Chile.- La crisis minera en Chile se ha convertido para el gobierno en un invitado de piedra que aún no se quiere ir. Es que la desaceleración del sector, con la reducción del 50% en su cartera de inversiones en tres años, y la fuerte caída que ha registrado el precio en el mercado internacional, han sido más intensas de lo esperado.

Y su impacto se ha sentido. En una década, el sector redujo en más de la mitad su aporte al crecimiento económico del país. El año 2006, en pleno superciclo del metal, el sector representó el 20,7% del PIB chileno, y el año pasado llegó a representar sólo el 9% de la economía de país. Y su descenso continúa, pues en el primer trimestre de este año el aporte de la minería llegó a sólo 8,3%.

En los ingresos fiscales también se ha sentido su efecto, pues la industria bajó en 78% su aporte al Fisco en casi una década. Pasó de provisionar US$ 14.114 millones el año 2007, a sólo US$ 3.044 millones el año 2015, según datos de la Sonami. Y en el último año la situación no repunta. De acuerdo con la Dirección de Presupuestos (Dipres), el primer semestre de este año el aporte del sector al Estado fue de US$ 570 millones, cifra que implica una caída de 68,1%, comparado con los US$ 1.790 millones que aportó en el mismo período del año pasado. Para el cierre de año se espera un aporte del sector de sólo US$ 914 millones.

¿Qué pasará más adelante? La industria es cauta al respecto. El consenso en el sector es que “lo más crítico de la crisis ya se vivió”, pero se prevé que su recuperación será lenta, sobre todo ahora, que se tiene una nueva perspectiva respecto de la recuperación del precio del cobre.

“Lo que estamos viendo hoy es que la recuperación del precio del cobre estaría ocurriendo a la altura de 2018 y 2019, es decir, un poco más tarde de lo previsto. Y ahora lo que estamos estimando es que el año 2020 ya deberíamos tener un repunte más consolidado del precio”, adelanta el presidente ejecutivo de Antofagasta plc, Iván Arriagada, al ser consultado.

La visión coincide con la entregada por el actual candidato a la presidencia de la Sonami, Diego Hernández, quien en una reciente entrevista a este medio reconoció que la recuperación de la industria se podría producir a mediados de la próxima década. “En dos o tres años más va a empezar a subir el precio del cobre, y ahí vamos a tener unos cinco, seis o siete años de precios más atractivos y después veremos qué es lo que pasa”, dijo en la oportunidad.

Recuperar protagonismo

Pese a este nuevo escenario respecto de la cotización del metal, Hernández asegura que el aporte del sector a la economía nacional “no debería seguir bajando” y afirma que “la industria volverá a recuperar el protagonismo”, pero lo más probable es que sea a una menor tasa.

“En un país que se hace llamar minero, la presencia de la minería pesa por lo menos un 10%. Este ciclo a la baja se va a recuperar, y si llegamos a tasas de 14% o 15% en los próximos cinco o seis años, sería un resultado bastante bueno”, explica.

La visión es compartida por el director ejecutivo de la consultora local Plusmining, Juan Carlos Guajardo, quien indica que “será difícil que el sector vuelva a aportar por sobre el 15% del PIB en la próxima década”.

La duda que pone sobre la mesa el director de proyectos de Cieplan, Patricio Meller, es si dada la fuerte caída que ha registrado la minería al PIB nacional, habrá otro sector productivo que lo reemplace. “La minería pagó en su período de auge el equivalente a la suma que entregan los cinco sectores productivos que le siguen. Debe compartirse esa responsabilidad fiscal, pero lamentablemente eso no lo estamos viendo”, indica.

En tanto, para el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, que la minería tenga o no una mayor presencia en las arcas fiscales no es un tema que preocupe al gremio. Pese a esto, indica que hace cuatro años que el sector ha estado trabajando junto al gobierno para resolver las trabas y despejar los “nubarrones” que hoy impiden que el sector retome la senda del crecimiento.

“Todos los esfuerzos de la industria están puestos en que se consoliden los cambios necesarios tanto en temas de productividad y costos como también de sustentabilidad, con el objetivo de volver a transformarse en un aportante del 15% o 20% de los ingresos fiscales”, afirma.

Ahora, dice, “si no se hace nada y el sector sigue con los mismos problemas de hoy, es probable que no representemos más del 5% u 8% de los ingresos fiscales en el largo plazo”.

Desaceleración más extensa

Otro impacto que ha sentido el gobierno es la fuerte caída en la inversión minera, lo que se ha reflejado en las proyecciones de la tasa de inversión como porcentaje del PIB de parte del Banco Central.

De hecho, en el último IPoM, el BC nuevamente ajustó a la baja esta variable, proyectando que tendría una caída de un 2,4% este año y un modesto crecimiento de 0,9% para el 2017.

Pero la tasa viene a la baja desde el año 2014, cuando tuvo una disminución de 4,2% y al año siguiente siguió la tendencia, al caer un 1,5%. Lejos del crecimiento de 11,6% que estimó el año 2012.

El peso de la minería en este ítem también ha sido relevante (ver infografía). De hecho, el año 2013 el sector representó el 34% de la inversión total del país, porcentaje récord en la industria que el año siguiente bajó al 30% (última fecha informada por el BC).

Por eso, en junio pasado el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, no dejó de mostrar su asombro con la extensión del ajuste del ritmo de inversiones del sector minero y reconoció que en el gobierno “se pensaba que el ajuste de la minería había terminado, pero eso no ocurrió”, situación que recalcó “es una mala noticia”.

En la industria miran con preocupación la caída en más del 50% que ha tenido la millonaria cartera de inversiones, la que el año 2013 Cochilco estimaba en US$ 112.000 millones.

Hoy, la entidad pública prevé inversiones por US$ 50.000 millones para la próxima década, cifra que no es compartida por el Consejo Minero, pues el gremio que reúne a las grandes mineras del país y a Codelco estima que la cartera actual de proyectos que hoy están en etapa de evaluación suma US$ 35.879 millones.

Sin embargo, esa cifra podría sufrir un nuevo ajuste, dada la revisión del millonario plan de inversiones que está haciendo Codelco. “La situación de Codelco es ciertamente el factor de mayor incertidumbre actualmente. El destino de los proyectos estructurales no está completamente definido y siendo estos la parte de la inversión minera que ha seguido adelante en este período de ajuste, cualquier detención sería significativa”, reconoce Juan Carlos Guajardo.

La Tercera

(Visited 1 times, 1 visits today)

Comentarios

comments

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here