Hay una tormenta que está a punto de poner patas arriba el mercado del cobre, según Goldman Sachs. El pronóstico de sus analistas es que el precio está a punto de desplomarse hasta los 4,000 dólares por tonelada para entrega en 12 meses: un 17% menos que el cierre del jueves en la London Metal Exchange.

Según los expertos, se avecina una ola de oferta provocada por un incremento en la producción de las principales minas, que va a impactar contra un mercado en el que está previsto que la demanda no sólo no crezca, sino que se espera que se reduzca ligeramente.

El cobre ya había escapado al rally alcista de otros metales en lo que va de año, y mientras que el zinc se paga ahora un 40% más caro, y el níquel ha subido en torno al 20%, el metal usado fundamentalmente en productos destinados al transporte eléctrico y en tuberías apenas había avanzado el 3%.

En julio, Barclays ya advirtió de que el exceso de oferta continuará al menos hasta 2020, y un mes antes uno de los directivos de Freeport-McMoRan (una de las mayores empresas del sector) reconocía que el aumento de la producción ha llegado justo cuando el crecimiento de la demanda en China se ha ralentizado.

Sobra cobre

Según Goldman, las principales minas responsables de este aumento serán Grasberg en Indonesia, Escondida en Chile y Sentinel en Zambia. Por compañías, 20 de las mayores empresas, que acumulan el 60% de la producción mundial, van a aumentar su producción hasta un 15% en los próximos trimestres, según el banco de inversión.

La situación se está trasladando a la valoración de las mineras en bolsa. Antofagasta se ha dejado en los últimos doce meses un 15%, mientras que Rio Tinto ha caído el 6% en ese mismo periodo. La estadounidense Freeport ha aguantado el tipo (avanzó el 13%), pero en su caso el principal vector de la subida ha sido su política de desinversiones para reducir deuda.

 

Blomberg

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