El salar de Ascotán, a más de 3,700 metros sobre el nivel del mar, alberga un ecosistema único. Aquí vive el Orestias ascotanensis, conocido como karachi, un pez que ha desarrollado adaptaciones impresionantes para sobrevivir en condiciones extremas. Sin embargo, la actividad minera amenaza su hábitat, lo que preocupa a científicos y comunidades locales.
Adaptaciones del karachi en un entorno extremo
El karachi mide apenas 7.5 centímetros y habita aguas con altas concentraciones de metales pesados y salinidad variable. Estas condiciones hostiles incluyen radiación solar intensa y cambios de temperatura drásticos, desde 26 °C durante el día hasta temperaturas bajo cero por la noche.
Científicos del Instituto Milenio han estudiado este pez y descubierto genes que le permiten resistir su entorno. Miguel Allende, director del instituto, destaca la rapidez con la que ha desarrollado estas adaptaciones. Otras variantes del mismo pez, en ambientes menos extremos, no presentan las mismas capacidades. “El karachi ha exacerbado estos genes para sobrevivir”, explica Allende.
Minería en el salar y su impacto en el ecosistema
La extracción de agua por parte de la minería de cobre ya ha reducido la población de karachis. Mauricio Anza, residente de la zona, señala que el pez muere cuando las empresas secan su hábitat. La extracción de agua disminuye el volumen de los cuerpos acuáticos, afectando la fauna y flora locales.
A esta problemática se suma el interés por el litio. El gobierno chileno planea abrir proyectos privados en salares como el de Ascotán, para aprovechar el auge global de las baterías eléctricas. Este desarrollo despierta preocupación entre los residentes. La minería de litio podría alterar aún más este ecosistema delicado.
“Cualquier actividad minera debe garantizar la conservación de este entorno único”, afirma Allende. La biodiversidad del salar es irremplazable y sustenta a especies que no existen en otros lugares.
Conservación como prioridad
Los habitantes de Ascotán buscan proteger el salar. Las comunidades locales trabajan para preservar el karachi y otros elementos de la biodiversidad. Organizan actividades de monitoreo y luchan por que la minería se realice con respeto al medio ambiente.
Este esfuerzo colectivo refleja la importancia de mantener el equilibrio en Ascotán. No solo se trata de proteger una especie, sino de conservar un ecosistema que soporta una red compleja de vida.

