El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recomendó este viernes a su sucesora, Claudia Sheinbaum, que continúe con la inyección directa de capital a Petróleos Mexicanos (Pemex). Durante su gestión, Pemex ha recibido un apoyo financiero significativo por parte del Gobierno, alcanzando los 952.000 millones de pesos (49.352 millones de dólares), monto proporcionado por la Secretaría de Hacienda. Este respaldo financiero ha sido fundamental para reducir la deuda de la empresa y mejorar su infraestructura.
“Sí, claro (que haría esa recomendación a Sheinbaum), eso es lo mejor para la nación, es bueno para México. Desde luego, esto no le gusta a los traficantes de influencias”, expresó López Obrador en su conferencia matutina. Con esta declaración, el mandatario dejó claro que ve la continuidad de esta política como esencial para el futuro del sector energético y para la soberanía del país.
López Obrador defendió el uso de transferencias directas para Pemex. Estas han sido una piedra angular de su política energética, con 561.000 millones de pesos (29.082,4 millones de dólares) destinados específicamente al pago de deuda, y el resto, enfocado en mejorar la infraestructura de la petrolera. Según Octavio Romero Oropeza, director de Pemex, estas medidas han permitido reducir la deuda de la petrolera estatal, que es la más alta del mundo. La deuda de Pemex pasó de 132.300 millones de dólares a 99.400 millones, una disminución cercana al 25 % durante el sexenio de López Obrador, una hazaña notable considerando los retos del mercado energético global y las condiciones financieras de la empresa.
El presidente también destacó que, además de reducir la deuda, su Administración ha logrado aumentar la producción de petróleo de Pemex. En 2018, la producción diaria era de 1,65 millones de barriles, mientras que ahora se ha elevado a 1,8 millones de barriles diarios. Esta mejora en la producción es un logro que López Obrador ha resaltado como un punto clave en su esfuerzo por rescatar a Pemex y fortalecer la soberanía energética del país.
Para López Obrador, el apoyo financiero a Pemex no solo es una cuestión de números, sino también de visión estratégica a largo plazo. En su opinión, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) son empresas públicas que juegan un papel esencial en la economía nacional. “Estas empresas públicas son estratégicas y no podemos dejar solo el manejo del sector energético al mercado porque están de por medio los consumidores nacionales”, subrayó el presidente. Esta visión contrasta con las políticas neoliberales que prevalecieron en administraciones anteriores, donde se buscaba una mayor participación privada en el sector energético.
Las recomendaciones de López Obrador a Sheinbaum también llegan en un contexto de preocupación por parte de organismos financieros internacionales. Instituciones como Moody’s han lanzado alertas sobre el peso financiero que Pemex representa para el Gobierno mexicano. En febrero de 2023, Moody’s rebajó la calificación crediticia de la petrolera de ‘Caa3’ a ‘Ca’, una decisión que reflejó su desconfianza en la capacidad de la empresa para manejar sus obligaciones de deuda. Esta rebaja llevó a que Pemex perdiera su grado de inversión en esta calificadora, un golpe que podría haber complicado su acceso a financiamiento en los mercados internacionales.
A pesar de estas advertencias, López Obrador permanece firme en su postura y ha dejado claro que la política energética no cambiará cuando Claudia Sheinbaum asuma la presidencia el 1 de octubre. “Hay quienes están esperando que se dé un viraje o que se dé un retroceso a la política neoliberal, pues yo les aconsejaría que vayan mejor aceptando que la política económica va a continuar, y además ha sido eficaz”, declaró el presidente. En este sentido, anticipa que Sheinbaum, quien ha mostrado alineación con sus propuestas, seguirá apoyando a Pemex con recursos del Gobierno, priorizando el fortalecimiento de la empresa sobre las preocupaciones inmediatas del mercado.
Con esta política de continuidad, el objetivo de la Administración es asegurar que Pemex pueda seguir operando de manera eficiente y que el país pueda mantener el control sobre su sector energético. En la visión de López Obrador, las decisiones que ha tomado en cuanto a Pemex son parte de un esfuerzo mayor por proteger los recursos energéticos de México y garantizar que estos sigan beneficiando a los ciudadanos. El enfoque en el rescate y fortalecimiento de la empresa refleja la importancia que el presidente atribuye a la independencia energética y a la necesidad de que Pemex siga siendo un motor clave de la economía mexicana.
En resumen, la recomendación de López Obrador a Sheinbaum no es solo un consejo financiero, sino una reafirmación de una política energética que busca proteger los intereses del país a largo plazo. Frente a las críticas y los retos, la estrategia de inversión directa en Pemex ha sido, en su visión, la mejor opción para asegurar el futuro de la empresa y del sector energético en México.

