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​El carbón pasa de ser el mayor generador de energía de Aragón a producir un 75% menos

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España.- La quema de carbón ha pasado de ser el mayor pilar de la energía generada por Aragón en los últimos dos años a ser un recurso prácticamente inactivo durante el primer semestre de 2016. Una situación que, pese a responder en buena parte a causas externas a la propia minería y el funcionamiento de la central térmica de Andorra, llega en un momento en el que la incertidumbre en el sector es máxima.

Según los datos facilitados por Endesa, la central de Andorra solo funcionó en los primeros seis meses del año un total de 430 horas, cifra que supone un descenso de más del 75% con respecto a los mismos meses de 2015.

Su inactividad llama la atención sobre todo si se tiene en cuenta que el carbón acabó el año pasado por segundo consecutivo siendo el principal referente aragonés en generación de energía. En concreto, la quema de hulla nacional e importación en Andorra fue el origen del 28,7% de la energía aragonesa (con 4.459 gigavatios-hora), superando a la eólica (4.229 GWh), y a la hidráulica (3.421 GWh), según se recoge en el informe anual publicado esta semana por Red Eléctrica Española.

Los factores que explican este descenso tan radical son varios, según exponen fuentes del sector y los propios trabajadores de la central. Históricamente, los primeros meses del año las energías renovables y la hidráulica suelen llevar el timón como generadores de electricidad por factores ambientales como el deshielo o la mayor presencia de viento. Después, durante la recta final del año y los meses estivales, es donde también como tendencia aparecía la térmica para hacer frente al repunte del consumo que aires acondicionados y la falta de recurso eólico abrían.

El problema está en que el funcionamiento de la central de Andorra hasta ahora es tan bajo que se sale de la media. “Ahora mismo está todo muy parado y, no vamos a engañarnos, con muy mala pinta si no se toman medidas rápidas. Seguramente no haya habido un año peor en datos de quema de carbón”, señala Francisco Montull, representante de minería en UGT-Aragón.

Montull alude a la complicada situación que atraviesa el sector en los últimos meses: por una parte, pendiente de las inversiones que Endesa debería realizar para adaptarse a las exigencias europeas y seguir operando más allá de 2020, y por otra, la falta de una regulación que obligue a comprar carbón nacional a las empresas, ausente desde 2014.

Sin incentivos para comprar y quemar carbón, la falta de actividad repercute también en las minas. Otro varapalo para un sector que, al menos en Teruel, salvó los muebles gracias a la buena actividad en las explotaciones a cielo abierto de Samca, convertida ya en la mayor empresa minera del país tras los numerosos cierres y despidos producidos en Asturias y León.

“Desde julio se ha empezado a trabajar con dos grupos, pero para llegar a los niveles del año pasado habría que batir todos los records. Las minas están haciendo labores de acopio, y en la central tenemos acumulado también carbón para mucho tiempo, por lo que la necesidad de compra es escasa”, explica Ismael López, trabajador de la central de Andorra y responsable de energía de CC.OO. en la provincia Turolense.

Los despidos y cierres comienzan a sucederse
Aunque en Andorra fuentes sindicales explican que la falta de actividad no repercute en los trabajadores en plantilla, el descenso de trabajo para las subcontratas ya ha comenzado. Algo que se suma a los primeros recortes y cierres con los que la minería aragonesa comenzó el 2016: un plan de ajuste con bajas pactadas por parte de Endesa que afecta a 42 trabajadores, la constatación del cierre de la mina de interior de Ariño a final de año que llegaba a dar trabajo a 130 mineros y empleados, o el despido de 33 trabajadores de una subcontrata de Samca en su explotación de cielo abierto; también en el municipio de Ariño, uno de los pueblos que más ha notado el goteo de pérdidas de puestos de trabajo en torno a la minería en los últimos dos años, bajando su censo en más de 100 habitantes (de apenas 800) en solo 2 años.

Allí, en Ariño, varios representantes sindicales mantuvieron un encierro el pasado 21 de junio para reclamar que se cumpla el Plan del Carbón 2013-2018 firmado por el Ministerio de Industria, los sindicatos y la patronal en octubre de 2013. En este documento, se recogía que la quema de carbón nacional supondría el 7,5 % del mix energético, algo que ahora no se está cumpliendo ni en años buenos como 2014 y 2015 debido a que el carbón importado sigue teniendo una presencia muy superior.

“Con un 7,5% garantizado, los puestos de trabajo actuales se mantendrían. Y no solo es una cuestión de puestos de trabajo, sino de tener una fuente de energía nacional utilizable en cualquier momento”, señala Montull.

Por el momento, el Gobierno en funciones alcanzó a finales de abril un preacuerdo con Europa para que se pueda incentivar con hasta 10 euros por tonelada la producción de carbón nacional. Un acuerdo tildado de “trampa” por los sindicatos, ya que se recoge la obligación de que devuelvan las ayudas aquellas empresas mineras que subsistan más allá del año 2018.

El Heraldo

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