El ministro de Finanzas de Panamá, Felipe Chapman, afirmó que no hay razón para que First Quantum Minerals (TSE: FM) no exporte el cobre que se ha almacenado en su mina cerrada en el país. El gobierno panameño trabaja con una entidad externa para llevar a cabo una evaluación ambiental que cuantifique la cantidad de concentrado de cobre acumulado en la mina y determine cuándo fue extraído, según explicó Chapman el pasado viernes.
Chapman, en una entrevista realizada en las oficinas de Bloomberg en Nueva York, señaló: “El cobre no puede quedarse ahí indefinidamente. Debe ser extraído, y si lo vas a sacar, lo mejor es exportarlo. Debemos completar el debido proceso antes de tomar una decisión”. Incluso los ambientalistas más radicales de Panamá no se han opuesto a la exportación del cobre ya extraído, añadió.
La mina ha permanecido inactiva en la selva durante casi un año, después de que la Corte Suprema de Panamá declarara inconstitucional el contrato de operación de la empresa. Este cierre ha afectado gravemente el crecimiento económico y los ingresos gubernamentales, lo que llevó a Fitch Ratings a rebajar la calificación crediticia del país a la categoría de “bono basura”.
Antes de su cierre, la mina representaba aproximadamente el 1.5% de la producción global de cobre y alrededor del 4% del producto interno bruto (PIB) de Panamá. En respuesta al fallo y cierre, First Quantum ha presentado una demanda de arbitraje contra el gobierno panameño.
El gobierno de Panamá, actualmente enfocado en aprobar una reforma del sistema de seguridad social antes de que termine el año, discutirá el futuro de la mina el próximo año, según Chapman. El ministro afirmó que First Quantum deberá retirar su demanda de arbitraje antes de iniciar cualquier negociación con la administración del presidente José Raúl Mulino, quien asumió el cargo en julio.
Chapman fue claro al respecto: “Estamos más que dispuestos a sentarnos y hablar con ellos, siempre y cuando retiren sus intenciones de demandar al gobierno. Esa es nuestra condición”.
Previsión complicada
Chapman, un exconsultor empresarial que asesoró a First Quantum cuando la empresa negociaba un contrato de operación revisado con el gobierno anterior, comentó que ya había advertido a la empresa que el contrato revisado no tendría éxito. Según él, el acuerdo no incluía suficientes ingresos para el gobierno, entre otras razones, y por lo tanto era muy probable que fracasara. “Estaba escrito en la pared, una pared enorme, y simplemente lo ignoraron”, afirmó.
El cierre de la mina ocurrió tras varios meses de protestas violentas que bloquearon las principales carreteras del país. No obstante, Chapman indicó que en los últimos dos meses el sentimiento público ha cambiado, ya que el gobierno está intentando recuperar la confianza de la población. Entre las opciones que se están estudiando, se encuentran la apertura de la mina por un periodo más corto, mejorar la supervisión ambiental y ajustar la regulación. Estas medidas, según Chapman, serán clave para las decisiones que se tomen el próximo año.
“El capital político está disponible para ser usado. El nivel actual de capital político es muy alto, y será utilizado en interés del pueblo de Panamá”, explicó Chapman.
A corto plazo, el gobierno está concentrado en evitar más rebajas de la calificación crediticia del país y en mejorarla en el mediano plazo. Chapman reconoció que “este año, en términos fiscales, va a ser feo. Eso es algo que todos anticipan, incluido nosotros”. Sin embargo, aseguró que el panorama cambiará el próximo año.
El gobierno ha fijado una meta de déficit fiscal del 3% al 3.5% del PIB para 2025, aunque este año, el objetivo original del 4% será superado. Entre las medidas a corto plazo para controlar el déficit, Chapman mencionó un “congelamiento de gastos”. Aunque esta postura le ha generado críticas, Chapman considera que las quejas son un indicador de que está cumpliendo con su deber de manera efectiva.
Panamá busca reducir su déficit de una manera que permita un “aterrizaje suave”, según explicó Chapman. “Panamá no está en una crisis financiera, no necesitamos una terapia de choque”, comentó, aludiendo a que, si bien el país enfrenta desafíos, no se encuentra en una situación crítica.
El cierre de la mina, sin embargo, tuvo consecuencias significativas en el mercado financiero. Los bonos del país sufrieron una fuerte venta el año pasado tras el cierre, lo que contribuyó a la rebaja de la calificación de Fitch. Aunque no ha habido una segunda rebaja por parte de Moody’s o S&P Global Ratings, los inversores tratan la deuda panameña como si ya tuviera categoría de “bono basura”, exigiendo un mayor rendimiento para mantenerla en comparación con otros países con calificaciones similares.
El Ministerio de Economía estima que la economía panameña crecerá un 2.5% este año, con una aceleración al 4% en 2025. Chapman señaló que, de no haber sido por el cierre de la mina, el crecimiento económico este año habría sido dos puntos porcentuales más alto.

