Perú.- La recuperación del precio del cobre vuelve a estar en tras su caída por tercer día consecutivo. Uno de los principales elementos que explican la tendencia a la baja es el temor por un debilitamiento de la demanda de China, jugador central del mercado.

En este marco, Freeport-McMoRan Inc –empresa dueña de Cerro Verde y productor de cobre más grande del mundo que cotiza en la bolsa, anunció esta semana que espera haber vendido alrededor de US$3 mil millones en activos de la compañía antes de mediados de este año.

El Perú es un jugador importante en el mercado cuprífero, dado que ocupamos el tercer lugar en cuanto a reservas de cobre a escala mundial y más de la mitad de nuestra producción minera está basada en este mineral. Por ende, su subida o bajada es de alta relevancia para nuestra economía.

“El cobre es un negocio de muy alto riesgo, en el cual se requieren cantidades gigantescas de capital”, señala Maurizio Córdova, presidente del directorio de Masglas y Auryn Mining. Sostiene que, además de este factor, se debe considerar que una nueva mina cuprífera demora entre cinco y siete años en iniciar operación.

En este marco, la industria se enfoca en aquellos costos operativos que sí puede controlar.
La tendencia en el mundo minero a escala internacional será el de buscar eficiencias a través de la tecnología y adaptarse a la “nueva normalidad” que ha marcado la crisis aún en marcha, apunta Philip Hopwood, líder global de Minería en Deloitte.

ADAPTARSE AL CAMBIO

Las minas de cobre peruanas son de las más costo-eficientes en el ámbito mundial, por lo que podrán mantener su producción en un contexto de precios bajos por un largo tiempo, sostiene Bruce Alway, gerente del área de metales base de Thomson Reuters. Sin embargo, algunas de las preguntas que se ponen en la mesa son: cuánto tiempo podrá sostenerse la industria bajo este esquema y qué costos deberá sacrificar internamente.

Si bien la tecnología genera una reducción de costos operativos importante, la búsqueda de esta eficiencia requiere en su mayoría de inversión adicional que –en este contexto– las empresas del sector podrían no priorizar.

Por otro lado, el 40% o 50% de los costos de la minería se encuentran asociados a la mano de obra, según el reporte de Deloitte.

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En el caso peruano, los despidos deben ser tratados con mucho cuidado, pues esto podría incrementar el nivel de conflictividad con las comunidades aledañas, señala Córdova. En el caso chileno –añade– si bien las leyes laborales son flexibles, los sindicatos tienen mucha fuerza en la negociación de condiciones laborales.

(DES)INVERSIÓN

La caída de los precios es un desincentivo para atraer inversión minera al país, tendencia que Deloitte confirma en el sector para este año. Córdova sostiene que la industria cuprífera peruana tiene mayor potencial geológico que Chile, dado que las minas de cobre en este país tienen baja ley, mientras que el Perú aún cuenta con mucho terreno por explorar.

Sin embargo, la suspensión de proyectos mineros generaría un mal precedente hacia fuera. Los expertos coinciden en que se requiere que el Estado sea un garante de la viabilidad de los proyectos, toda vez que estos cuenten con los permisos y estudios necesarios.

El Comercio

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