China impondrá límites más estrictos a la cantidad de metano que se libera durante la extracción de carbón, en un esfuerzo por reducir las emisiones de este potente gas de efecto invernadero, según anunció el jueves el Ministerio de Medio Ambiente.
Aunque el metano es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono, sólo permanece en la atmósfera unos 10 años, frente a los 1,000 años del CO2, lo que significa que una rápida reducción de las emisiones podría frenar el calentamiento con relativa rapidez.
Más de 150 países ya se han comprometido a reducir el metano en un 30% para 2030. China, el mayor emisor del mundo, aún no se ha comprometido a fijar un objetivo, pero el año pasado prometió capturar más metano de las minas y reforzar los controles en las explotaciones ganaderas y los vertederos.
«Controlar las emisiones de metano de forma activa, constante y ordenada tendrá el beneficio climático de frenar el aumento de la temperatura global, el beneficio económico de utilizar los recursos energéticos… y el beneficio de seguridad de reducir los accidentes laborales», declaró el jueves un portavoz del Ministerio.
Según las nuevas normas, las minas que emitan metano con un contenido igual o superior al 8% – y que supongan más de 10 metros cúbicos de metano puro por minuto – deberán capturar el gas. El gas que no pueda utilizarse deberá destruirse.
La cifra se ha reducido desde el umbral anterior del 30%, que se fijó en 2008 con el objetivo de evitar explosiones en las minas y fomentar el uso del metano de los yacimientos de carbón como combustible.
Todas las minas nuevas tendrán que cumplir las normas antes de abril del año que viene, mientras que las existentes tendrán de plazo hasta abril de 2027, según el Ministerio.
Las 3.000 minas de carbón de China son responsables de alrededor del 40% de las emisiones de metano del país, con una cantidad similar generada por las actividades agrícolas.
Los satélites han observado hasta 23 penachos de metano a gran escala procedentes de minas de carbón en China, Australia, Colombia y México entre el 1 de enero de 2023 y el 1 de abril de 2024, dijo el think tank Global Energy Monitor (GEM) en una investigación publicada el jueves.

