La comunidad de San Lucas de Ocampo, ubicada en el corazón del municipio de San Juan del Río, vive días de incertidumbre y preocupación. El bloqueo persistente en la Mina San Agustín por parte de los ejidatarios no es solo una noticia más en el sector minero; es una realidad que afecta profundamente la economía local, impactando directamente en la vida de sus habitantes y las localidades circundantes.
Héctor Manuel Reyes, presidente de Bienes Comunales de San Lucas de Ocampo, ha expresado su inquietud por las repercusiones económicas que este bloqueo trae consigo. La importancia de mantener el diálogo abierto es crucial, señala Reyes, para resolver las demandas planteadas por los ejidatarios de manera que se eviten consecuencias devastadoras a largo plazo, como la pérdida de empleos y el deterioro de la economía regional.
El secretario de Bienes Comunales de San Lucas, Francisco García, pone énfasis en el impacto directo que este conflicto ha tenido sobre los trabajadores de la mina, así como en los contratistas, proveedores, y comercios locales. La situación demanda una solución urgente que mitigue el impacto en la comunidad y permita la pronta reanudación de las operaciones mineras.
María Santos, comunera de San Lucas, comparte la difícil situación que enfrentan los trabajadores locales y sus familias ante la falta de empleo, exacerbada por la suspensión de la proveeduría al comedor local. Esta es una faceta más del amplio espectro de efectos negativos que el bloqueo ha generado.
El Llamado a la Acción
La comunidad de San Lucas hace un llamado urgente para el levantamiento del bloqueo por parte de los ejidatarios de San Agustín. Este llamado no solo busca la reactivación de las operaciones mineras sino también insta a la empresa minera y al ejido a encontrar una solución dialogada que beneficie a ambas partes.
Minera Real del Oro, una filial de Argonaut Gold, ha manifestado en repetidas ocasiones su disposición para alcanzar acuerdos a través del diálogo. A pesar de haber ofrecido soluciones a la mayoría de las demandas planteadas, los manifestantes del ejido San Agustín continúan impidiendo el acceso a la mina, generando una atmósfera de incertidumbre sobre el futuro económico de la región.

