Coahuila, México.- La industria del acero en el país, si no se cuida, puede desaparecer, como sucumbió la industria de la mezclilla en Parras de la Fuente y en La Laguna, aseveró el senador Tereso Medina Ramírez.

En la Comarca Lagunera, la industria de la mezclilla está en serios riesgos por la introducción de algodón de China y Rusia. Así le está pasando a la industria del acero, como le pasó a la industria del juguete, a la de las pieles, en León, que llegaron zapatos chinos y provocó una disminución de la actividad zapatera.

Desde hace unos años, la industria del acero ha estado en riesgo, porque el gobierno federal, desde el sexenio anterior, permitió el ingreso de acero ruso, chino e indio, sin ningún arancel.
La Cámara Nacional de la Industria del Acero se inconformó porque esa competencia desleal ponía en riesgo más de 35 mil empleos en Coahuila.

En esa medida, la cámara interpuso una serie de amparos ante el gobierno federal pero no tuvieron éxito, por lo que el sindicato nacional interpretó la pérdida de empleos como una violación a los derechos humanos desde el punto de vista laboral.

Ese juicio sí se ganó y se logró que se regularicen los acuerdos comerciales, igual como los tienen 50 países del mundo, sin que se le cerrara la cortina al ingreso del acero, únicamente que fuera en igualdad de circunstancias.

Sin embargo, esos acuerdos no se han cumplido al cien por ciento, pero sí, en alianza con la CONCAMIN y con la Cámara Nacional de la Industria del Acero, se le demostró al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, que el hecho de apoyar a la industria del acero no significaba desproteger la industria automotriz.

De esa manera se logró una salvaguarda del 15 por ciento, para recuperar el poder económico que se había perdido por la competencia desleal.

Por ello, el Sindicato Nacional de la Siderúrgica y el de la industria automotriz, junto con la Cámara Nacional del Acero, están solicitando a la secretaría de Economía, que incluya en esa salvaguarda la rama del acero en varilla o en perfiles.

El otro fantasma que asecha la industria del acero es la transición energética, lo que significa que cuidando la ecología en donde se tenga una empresa de esta naturaleza, se utilicen energías alternativas, lo cual es un tanto caro.

Entonces, si no se abarata la energía, el acero va a tener el riesgo del domping que no se ha resuelto, lo que pondría fuera de producción a esta actividad.

El también líder sindicato hizo un llamado a gobierno de Enrique Peña Nieto a que busque las mejores maneras para proteger esta industria, aplicando los aranceles por un lado, ampliando la salvaguarda del 15 por ciento y poniendo a costos competitivos la transición energética.

Vanguardia

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