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En las entrañas de ‘La Escondida’

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España.– En las entrañas de la mina ‘La Escondida’, perteneciente a la empresa Hijos de Baldomero García, aún se mueve el carbón, en un contexto general de parón en el sector minero. La agitación de hace décadas ha quedado atrás, dando paso a un ritmo más lento, el que marca mes a mes la negociación del cupo con central térmica de Compostilla II, en Cubillos del Sil, a la que suministran.

“Esa mina tendrá más de 60 años desde que se abrió”, intenta hacer memoria el empresario minero Manuel Lamelas, del Grupo Viloria -que adquirió Hijos de Baldomero García-, reconoce que no son buenos tiempos para el mineral que sirvió de sustento a Laciana y el Bierzo durante casi un siglo. “Vamos resistiendo con arreglo al cupo que tenemos y la plantilla se adapta, ahora están unos 80 trabajadores”, cuenta.

En junio tienen previsto meter unas 5.000 toneladas en térmica y en lo que va de año habrán producido entre 26.000 y 27.000 toneladas. “Va algo mejor que el año pasado”, apostilla Lamelas, que puntualiza que en 2015 cerraron el año con un total de unas 50.000 toneladas, por debajo de las 65.000 que fijaba para ese ejercicio la previsión del Plan del Carbón 2013-2018.

Lamelas se muestra “confuso” con lo que está pasando con el sector minero, mientras se comprueba que las plantas térmicas de carbón generaron el 20% del mix energético español del 2015 y que el mineral autóctono apenas representa el 18,7% del carbón que se quemó frente al 82% del carbón de importación. “Es un sinsentido que se metan 15 millones de toneladas de carbón extranjero y que no se pueda hacer algo para que se queme más nuestro carbón”, lamentó.

“No lo entendemos”, insistió el empresario, que tampoco confía en el último anuncio realizado por el Gobierno sobre el preacuerdo con la Unión Europea sobre las ayudas al carbón y que contempla un incentivo adicional de 10 euros hasta diciembre de 2018 para la producción de las mineras nacionales.

Esto significa que las ayudas pasarían de los 15 euros actuales por tonelada a 25 euros para la minería subterránea, mientras que para las minas a cielo abierto, que ahora no reciben ayudas, la subvención sería de 10 euros por tonelada. “Eso no llega, con los precios que están a la baja en las térmicas, te comen la subvención”, reflexionó Lamelas, que cree que la solución pasaría por una medida que prime al carbón autóctono para que las centrales compren este mineral. “El resto son todo contemplaciones, vale que algo es algo, pero sigue siendo una muerte anunciada”, recalcó.

La única mina

La mina ‘La Escondida” es hoy la única mina que queda en Laciana y se “oculta” bajo el suelo de la ‘Veiga del Palo’ de Caboalles de Arriba, el mismo pueblo donde Baldomero García abrió la mina Paulina en los años 20. Él también era el propietario de La Gallinera, en Caboalles de Abajo. Eran entonces momentos próperos para el sector minero en Laciana, que entre 1917 y 1924 tenía en explotación otras 15 minas como eran la Carrascontina, que Baldomero García tenía con Dionisio González, que a su vez tenía las minas Julio y Emilio.

A ellas se suman los proyectos de Canseco y Cía, con La Babiana y Requilán, Gorgonio Torre con María y su Demasía e Hijos de Teófilo Álvarez, con la mina Teófilo, mientras crecía la Minero Siderúrgica de Ponferrada con siete grupos -Orallo, Calderón, Sosas, Brañas, Lumajo, Villaseca y Carrasconte-.

A finales del siglo XIX, la minería de carbón empezaba a crecer en la provincia leonesa -en 1860 había unas 300 concesiones mineras-, pero los ricos yacimientos de hulla de Laciana no parecían rentables, con unas deficientes comunicaciones para el traslado del mineral. No sería hasta que la MSP desarrollará el ferrocarril entre Ponferrada y Villablino, que la minería empezaría a crecer en esta comarca. Durante décadas sus explotaciones fueron la principal fuente de riqueza de esta comarca, que ahora, casi un siglo después, languidece tras el paulatino cierre de sus pozos y cielos abiertos.

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José García, el hijo de Baldomero

La mina ‘La Escondida’ fue abierta en 1957 por José García, hijo del también empresario minero Baldomero García y cuñado de Marcelo Jorissen ‘El Belga’, con el que estableció una estrecha amistad en los tiempos de la Residencia de Estudiantes de Madrid y que después se convertiría en el director de la MSP. “José García estuvo muchos años vacilando con su apertura, por las circunstancias que tenía, estaba alejada de la carretera, la difícil orografía, la inversión y la problemática de la inversión”, cuenta Víctor del Reguero, autor del libro ‘Las gafas del Belga’.

Antes de embarcarse en su apertura, José intentó previamente varias incursiones en el mundo minero, apostilla Del Reguero, que señala que incluso estuvo a punto de comprar la Hullera Vasco Leonesa en esos años, antes que acabara en manos de la familia del Valle, que se ha mantenido al frente de esta importante empresa hasta hace unos meses. Para Víctor del Reguero, su decisión de abrir ‘La Escondida’ estaba relacionada con el hecho de que “en esos momentos la MSP desembarcaba en Minas de Tormaleo y él quería tener algo más o menos suyo, bajo su control”.

“Tormaleo fue un proyecto minero que alentaron algunos personajes, entre ellos José García, pero que necesitados de capital para montar las instalaciones y las infraestructuras, en una zona de las cabeceras de Asturias tan distanciada y con tan malas comunicaciones que no tenía ni carretera, tuvieron que capitular ante MSP”, explica. Así, la Minero Siderúrgica de Ponferrada participó en una ampliación de capital con la que pudieron sacar el proyecto adelante, abrir nuevos tajos, construir el lavadero y el teleférico a Páramo del Sil.

Tenía una personalidad muy especial, todo un dandi. “Su casera de toda la vida decía que nunca lo vio en pijama, siempre salia del cuarto ya en traje”, detalla Del Reguero, que recuerda que entabló amistad con Federico García Lorca, Salvador Dalí y otras personalidades con las que coincidió en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Precisamente allí conoció a Marcelo Jorissen y, aunque tenían un carácter muy diferente, rápidamente forjaron una buena amistad, tanto que José García fue el responsable de la llegada de ‘El Belga’ a Laciana. “Toda su vida tuvieron una relación muy cercana, siendo cada uno el mejor amigo del otro”, añade.

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El Bierzo

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