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Sale a concurso la búsqueda de wolframio, oro y plata en Sierra Morena

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España.- Una enorme franja de más de 22.200 hectáreas al norte de la Sierra Morena cordobesa podría ocultar grandes cantidades de metales de alto valor económico, entre los que se encuentran el oro o la plata. El potencial minero de esta zona montañosa no era desconocido, pero hasta ahora no han cuajado los intentos por localizar yacimientos que puedan ser explotados. La Junta de Andalucía quiere que alguna empresa con recursos suficientes se haga cargo de los estudios de investigación y prospección de la zona y por ello ha incluido el yacimiento, llamado Gala Morena y dividido en tres grandes áreas continuas, en el concurso público de registros mineros que se publicó ayer en el BOJA.

Hace una semana la Consejería de Empleo, de la que depende la Dirección General de Minas, anunciaba a bombo y platillo el citado concurso, en el que se incluían 34.200 hectáreas en 25 municipios de la provincia, la mayor subasta de terrenos para la minería en la comunidad autónoma desde 2014.

Sin embargo, la Junta circunscribió el concurso al ámbito de la construcción: se trataba básicamente de la explotación de canteras de áridos y de roca ornamental, habida cuenta de la reactivación del sector de la construcción en los últimos tiempos. Y es cierto: la mayor parte de las 37 concesiones que salen a concurso corresponden a cuarzo, arcillas, feldespato y calizas, todos ellos materiales de construcción, aparte de cuatro registros de sal gema. Pero entre el listado que se hizo público ayer estaba la sorpresa.

Tres de los 37 registros mineros (las tres áreas de la franja de Gala Morena) que quiere adjudicar la Junta son para explotaciones de minería metálica. El yacimiento Gala Morena I es el más potente, con 8.523 hectáreas repartidas entre Adamuz, Cardeña, Montoro y Villanueva de Córdoba. ¿Y qué se puede encontrar allí? Pues, en teoría, bismuto, tan escaso como el oro pero con pocas aplicaciones; cobalto, muy empleado en la industria; metales más comunes pero valiosos como estaño, cobre y zinc; lo que se conoce como «tierras raras», un puñado de elementos químicos necesarios para la fabricación de alta tecnología y de los que no existen minas en Europa -China es el principal productor del mundo-; u oro y plata, que no necesitan más explicaciones. Y sobre todo wolframio, un material también conocido como tungsteno que se emplea en la industria armamentística. Los otros dos yacimientos metálicos ofrecen menos riqueza pero son igualmente interesantes para las empresas mineras.

Ahora bien, lo que la Junta está subastando en esos tres lotes no es el derecho de explotación de los recursos mineros, sino el derecho a buscarlos. Se sabe que «podrían» estar ahí, pero primero hay que encontrarlos. Lo que la Junta ha sacado a concurso en Gala Morena es el permiso de investigación en alguna de las parcelas, que no son pocas.

Cuadrículas mineras

Y ahora viene la mala noticia. Para obtener los permisos de investigación, la Junta obliga a cualquier empresa a comprometer una inversión mínima de 15.809 euros… por cada cuadrícula minera de 30 hectáreas. La exploración de toda la franja de Gala Minera conllevaría un coste cercano a los 12 millones de euros, aunque cualquier empresa puede pujar si así lo desea por tan solo una cuadrícula -lo que, por otra parte, sería como buscar una aguja en un pajar-. Y eso es sólo para buscar, la explotación comercial de los recursos mineros, en caso de que los haya, puede suponer cientos de millones de euros de inversión privada.

La explotación comercial de los recursos mineros del Gala Morena es una aspiración de la Junta desde hace tiempo. Hace cuatro años encargó a una empresa especializada, Beralt España, la búsqueda de los metales valiosos en el Gala Morena I. Aquella iniciativa fracasó porque la empresa no encontró financiación para llevar a cabo las prospecciones y se topó con problemas medioambientales. Cabe preguntarse qué obtienen los candidatos que compiten por un permiso de investigación. Obviamente, si una empresa encuentra algo y considera que merece la pena «hacer el agujero», sólo esa sociedad puede pedir una concesión de explotación derivada. ¿Y si no encuentra nada? También es obvio: no gana nada.

 

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