España.- El carbón ha marcado la historia industrial de Asturias. Casi todo el mundo piensa en el Principado cuando se habla de la minería en España. No es para menos. Esta región ha aportado durante más de dos siglos entre el 50 y el 70% de toda la producción nacional de hulla. El carbón asturiano fue durante el periodo 1850-1970 una de las fuentes de energía básicas del país. Y hablar de carbón es hablar en Hunosa, y de sus cincuenta años de vida.

Antes cabría remontarse a las empresas que la formaron y que previamente a constituir la hullera estatal hicieron un intento de sociedad bajo el nombre de Henosa. Aquello no prosperó, pero sentaría un claro precedente de la que luego sería Hunosa. Corría el año 1966 cuando las productoras privadas de hulla, Duro Felguera, Fábrica de Mieres, Industrial Asturiana Santa Bárbara y Hullera Española, acordaron ceder su propiedad al Estado a cambio de importantes cantidades de recursos económicos. Así fue cómo nació Hunosa, que se creó oficialmente por decreto de la Presidencia del Gobierno el 9 de marzo de 1967. A partir de esa fecha se fijaron tres meses para su constitución, lo cual se hizo el 14 de julio de 1967, por escritura pública, ante el notario de Madrid Luis Sierra Bermejo.

La crisis de la minería asturiana había estallado en 1959, en el transcurso de una reunión del consejo de administración de Fábrica de Mieres que informó de que las minas pequeñas no encontraban salida para sus carbones y algunas contaban con expediente de crisis. En diciembre de ese año, el conde de Mieres visitaba al entonces ministro de Industria, Gregorio López Bravo, para exponerle la necesidad de revisar los precios del carbón.

En 1962 se nombra a Laureano López Rodó Comisario del Plan de Desarrollo y se suprimen los aranceles a la importación de la hulla. Se desata el conflicto laboral en el pozo Nicolasa de Mieres, y en abril se propaga a toda la minería asturiana. El conflicto dura más de 60 días.

Abocada al cierre

Tras las grandes huelga de 1962 y 1963, la minería asturiana estaba abocada al cierre: los precios del carbón que no cubren los costes, la aplicación de la nueva Ordenanza Laboral, la escasez de mano de obra (en particular picadores, muchos de los cuales se habían trasladado a trabajar a Francia), la competitividad del petróleo y las hullas de importación debilitaron la demanda de carbones asturianos.

En 1964 se agrava la situación en la minería y el Gobierno negocia con los grandes grupos mineros. En abril de 1966 las empresas Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, Fábrica de Mieres, Industrial Asturiana Santa Bárbara y Hullera Española, con dos filiales, proponen al Estado una concentración denominada Henosa (Hulleras y Energías del Norte, S. A.), con un capital social de 7.000 millones de pesetas. No funcionó, pero era el germen de lo que acabaría siendo Hulleras del Norte, S. A. (Hunosa).

La solución final fue impuesta por decreto. A las empresas antes citadas, se sumaban Carbones Asturianos y Nueva Montaña Quijano. Se establecía que el capital social inicial sería de 3.600 millones de pesetas, de los cuales el Estado español aportaría 2.600 millones, a través del Instituto Nacional de Industria, y el resto, en especie, por las empresas hulleras asturianas que se integraban en Hunosa. En su exposición de motivos, el decreto decía que se fundaba para asegurar el abastecimiento de energía y utilizar más racionalmente los recursos nacionales, a la par que se creaban rentas industriales y se redistribuían la riqueza favoreciendo a Asturias.

Las empresas mineras sumaban una plantilla de 20.017 trabajadores y una producción de 3.145.140 toneladas. El sector era, por tanto, un auténtico motor del desarrollo económico de la región.

Entre los años 1967 y 1970 se fueron sucediendo una serie de integraciones de empresas hasta alcanzar un total de 18, y cuyo proceso culminó el 1 de enero de 1970. A principios de ese año, las pérdidas acumuladas de la empresa ya superaban su capital social. Y las pérdidas siguieron marcando la actividad de la hullera. En 1975, Hunosa con capital 100% del INI, registraba una producción de 4.190 millones de toneladas y unas pérdida de 6.479 millones de las antiguas pesetas.

La incorporación de las primeras mujeres a Hunosa supuso un hito en la conquista de los derechos femeninos. Fue el 17 de enero de 1996 cuando María de los Ángeles Llaneza, María Shirley Sánchez, María Virginia Domínguez y María del Carmen González entraban por primera vez en un un pozo. En concreto, en dos: Santiago, en Caborana, y Pumarabule, en Siero. Alcanzar este hito conllevó una dura lucha a la que puso fin una sentencia del Tribunal Constitucional, que reconoció el derecho de las mujeres a trabajar en las explotaciones en las mismas condiciones que los hombres.

El Memorial de Sotón

A lo largo de este medio siglo de actividad minera en Hunosa, 540 trabajadores han encontrado la muerte en las minas. La empresa ha desarrollado un Memorial en el Pozo Sotón para rendir homenaje, no sólo a sus empleados fallecidos, sino a los miles de trabajadores que han muerto en accidente laboral en la minería del carbón en Asturias. Algunos investigadores cifran en más de cinco mil los fallecidos en el sector a lo largo de la historia. El Memorial de Sotón pretende rendir tributo y honrar la memoria de estos trabajadores que dejaron su vida en la mina. Una de las mayores tragedias en la minería española lleva el nombre de Nicolasa, el pozo situado en las inmediaciones de Ablaña (Mieres). El 31 de agosto de 1995 una explosión de grisú segó la vida de catorce mineros.

Dejando la siniestralidad aparte, Hunosa ha sido uno de los motores de desarrollo de todo el entramado industrial de Asturias; ha dado empleo también a trabajadores venidos de distintos puntos del país en los tiempos más difíciles y ha sido un referente del movimiento obrero de este país. Por sus peculiares características, la empresa estatal ha sido un terreno abonado para la experimentación política y sindical. El durísimo y complicado trabajo en los yacimientos generó un tipo de trabajador solidario y muy sensible a cualquier reivindicación.

La huelga en la minería era frecuente, y hubo sonadas protestas, como el encierro del pozo Barredo en diciembre de 1991, además de cortes de carretera y vías ferroviarias y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La imagen de las barricadas y la quema de neumáticos se asocia, irremediablemente, a la minería y también al sector naval. El mayor conflicto se produjo en el verano de 2012. La empresa soportó dos meses de paro.

Hunosa, que llegó a ser la mayor empleadora de Asturias y, junto con la entonces Ensidesa (hoy ArcelorMittal), motor de la economía asturiana, llegó a contar con una plantilla de cerca de 28.000 trabajadores. Hoy son 1.356 las personas que emplea la empresa minera estatal. Pero hoy es otra Hunosa. Una nueva Hunosa centrada también en las nuevas energías, aunque, hoy por hoy, su actividad fundamental siga siendo la producción carbonífera.

Para ello, necesita continuar contando con el contrato de abastecimiento suscrito en 2013 con la eléctrica EdP, un acuerdo que le asegura la venta de su producción hasta el año 2018, año en que finalizan las ayudas europeas al carbón. No obstante, la empresa tiene firmados acuerdos comerciales en el área de nuevas energías que garantizan su continuidad hasta 2035, lo que le otorga un horizonte de estabilidad.

 

El Comercio

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