Bolivia ha dado un paso decisivo en su objetivo de convertirse en un líder mundial en la producción de litio, al cerrar un acuerdo entre la empresa estatal Yacimientos de Litio Boliviano (YLB) y la rusa Uranium One Group para la construcción de una planta de extracción directa de litio (DLE, por sus siglas en inglés) por un valor de 976 millones de dólares. Este ambicioso proyecto, ubicado en el vasto Salar de Uyuni, marca un hito para la minería en Bolivia y promete cambiar el panorama del mercado global de este metal crítico para baterías.
Esta planta será la primera de su tipo en Bolivia, con una producción inicial de 1,000 toneladas anuales, que luego se incrementará hasta alcanzar las 14,000 toneladas de litio de grado batería. Según el presidente de YLB, Omar Alarcón, durante la ceremonia de firma, esta planta representa un avance tecnológico significativo y posiciona a Bolivia en el mapa mundial del litio. La planta estará ubicada a una altitud de 3,650 metros sobre el nivel del mar, abarcando una extensión de más de 10,500 kilómetros cuadrados, en uno de los depósitos de sal con mayor concentración de litio del mundo.
El proceso de extracción en esta planta utilizará tecnología de sorción directa, desarrollada por Uranium One, subsidiaria de Rosatom, la cual promete revolucionar la eficiencia en la recuperación de litio. A diferencia de los tradicionales estanques de evaporación, donde la tasa de recuperación de litio es apenas del 12%, la tecnología DLE que será utilizada en Bolivia promete una tasa superior al 80%. Este salto en eficiencia es una ventaja competitiva que coloca a Bolivia un paso adelante de otros grandes productores de la región como Chile y Argentina.
Además de mejorar la tasa de recuperación, la tecnología DLE ofrece otro beneficio clave: no dependerá de las condiciones climáticas. Este es un factor especialmente relevante en el contexto del Salar de Uyuni, donde las lluvias estacionales pueden retrasar la producción en los métodos tradicionales. Al reducir esta dependencia, la producción de litio en Bolivia será más constante y predecible, lo que podría facilitar la creación de contratos a largo plazo con empresas interesadas en asegurar un suministro estable de este recurso clave.
El proyecto no está exento de desafíos. Bolivia tiene un historial de intentos fallidos para desarrollar su industria del litio, con múltiples esfuerzos que no lograron concretarse desde los años 90. Desde 2018, el país ha producido solo 1,400 toneladas acumuladas, una cifra baja en comparación con sus ambiciones. El presidente Luis Arce ha dejado claro que la industrialización del litio es una prioridad para su administración, con la meta de exportar 50,000 toneladas de carbonato de litio anualmente en el futuro cercano. Sin embargo, alcanzar este objetivo dependerá de la implementación exitosa de la tecnología DLE y la superación de varios obstáculos políticos y regulatorios.
Uno de los principales retos son los trámites burocráticos y políticos que ralentizan el avance de los proyectos. Las empresas que ganen licitaciones, como la recientemente adjudicada a Uranium One, deben cumplir con requisitos rigurosos de consulta previa con las comunidades locales, así como realizar evaluaciones de impacto ambiental detalladas. Solo tras completar estos procesos y negociar los contratos con YLB, los acuerdos deben someterse a la aprobación de la asamblea legislativa. En un contexto político fragmentado y con elecciones generales programadas para 2025, existe incertidumbre sobre si estos contratos lograrán ser aprobados.
Aunque el estado boliviano ha invertido más de 800 millones de dólares en DLE durante los últimos dos años, los resultados iniciales han sido mixtos. Algunos analistas señalan que la tecnología DLE aún no está completamente desarrollada para aplicaciones industriales a gran escala, lo que añade una capa adicional de riesgo al proyecto. No obstante, tanto el gobierno boliviano como sus socios internacionales mantienen la confianza en que esta tecnología será la clave para desbloquear el potencial de las vastas reservas de litio del país.
Bolivia estima que sus recursos de litio ascienden a 23 millones de toneladas, una cifra que supera las 21 millones de toneladas estimadas por el Servicio Geológico de los Estados Unidos, consolidando su posición como el país con las mayores reservas de litio en el mundo. Esta riqueza natural podría transformar la economía del país, siempre y cuando se logre superar los desafíos tecnológicos y políticos que han frenado su desarrollo en el pasado.
Con la entrada de nuevas empresas como Uranium One y las negociaciones en curso con las compañías chinas CBC y Citic Guoan Group, Bolivia está en camino de finalmente alcanzar su sueño de convertirse en un actor clave en la industria global del litio. El éxito de este proyecto no solo dependerá de la tecnología y la inversión, sino también de la capacidad del país para sortear sus complejidades políticas internas y establecer una industria minera sostenible y competitiva.

