Un 12.9% en lo que va de 2017. Es la rentabilidad que ofrece el oro desde el inicio del año. Cotizaba ayer en 1,295 dólares por onza, a un 4.16% del máximo anual de 1,349 dólares alcanzado el pasado 7 de septiembre.

Un movimiento de vuelta propiciado por la relativa relajación de las tensiones entre EU y Corea del Norte, y el fortalecimiento del dólar ante la reactivación de las expectativas de subidas de los tipos de interés por parte de la Fed antes de que acabe el año.

Carlo Alberto de la Casa, analista jefe de ActivTrades, apunta que, desde el punto de vista técnico, una vez perdida la cota de 1,300 dólares, “un importante soporte para el metal, hay espacio para más caídas hacia la zona de 1,261-1,263 dólares”.
En todo caso, los expertos creen que la inversión en oro puede ser interesante para diversificar la cartera, en un porcentaje que varía dependiendo del perfil de riesgo. Un 5% sería la proporción adecuada para equilibrar, opinan en XTB.

El inversionista cuenta con varias opciones.

• Compras de oro físico. Es la opción favorita de los inversionistas particulares en todo el mundo. Los expertos recomiendan adquirir oro físico a quienes compran a largo plazo y tienen aversión al riesgo. El inconveniente es el coste de almacenamiento y el riesgo de robo. Hay empresas especializadas que permiten reducir sensiblemente los gastos de almacenamiento, como Auvesta, Apmex o Lingoro.

• A través de ETF. Los fondos cotizados del oro utilizan el metal como subyacente replicando su comportamiento. Los expertos señalan que es más barato por costes y más seguro que el oro físico, a la vez que garantizan transparencia. Algunos de los ETF más conocidos son el SPDR Gold Shares, que cotiza en EU y ofrece una rentabilidad del 12.76% en 2017, y el ZKB Gold, cotizado en Suiza y con un rendimiento del 6.05% desde enero.

• Fondos de inversión. Aunque su correlación con el precio del oro es elevada, está muy lejos de los niveles que supone la compra física del metal. Estos productos invierten en empresas dedicadas al negocio de la extracción del oro, por lo que su evolución también depende de factores externos, como por ejemplo la calidad de la gestión o la ubicación de las minas. Por lo tanto, es una opción más especulativa. Cobas Selección, azValor Internacional, Bestinver Internacional, Metavalor Internacional y Mutuafondo Bolsa son algunos ejemplos.

• Productos derivados. Es una vía para inversionistas sofisticados, con experiencia y alta tolerancia al riesgo. En este campo, los expertos señalan los CFD de oro. Permite negociar la materia prima sin su entrega o compra, ya que el contrato por diferencias son acuerdos donde se intercambia la diferencia de valor de cierto activo entre el momento de la apertura y el cierre del contrato. A diferencia de los futuros, un derivado más adecuado para profesionales, los CFD tienen la particularidad de poder fraccionar los contratos, por lo que se adaptan mejor al inversionista minorista.

• Acciones de compañías mineras. Otra opción es invertir en acciones de compañías que extraen oro. El problema es que la mayoría son extranjeras, especialmente empresas australianas a las que muchas veces es difícil acceder y que conllevan el riesgo adicional de la divisa. Las compañías más conocidas cotizan en la Bolsa de Nueva York y suben en 2017: Minas Buenaventura gana más del 14%; Newmont Mining, cerca del 11%, Freeport MacMorran, casi un 8%%; y Barrick Gold, más del 2 por ciento.

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