España.- La última empresa minera de carbón que mantenía su actividad, con cierta normalidad, en Castilla y León, cayó este lunes víctima de la parálisis en las ventas del mineral autóctono. La compañía leonesa Hijos de Baldomero García (HBG) termina, así, sucumbiendo a la situación provocada por las empresas eléctricas, que se niegan a comprar el carbón nacional para producir energía eléctrica.

Desde este lunes, la explotación de HBG en la localidad de Caboalles de Arriba, en el municipio lacianiego de Villablino, está paralizada. Sus treinta mineros, los últimos que resistían en medio de la crisis generalizada en el sector carbonero, están inmersos en un expediente de regulación de empleo (ERE) que, en principio, tiene seis meses de vigencia. De esta manera, siguen el camino que, semanas atrás, tomaron los otros 40 trabajadores que desarrollaban su actividad en esa mina, en subcontratas y en empresas auxiliares.

Los mineros de HBG confiesan que esta decisión «no nos ha causado sorpresa. Sospechábamos que acabaríamos abocados a esta situación, porque sin meter carbón en la térmica, no hay ingresos y así…». En todo caso, albergaban una mínima esperanza «porque siempre hemos aguantado y esperábamos la evolución de la empresa». La dirección de la compañía ha optado por ese ajuste laboral para toda la plantilla, dado que Endesa ha decidido frenar el suministro de carbón, que venía llegando en pequeñas entregas, de apenas dos mil toneladas, durante los últimos meses.

La compañía eléctrica, que explota la central térmica berciana de Compostilla II en Cubillos del Sil, mantiene la intención de no comprar más carbón nacional, mientras no cambien las circunstancias actuales. Fue una decisión anunciada por Uminsa, que reveló cifras preocupantes. La térmica de Cubillos apenas ha quemado 27.000 toneladas de carbón español en el mes de julio, y tiene almacenadas 490.000.

La situación de HBG se une a los críticos momentos que atraviesan casi todas las demás empresas del sector. Por un lado, la otrora emblemática Hullera Vasco-Leonesa se encuentra en la fase final de liquidación, pendiente de decisiones para el cierre de su mina subterránea y la venta de sus activos a otras sociedades que podrían estar interesadas en mantener la actividad. A su lado, dos compañías que ya pasaron por el proceso de liquidación, como Minas del BierzoAlto y Minera Astur-Leonesa que están, «de nuevo, cerca del cierre», según alertó CC. OO.

Ayudas

La situación de Astur-Leonesa se torna más preocupante por una deuda de más de 10 millones, especialmente con Hacienda y Seguridad Social, circunstancia que impide el acceso a ayudas públicas y dificulta el pago de salarios a su plantilla -integrada por un buen número de mineros del valle leonés de Laciana- o los suministros a proveedores. A todo ello, se une una amenaza de corte en el suministro eléctrico a la mina asturiana de Cerredo, lo que conlleva una amenaza de inundación de la explotación.

Sólo aguanta o resiste la empresa Uminsa, que no registra actividad por vacaciones de sus mineros, pero que también ha reclamado decisiones urgentes desde el Ministerio para evitar que las minas se vean «abocadas a un cierre totalmente caótico».

 

ABC

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