Si ha habido una “materia prima” (commodity) que ha destacado en el primer trimestre de 2016 por su desempeño, es el oro. En este espacio anticipamos que ante un rally (alza) de estas características cabría esperar una nueva corrección hacia niveles de 1,000 dólares la onza, que significarían una inigualable oportunidad de compra. No se ha dado todavía.

En vez de eso, en los primeros tres meses de 2016 el oro acumuló una ganancia de casi 17%, y la plata de más de 11%.

Es cierto que la racha alcista del rey de los metales fue más fuerte en enero y febrero, y que a partir del 4 de marzo –cuando tocó su máximo del año en 1,289.70 dólares la onza– ha perdido fuerza. Pese a ello, lo cierto es que la tan esperada compra de oportunidad aún no llega. Ante el nuevo panorama es previsible que en todo 2016 nos quedemos esperando y que el oro no caiga por debajo de los 1,130 dólares la onza, que sería su soporte.

Con lo anterior, el oro ha tenido su mejor trimestre desde 1986.

¿A qué se debe este impulso? Son múltiples factores, pero entre los de corto plazo cuente una menor expectativa de alza de tasas de interés en Estados Unidos y preocupaciones crecientes sobre una posible recesión en ese país y en China.

En cualquier caso, podemos resumir que esta alza es un voto de no confianza en los bancos centrales.

Ningún banco central está en control de nada como creen, y ante lo explícito que ha hecho Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal estadounidense, que en caso necesario recurrirán a nuevas rondas de “estímulo” monetario inyectando liquidez (un QE4), los inversores más avezados se cubren con posiciones en metal físico.

En ese contexto, se espera que la demanda de inversión siga creciendo de la mano de personas, empresas y de los bancos centrales menos alineados al sistema, como el Banco Popular de China (PBoC, en inglés), el de Rusia y otros más.

Podemos estar seguros de que Beijing seguirá acumulando oro en masa como parte de su plan de largo plazo de fortalecer al yuan y de elevarlo en la escalera de las divisas de reserva. Las compras de su banco central seguirán de forma permanente. Por eso no se sorprenda si pronto el PBoC eleva sus tenencias áureas oficiales, pues, sin duda, son mayores a las 1,778.5 toneladas que dice tener. Irán dándolo a conocer conforme a los intereses de la agenda del gobierno chino; no les interesa ser transparentes.

Entonces, ¿el oro está barato o está caro? La respuesta es que bajo cualquier medición está demasiado barato, lo cual no quiere decir que no pueda abaratarse más.

En el segundo y tercer cuarto de 2016 podrían venir presiones bajistas conforme el optimismo sobre las condiciones económicas se consolide.

En cualquier caso, una nueva recesión en Estados Unidos es algo inevitable, y cuando llegue, es muy probable que el dólar se fortalezca al ser el “refugio” más conocido por la gente. Es por eso que en este espacio seguimos pensando que podría llegar a inflarse en burbuja, lo que implicaría ver una fuerte baja en el oro y la plata.

Pero más allá de querer adivinar si llegará ésa que sería una oportunidad histórica de compra, lo cierto es que la mejor estrategia en metales preciosos es su acumulación periódica, en físico. De este modo, a largo plazo se obtiene un precio promedio conveniente sin importar que suba o baje. Con las actuales débiles condiciones de la economía global, y en particular del sistema financiero, oro y plata son LOS refugios monetarios por excelencia. Ninguna cartera que se precie de ser sólida debe quedarse sin ellos.

Forbes

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