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El oro, próxima estación los 1.400 dólares y el petróleo en 50

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Todas las ganancias que se vieron en lo que va de año ocurrieron durante el segundo trimestre. Incluso debido a la fuerte recuperación del petróleo y el gas natural, junto con la continua demanda de metales preciosos, tanto de oro como plata. El clima adverso hacia comienzos de junio ayudó a soportar la subida de las materias primas agrícolas, especialmente la soja y el azúcar. Los metales que dependen del crecimiento, como el cobre y el paladio, tuvieron dificultades, especialmente a consecuencia de la continua incertidumbre sobre el crecimiento de China.

La fuerte recuperación en la mayor parte de las materias primas atrajo una nueva demanda por parte de los hedge funds, que duplicaron las apuestas alcistas en las 20 materias primas más importantes en alrededor de 1,5 millones de lotes, el máximo de dos años. El oro y la plata atrajeron una mayor demanda, ya que la mejora de los fundamentales siguió atrayendo nuevos compradores, incluso a los jugadores con el impulso a corto plazo, así como los inversores en dinero real buscando diversificarse.

Estos acontecimientos tomaron fuerza tras el referéndum de Reino Unido, en el que el pueblo británico votó a favor de abandonar la UE. El resultado altamente inesperado golpeó a los mercados financieros como un tsunami y su repercusión creará el escenario para los próximos trimestres y, ciertamente, más allá del tercer trimestre que acabamos de comenzar.

Petróleo, ¿limitado a 50 dólares por barril?

La recuperación del petróleo, que dio lugar a que prácticamente se duplicara desde los mínimos del primer trimestre, se quedó sin fuerzas después de alcanzar los 50 dólares barril. El último tramo de la recuperación fue apoyado por el continuo crecimiento de la demanda, junto con las múltiples interrupciones importantes en la oferta, que han surgido desde el mes de mayo. Pero la vuelta a los 50 dólares por barril resultó ser corto, debido a la especulación de que los productores de alto coste podrían recuperarse antes de lo esperado.

Los primeros tres incrementos semanales consecutivos en las plataformas petroleras de EE.UU. desde el pasado mes de agosto ayudaron a mantener esta visión y desencadenaron preocupaciones centradas en que el proceso de reequilibrio podría quedarse sin fuerzas ante el final de la ralentización de la producción de alto coste.

La votación del Brexit provocó una importante aversión al riesgo en los activos mundiales. Con el Reino Unido siendo un jugador pequeño desde el punto de vista de la demanda de petróleo, la liquidación fue conducida principalmente por el riesgo de un mayor impacto político macroeconómico. Las perspectivas de crecimiento en algunas de las economías más importantes del mundo, incluso en Estados Unidos y China, se han cuestionado cada vez más y los problemas en Europa podrían tener repercusiones en el mercado mundial.

Un precio más bajo del crudo ayudará a mantener el proceso de reequilibrio retrasando los planes de inversión de los productores de alto coste, especialmente en EE.UU. Frente a ello, vemos que el riesgo de crecimiento de la demanda se verá perjudicado y esto, junto con la emergente subida del dólar perjudicial para el mercado, podría dejar a los mercados de crudo expuestos a una mayor debilidad durante el 3T.

A estas consideraciones hay que sumar la continua exposición alcista del petróleo mantenida por los hedge funds. Las posiciones largas netas combinadas de crudo Brent y WTI alcanzaron un récord de 650 millones de barriles en abril y, desde entonces, solo se redujeron un 10%. Cualquier reducción a gran escala podría tener un impacto negativo importante en el petróleo.

Consideramos que estos son riesgos externos para nuestra constante opinión sobre el petróleo de mantenerse entre los 45$/barril y los 50$ durante los próximos meses. No obstante, dada la incertidumbre desencadenada por el Brexit y el potencial de una posible fortalezca del dólar, vemos que el riesgo se inclina a la baja con un potencial alcista limitado por encima de los 50$/barril durante este trimestre.

El oro sigue alcista

El oro rebotó con fuerza tras la votación del Brexit y con ganancias para el año acercándose al 25%, los traders e inversiones se preguntarán cada vez más si estas ganancias podrán mantenerse en lo que queda de 2016.

El soporte del oro fue fuerte incluso antes de la votación del Brexit y la corrección larga que se vio en mayo se detuvo poco antes de romper el soporte crítico en los 1.200$/onza. Mientras los traders tácticos, como hedge funds y CTAs, reaccionaron reduciendo su exposición alcista durante la liquidación de mayo, los inversores en fondos negociados en bolsa respaldados por oro continuaron acumulando.

Los ETFs son el vehículo de inversión preferido de los inversores con horizontes de inversión a más largo plazo, incluyendo desde minoristas a HNW e inversores institucionales. La continua acumulación de este grupo de inversores ha estado cada vez más liderada por la necesidad de diversificar las carteras.

El cambio de tono dovish en las políticas de los principales bancos centrales, desde la Reserva Federal, al Banco de Inglaterra, Banco Central Europeo y el Banco de Japón, ha seguido dando apoyo a la actual caída de los rendimientos de los bonos a nivel global. Un número cada vez mayor de bonos soberanos pasaron a rendimientos negativos y, por lo tanto, se eliminó el coste oportunidad del oro como alternativa.

En EE.UU., el FOMC pasó de ser hawkish a dovish durante los últimos seis meses. Después de que explotara la bomba del Brexit, las probabilidades de un recorte de tasas antes de fin de año se cotizaron prácticamente al mismo riesgo que una subida.

La mayor incertidumbre de la votación del Brexit ayudó a llevar al oro fuertemente al alza. Como consecuencia, hemos visto el suelo en el precio y, tras un período de consolidación en el que los hedge funds con una posición larga neta récord se pusieron cómodos, vemos que la posibilidad de una recuperación del oro se extiende hacia el máximo de 2014 en 1.400 dólares por onza.

Hemos mantenido una visión positiva respecto al oro y, con los últimos acontecimientos, aumentamos nuestro pronóstico para fin de año hasta 1.350 dólares por onza. Esto generó preocupaciones de que el dólar continuará subiendo entre la crisis de la UE, si se expresara una visión alcista del oro frente al euro. Si está preocupado por una corrección en el mercado pero no está preparado para estar corto en el oro, podría considerar un spread entre largos en platino y cortos en oro. Tanto el platino como el paladio protagonizaron peores rendimientos que el oro durante el 2T y, con un pesado interés especulativo en oro a esta altura, podríamos ver cómo el platino comienza a mejorar una vez más desde el descuento actual de 340 dólares por onza, el más amplio en al menos 30 años.

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