En una coyuntura donde la economía mundial vive momentos de incertidumbre, la resiliencia del oro se vuelve un faro de esperanza para los inversionistas. El martes pasado, el metal dorado subió un 0,4% a 1,929,54 dólares la onza, impulsado por débiles datos económicos en Estados Unidos que podrían hacer a la Reserva Federal reconsiderar su trayectoria de alzas de tasas de interés.
El volumen de negociación posiblemente estuvo reducido debido a la celebración del Día de la Independencia en Estados Unidos, sin embargo, el oro mantuvo su brillo. En paralelo, los futuros del oro en Estados Unidos también mostraron una mejora similar del 0,4%, llegando a los 1,937,20 dólares.
Giovanni Staunovo, analista de UBS, destacó que los datos económicos estadounidenses publicados el lunes, incluyendo los PMI, fueron más débiles de lo esperado, beneficiando al oro. Sin embargo, alertó sobre el hecho de que las minutas de la reunión de junio de la Reserva Federal, que se publicarán el miércoles, podrían “sonar agresivas, en línea con el reciente testimonio del presidente de la entidad, Jerome Powell”.
Este marco económico ha llevado a que los inversores vean casi un 90% de posibilidades de una subida de 25 puntos básicos en julio, según la herramienta Fedwatch de CME. Es sabido que las tasas elevadas desalientan la inversión en los lingotes, que no generan intereses. Además, la atención de los inversores también estará centrada en los datos de nóminas no agrícolas, después de que el sector manufacturero estadounidense cayera en junio.
En el mismo contexto, otros metales preciosos también registraron ganancias. La plata al contado subió un 0,6%, a 23 dólares la onza; el paladio ganó un 1,5%, a 1,247,14 dólares; y el platino avanzó un 1,5%, a 919,79 dólares, en camino a una tercera sesión consecutiva al alza si se mantienen las ganancias.

