En el corazón de las montañas de Papua Nueva Guinea, la mina Porgera, operada por Barrick Gold, ha marcado el comienzo de una nueva era para la minería en el país y en la industria global. Tras casi cuatro años de suspensión, este mes se vertió el primer oro, simbolizando no solo la reactivación de la mina sino también la consolidación de una estrategia que combina inversión de valor con asociaciones locales, liderada por el CEO Mark Bristow.
Bristow, conocido por su habilidad para transformar activos problemáticos en proyectos rentables, ha vuelto a demostrar su pericia al frente de Barrick Gold. La renegociación de términos con el gobierno de Papua Nueva Guinea y su socio Zijin Mining ha permitido que la contratación superase las expectativas iniciales, con planes de aumentar la producción a lo largo del año.
La historia de la mina Porgera refleja los desafíos y oportunidades de la minería en regiones consideradas de alto riesgo. Desde su inicio en 1990, la mina ha enfrentado conflictos tribales y protestas, problemas que persisten a pesar del nuevo acuerdo. Sin embargo, la experiencia de Bristow en la resolución de situaciones similares, como en la mina Acacia en Tanzania, augura un futuro prometedor para Porgera.
La Estrategia de Bristow: Inversión y Asociación
La filosofía de Mark Bristow para operar en lugares considerados arriesgados se basa en construir asociaciones sólidas. El éxito en la minería, según él, depende de obtener y mantener la licencia para operar, algo que no se puede subestimar ni descontar. Esta aproximación ha permitido a Barrick Gold navegar por las complejidades de operar en jurisdicciones difíciles, desde la renegociación en Tanzania hasta resolver la nacionalización de Porgera y el proyecto de cobre Reko Diq en Pakistán.
La reciente estructura de propiedad de Porgera, donde los locales controlan más de la mitad de la compañía y sus beneficios, es un reflejo de esta filosofía. Similarmente, en Reko Diq, Barrick está desarrollando el proyecto con una participación equitativa entre el gobierno central, el estado de Baluchistán, y la propia Barrick. Estas iniciativas subrayan la importancia de las asociaciones locales y el compromiso con el desarrollo comunitario y nacional.
A pesar de los desafíos globales, como los retrasos en los permisos en proyectos como Goldrush y la lenta puesta en marcha de la expansión de la mina Pueblo Viejo, Barrick Gold ha sabido adaptarse y superar obstáculos. La estrategia de no pagar primas excesivas por proyectos, un principio mantenido por Bristow a lo largo de los años, ha sido clave en mantener la solidez financiera y la sostenibilidad de la compañía.
La expansión en Nevada representa un área de enfoque para Barrick, con un aumento significativo en la exploración para replicar descubrimientos como Fourmile y Goldrush. A pesar de los desafíos, el compromiso con el desarrollo sostenible y las prácticas responsables subraya cada decisión, desde la inversión en las comunidades locales hasta el pago anticipado de impuestos durante la pandemia.
La resurgencia de la mina Porgera bajo el liderazgo de Barrick Gold y Mark Bristow es una historia de tenacidad, innovación y colaboración. En un momento en que el precio del oro alcanza máximos históricos, la empresa se posiciona no solo como un actor crucial en el mercado sino también como un modelo a seguir en la gestión de proyectos en condiciones desafiantes. El futuro de Barrick Gold, con su enfoque en la expansión y la sostenibilidad, promete no solo beneficios económicos sino también avances significativos en la minería responsable y el desarrollo comunitario.

