Chile.- El último cátodo de cobre extraído de Michilla, exhibido en el piso 18 de Apoquindo 4001, en la casa matriz de Antofagasta Minerals, es un fiel recordatorio de que el brazo extractivo del grupo Luksic puede tomar decisiones drásticas si lo necesita. La histórica explotación tenía costos muy altos y cerró en 2015 por tener un menor nivel de mineral para extraer. Pero la compañía reemplazó la producción por otras faenas, y pese a la crisis del precio tiene inversiones por más de US$ 5 mil millones, entre las que están en curso y las que se desarrollarán en el próximo quinquenio, estimando un aumento de producción y rebajas de costos.

Iván Arriagada, presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals (AMSA), reafirma que la compañía seguirá invirtiendo y haciendo todo lo necesario para crecer, pero urge al Gobierno a apoyar al sector. “No solo este gobierno, sino los anteriores también, daban por descontado que se iban a hacer proyectos mineros, que siempre iba a haber minería, pero si no hay solución a ciertos problemas eso no será así, y como sector no podremos desarrollar nuestro potencial”, afirma.

“Este gobierno se ha enfocado no tanto en crecimiento, sino más en políticas distributivas, y aunque yo soy totalmente partidario de eso, hay que tener un equilibrio entre las políticas que promueven desarrollo económico distribuido con el crecimiento y la inversión”, sostiene.

Es más. Señala que para muchos “la minería no es vista como un motor de desarrollo e inversión, sino como un sector que crea problemas, pese a que es el rubro que más crecimiento económico puede traerle al país”.

Ad portas de que el Gobierno anuncie nuevas medidas de reactivación, el ejecutivo del grupo Luksic urge por una política pública que incluya a la minería. “La minería, que ha representado sobre el 10% del PGB y el 50% de las exportaciones, es una fuente de empleo e inversión importante y no le damos la importancia que tiene, en un momento particularmente complejo como este, para impulsar el crecimiento y el desarrollo económico”. A su juicio, en el momento actual de desaceleración económica, afirma que “si Chile quiere volver a tasas de crecimiento del PIB de 3% a 4%, sin lugar a dudas tiene que potenciar la inversión minera”.

En ese sentido, argumenta que para que los capitales retornen a esta industria se requiere de diligencia y certeza en los permisos para las iniciativas de inversión; así como políticas que favorezcan la innovación en el área y condiciones de infraestructura eléctrica, vial, e hídrica, adecuadas. También se requieren ajustes tributarios que posibiliten, por ejemplo, que los acuerdos con las comunidades en pos del desarrollo de proyectos se puedan deducir en el pago de impuestos, ya que hoy iniciativas de este tipo son penalizadas en el tratamiento tributario. Esto, pues se consideran gastos rechazados.

Arriagada dice que incluso en reformas en ciernes, como la constitucional, importa que se clarifique qué pasará con el derecho de propiedad minera, porque crea incertidumbre en una industria donde los proyectos toman forma en varias décadas.

Ahorros y mayor producción

La estrategia de AMSA para soportar la crisis del cobre este año se basa en rebajas adicionales de costos, de 7%, con ahorros por US$ 160 millones, que excluyen los efectos del dólar o de bajas de precios de insumos como el petróleo. También realizarán reducciones en los gastos de mantenimiento, que incluyen renegociar contratos con proveedores y contratistas, así como aumentar la eficiencia energética y operacional (implementaron el sistema SAP para tal fin en 2015), explica el ejecutivo.

En cuanto al precio, Arriagada sostiene: “Hay condiciones de demanda que le dan sustento a precios en niveles de US$ 2 por libra. Aunque puede haber precios menores puntualmente, pero no caídas menores a ese nivel de forma permanente. La proyección es que a partir del 2018 habrá un déficit de cobre que permita un alza de precios”.

Detalla que la contracción no les ha pegado tan fuerte como al resto, porque tienen “una sólida posición financiera, casi sin deudas y somos de las pocas mineras que estamos en esa situación”.

Tampoco afrontan, como Codelco, algunos yacimientos de altos costos. “La faena de más altos costos es Antucoya, que está en su puesta en marcha, pero todas nuestras faenas tienen costos de caja muy inferiores a los US$ 2”.

 

El Mercurio

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