España.- La generación eléctrica con carbón en Castilla y León a lo largo de 2015 supuso el 30 por ciento del total de energías, solo por detrás de la eólica (36 por ciento), pero ese protagonismo no tiene su reflejo en la producción de las explotaciones mineras de la Comunidad que cayó un 65,3 por ciento. El gran problema del sector es que las empresas eléctricas continúan con la quema del carbón pero se trata del mineral de importación. El mejor ejemplo son las centrales térmicas de las provincias de León y Palencia donde la compra de carbón nacional se desplomó un 41,7 por ciento el año pasado mientras que se duplicó el consumo de mineral de otros países, más barato y eficiente que el extraído en las cuencas de la autonomía.La memoria del Ente Regional de Energía (EREN), a la que ha tenido acceso la Agencia Ical, recoge que la producción de hulla en la Comunidad, con minas en León, descendió en 2015 un 52,4 por ciento mientras que la antracita (extraída en León y Palencia) cayó un 71,8 por ciento. Ambos descensos tiene su repercusión en que la Comunidad ha perdido peso en la producción de carbón en España puesto que solo supone el 26 por ciento de toda la hulla producida en el país y el 18 por ciento de la antracita.

La producción de carbón en Castilla y León cerró el ejercicio pasado con 362.565 toneladas frente a los 1,044 millones de mineral que se extrajo en 2014. De ahí el desplome del 65,3 por ciento, un porcentaje que dobla la caída registrada en el conjunto del país (32,2 por ciento hasta los 3,042 millones entre hulla, antracita y lignito-negro).

La problemática que atraviesa el sector no se circunscribe solo a la Comunidad puesto que la extracción de carbón también ha caído a nivel nacional. En el último año, la producción de carbón cayó un 32,3 por ciento en España hasta los tres millones de toneladas frente a los 4,5 millones 2014. En Aragón, se extrajeron 1,32 millones de toneladas, seguido de Asturias (1,19 millones), Castilla y León (0,36 millones) y Castilla-La Mancha (0,17 millones).

La generación eléctrica con carbón en España supuso el año pasado más del 20 por ciento del total, pero la gran mayoría correspondió a mineral de importación y solo una cuarta parte fue nacional. Además, mucho de ese carbón estaba almacenado de otro ejercicio por lo que la cantidad extraída en las minas fue aún menor.

Falta de incentivos

La falta de incentivos a las compañías eléctricas para la quema de carbón nacional está detrás de la importación de mineral extranjero, principalmente procedente de Colombia, Indonesia y Rusia, que es más barato y más eficiente. Solo así se entiende que las cuatro centrales térmicas de la Comunidad incrementaran el año pasado un 7,7 por ciento el consumo de combustible. En cuanto al combustible sólido, la compra de carbón nacional descendió un 41,7 por ciento en 2015 mientras se disparó un 96 por ciento el de otros países. Si en 2014, la quema de carbón nacional por estas instalaciones supuso el 70 por ciento del total y en 2015, fue el 36 por ciento. Todo lo contrario con el mineral de importación que ha pasado de ser el 25 al 43 por ciento. De esta manera, el consumo entre uno y otro carbón se ha igualado.

La térmica de Compostilla (Cubillos de Sil, León) acumuló el año pasado la mitad del consumo total de las centrales de la Comunidad, con un millón de toneladas equivalentes de petróleo (tep). Esta instalación ha mantenido la producción, con la quema mayoritaria de carbón nacional (68 por ciento), a diferencia de lo que ocurre con las centrales de La Robla (León) y Guardo (Palencia) donde el uso del mineral de importación se ha triplicó con respecto a 2014. Por su parte, la compra de combustible en Anllares (Páramos de Sil, León) cayó un 36 por ciento, con descensos tanto en el mineral nacional como el extranjero.

El reciente anuncio del Gobierno central para aumentar las ayudas a la extracción de carbón nacional en diez euros por tonelada (tanto en las explotaciones subterráneas en galería como a cielo abierto) fue una noticia esperanzada para las cuencas mineras pero con el tiempo al conocerse los detalles ha caído como otro jarro de agua fría. No en vano, la Unión Europea obliga a que estas subvenciones sean devueltas por las empresas mineras si deciden continuar abiertas a partir de 2018.

Todo ello coincide en un momento en que el precio del carbón en los mercados internacionales ha continuado con la tendencia “decreciente”, lo que ha provocado una mayor pérdida de competitividad del mineral nacional frente al importado.

Ante este panorama, el sector reclama la exención del llamado ‘impuesto verde’, un tributo específico sobre los hidrocarburos, que podría tener un impacto de unos 25 millones de euros al año en España y se trataría de un dinero que no habría que devolver.

Situación insostenible

UGT habla de una “situación insostenible” para el sector al recordar que, desde el año 2011, ha habido una caída de las producciones del 54 por ciento, del empleo del 43 por ciento, del número de empresas del 33 por ciento, y de las ayudas a la producción del 91 por ciento, sin olvidar el desarrollo “ínfimo” en temas de reactivación, el incumplimiento del hueco térmico pactado, y el estado de implementación del Mecanismo de Pago por Capacidad.

La normativa europea requiere el fin de las ayudas públicas al carbón a partir de 2018. Después de esa fecha sólo las centrales térmicas que resulten rentables podrán seguir abiertas. Y es que la postura de la Unión Europea es acabar con una fuente energética como el carbón, entre otros motivos para cumplir con sus compromisos de emisiones que recoge el acuerdo internacional contra el cambio climático, adoptado en diciembre pasado. Y es que el carbón es la fuente que más CO2 emite a la atmósfera y que más contribuye al calentamiento global.

 

iLeón

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