medio ambiente: agua contaminada en Guinea, deforestación en Indonesia, trabajo infantil en Zimbabue. Estos no son daños colaterales: son tragedias evitables.
La alternativa: transparencia y gobernanza
Las compañías que forman parte del International Council on Mining and Metals (ICMM) han demostrado que operar con estándares de transparencia, auditorías y políticas anticorrupción es viable y rentable. En un contexto donde los minerales críticos son estratégicos para la transición energética, la confianza es un activo invaluable.
Suspender la FCPA debilita una de las barreras más efectivas contra la corrupción en minería. Esta decisión, lejos de generar ventajas, amenaza con provocar retrasos, conflictos y pérdidas económicas. Las empresas responsables deben redoblar esfuerzos en gobernanza, ética y sostenibilidad para mantener la legitimidad social y económica de sus operaciones.

